El periodista y escritor acaba de publicar “Un caballo rojo” (UNR Editora) y lo presenta este viernes 14 de agosto
14:38 hs - Jueves 13 de Agosto de 2026
Un monoambiente en barrio Hospitales, las inmediaciones del HECA y las profundidades de Bella Vista, las paradas de colectivo en verano, bares desaparecidos y otros que resisten en esquinas olvidadas de la ciudad, la hinchada de Argentino. Esas son algunos de los lugares donde transcurren las dieciocho crónicas que conforman “Un caballo rojo”, el libro del rosarino Santiago Beretta que acaba de publicar UNR Editora como parte de su colección Confingere.
Este viernes 14 de agosto, a las 19, lo presenta en el Almacén El Trocadero (Santiago 989), en diálogo con Marco Mizzi, prologuista del libro, y Victoria Herrmann.
Los textos que conforman “Una caballo rojo” fueron publicados en distintos medios de Rosario entre 2020 y 2023. Con el estilo propio de Beretta, que construyó y desplegó durante casi una década como director de la revista independiente Apología, las crónicas de este volumen posan la mirada y el oído sobre escenas cotidianas, esas que de manera genuina y sin pretensiones forzadas, dan cuenta de una época, un territorio, y los cambios que los atraviesan.
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“Las crónicas de este volumen se plantan en un lugar incómodo para la prensa comprometida. Jamás dicen ‘esto pasó’. Dicen ‘esto escuché’. Retratan la ciudad sin voluntad de sentencia. Claro, hay clase y hay conflicto. Pero se incorporan como experiencia, no como esencia”, describe Mizzi en el prólogo.
Aunque el período de publicación de los textos no coincide en todos los casos con el período que esos textos narran (algunos refieren a fenómenos anteriores, a procesos largos que decantan de manera más o menos sutiles), sin dudas abarca un arco temporal intenso y complejo para la ciudad. La pandemia, su durante y su después, y la transformación de una dinámica social que tiempo después estallaría en picos de violencia.
“Me fue cansando la columna de opinión y el ensayo, el tener que decir algo desde un lugar serio, y analizar y pensar la época con claves de interpretación muy direccionadas. En un momento lo hacía, pero nunca me gustó mucho. La crónica siempre me dio libertad para contar lo que a mí me gustaba narrar sin sentir que tenía que darle tanta dirección de sentido a lo que a lo que estaba narrando. No sentenciar algo”, asegura Beretta en diálogo con La Capital.
En el gesto mismo de apostar a la crónica como género periodístico, el autor se rebela contra la tendencia del escenario mediático actual, marcado por el pulso de las redes sociales, donde se valora el “tirar postas” y hasta cierta canchereada a la hora de la información o el análisis.
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“Las crónicas fueron escritas en ese contexto de mucho cambio y si bien no se aborda en un primer plano la pandemia, o la profundización del cambio de muchas dinámicas sociales, cuando salís a la calle y hacés crónicas, evidentemente todo eso va apareciendo en la vida de todos los días”, cuenta Santiago.
“Lo que intento en general con mi escritura es contar la ciudad, contar la vida cotidiana, contar lo que la gente cuenta en la calle. No reconstruyo hechos, a veces sí, pero en general recojo relatos. Lo que estoy queriendo hacer es poner en primer plano la conversación de lo común como un valor humano, la riqueza del lenguaje, la riqueza de conversar con alguien, del encuentro, de lo colectivo, que nace y se expresa a partir de las palabras”, agrega el autor.
El libro, y la escritura de Beretta en general, surge sobre todo a partir de conversaciones con otras personas. A veces son “conversaciones azarosas”, a veces son buscadas. En eso también hay un gesto a contramano de la época, de creciente fragmentación e individualismo, donde ya ni en el periodismo prima lo de hablar con extraños. La curiosidad genuina por la experiencia del otro, la escucha atenta al pulso vital de la ciudad, parecen también cualidades cada vez más en desuso.
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“Yo escribo crónicas desde los 20 años y estoy en la calle desde muy chico, prestando atención a lo que se habla a mi alrededor. Cuando uno empieza a escribir, construye una mirada desde la cual escribir. Pero también es la mirada que forma parte de vos en lo cotidiano y te lleva a la escritura. Es como un movimiento dialéctico, como un movimiento doble que se da casi en simultáneo”, explica Santiago sobre el punto de vista que caracteriza su narrativa.
“A veces vas en el colectivo y no estás pensando en escribir, pero estás atento, escuchás una frase que dice alguien y ahí aparece algo para la escritura. Después de tantos años, supongo que uno está abierto o sensible a dialogar, a recibir la experiencia humana que está alrededor todo el tiempo”, suma.
En “Un caballo rojo”, hay una crónica que empieza en un partido de Argentino. “A veces te pasan cosas en la vida como ir a ver un partido de fútbol y que la hinchada rival nos diga ‘matapibe’ en vez de ‘comegato’. Esa vez tampoco estaba buscando nada, pero me encontré con un decir que nos impactó a todos y de ahí surgió un texto”, cierra Beretta.