Ca7riel y Paco Amoroso en Rosario: los que pueden, pueden

La dupla explosiva presentó este sábado su disco “Baño María” en La Sala de las Artes y demostró por qué son uno de los fenómenos populares del momento

Lunes 26 de Agosto de 2024

Ca7riel y Paco Amoroso son los dueños del escenario. De todos los escenarios. Eso transmiten con contundencia durante cada minuto de show. Llegan a Rosario en el marco de la gira de presentación de su esperado primer disco “Baño María”, lanzado a mediados de abril. Vienen de abrir el tour en Buenos Aires con un recital en el Movistar Arena que llegó a los titulares de todos los diarios por su espectacular despliegue. La dupla tiene una marca registrada y la saca a relucir cada vez que tiene oportunidad: lo pueden todo.

Cerca de las nueve y cuarto (con anunciada puntualidad) del sábado, las luces de La Sala de las Artes bajan definitivamente mientras sube la euforia del público. Las entradas están agotadas desde el día en que se pusieron a la venta (el fenómeno se repite en cada ciudad que visitan). La dupla hace su aparición triunfal, portando con gracia un look en línea con la estética que proponen: extravagante, sensual, intenso. Pantalones de tiro alto y acampanados, plataformas, tapados de plumas, lentes oscuros. Encienden la mecha y comienza la explosión.

“La que puede, puede”, el primer single que anticipó el álbum, inaugura la fiesta. Todo el recinto baja y sube en movimientos espasmódicos. Los treintañeros son los maestros de una ceremonia completamente pagana, pecaminosa. El título de la canción parece ser una carta de presentación, una promesa a cumplir con creces.

“Baby gangsta” y “Dumbai”, los dos primeros temas del disco, siguen sin pausa. El público corea las letras como si no hubieran salido hace apenas unos meses: todas sus canciones tienen vocación de hits. Todas invitan, urgen al movimiento. Se salta, se baila, se goza. Es casi inevitable.

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Cuando el trance está en marcha, la dupla irrumpe con un corrimiento casi humorístico: la banda toca la “Dança da mãozinha” (el axé de Tchakabum que fue un infaltable de las fiestas de los 2000) y Ca7riel y Paco bailan la coreo. Nada parece fuera de lugar porque la gente sabe que de esos dos se puede esperar cualquier cosa. El mensaje es claro: se animan a todas las formas de entretenimiento, hasta hacer reír, y no tienen vergüenza.

“¿Qué hora es?”, grita Ca7riel en una de sus efusivas interpelaciones al público (fiel a su alma metalera, les gritara “hijos de p*ta” varias veces, para deleite total de los presentes). La pista es clara y la respuesta es inmediata: “Son las 4 A.M., nadie puede ver”, dice el comienzo de “Mi diosa”. A ese beat urbano le sigue la base poperísima de “Supersónico”, la canción que en el disco (y en el Movistar Arena) tuvo como invitada de lujo a Lali. “Voy a festejar lo buena que estoy, me siento en Playboy”, cantan sin pudor. La dupla habita lúdicamente la masculinidad y la femineidad con la misma soltura que cambia de género musical.

Paco muestra su faceta solista con “Mi deseo” (a esta altura, sólo con los títulos de las canciones se contagia un erotismo sensible), mientras su compañero de fórmula se cuelga la guitarra y se suma sólo por esa canción a la banda, que merece un párrafo aparte. Edu Giardina en batería y Anita B Queen en las bandejas empatan el empuje y el dinamismo de los protagonistas, junto a un tecladista y un bajista que no se quedan ni un milímetro atrás. A todos les sobra cancha para acompañar y sostener la ecléctica propuesta. Suenan con vigor pero con absoluta prolijidad. El diseño de luces se destaca para completar una puesta de primer nivel.

Un show sin tregua

Vienen de tocar en Córdoba el jueves y en Santa Fe el viernes, pero la energía está intacta. Durante la hora y diez que dura el show, no paran nunca. No hay respiro. El agite es constante, y los temazos suenan uno atrás de otro. “Muy bien” es reflejo del estado de ánimo de la sala, “Cosas ricas” termina con un outro reggae y la celebración de la marihuana” y “Sheesh” evoca un after.

Embed - CA7RIEL & Paco Amoroso - PIRLO (Official Loop)

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En “Polvo”, una de sus canciones solistas, Ca7riel abre al público a la mitad como si fuera el Mar Rojo y lo hace estallar contra sí mismo en un pogo impiadoso. Acto seguido, el ambiente baja mil cambios: los dos se sientan al borde del escenario para cantar “Pirlo” (que tranquilamente podría ser un lento de Bad Bunny). Desde el público llega una botella de vino que Ca7riel recibe como si un amigo se la ofreciera para remediar un corazón roto (acorde a la narrativa de la letra) y la empina con confianza antes de devolverla.

Al momento emotivo lo sucede otro corte de irreverencia. La dupla hace una coreo divertida junto con la banda, y después suena “Yo soy tu amigo fiel”, de la película “Toy Story”. Todo tiene sentido dentro del espléndido sinsentido que plantea el dúo.

La química entre ellos es hipnótica. Parecen conectados por comunicación telepática. Es que Catriel Guerreiro (Ca7riel) y Ulises Guerriero (Paco) no son hermanos sólo en los documentos. Tienen casi el mismo apellido, crecieron juntos y desde que se asociaron musicalmente en 2018, se convirtieron en una de las propuestas más celebradas y disruptivas de la escena de la música urbana en español. Aunque tuvieron un estallido meteórico desde ese género, sería injusto e incorrecto encasillarlos ahí.

Son dos rockeros, dos músicos formados con la capacidad camaleónica de encarnar distintas sonoridades e improntas. Los dos juegan a ser traperos, pero con el glam (y la performance de género) y el virtuosismo escénico de una estrella de rock de los setenta. “Baño María” y su traslado al vivo son una muestra elocuente de esta versatilidad. A lo largo del disco y del show suenan R&B, funk, drum and bass, techno, pop.

Embed - CA7RIEL - McFly (Orco Videos)

La segunda mitad de la presentación se desarrolla con el mismo vértigo y los temas nuevos van cediendo lugar a los ya clásicos de la dupla (de aquella primera temporada de trabajo conjunto que los catapultó a la fama antes del hiato de 2020). “Vitamina” se encadena con “McFly”, “Todo el día” (de Paco con Axel Fiks), “Jala jala” y “Ola mina XD”.

En una de las últimas transiciones, una buena porción de los presentes aprovechan uno de los pocos segundos de silencio para corear un “El que no salta, voto a Milei”. Anita B Queen hace lo propio desde el escenario y agita repitiendo la frase “Mucho sexo gay” (en referencia a uno de los ítems de la lista que compartió el presidente en sus redes sobre los supuestos ideales de “los progres”). Son políticamente incorrectos pero también están políticamente plantados.

“El único” va marcando el tramo final, con una performance casi teatral de la dupla (la canción habla de dos amigos que descubren que se están vinculando con la misma persona). Ca7riel y Paco se despiden pero no se bajan del escenario. Esperan el pedido de bis y el hit “Cono hielo” cierra definitivamente la noche. Anita se tira hacer crowdsurfing sobre el público mientras la banda hace su salida bailando. La fiesta es hasta el último minuto. La dupla deja a la Sala de las Artes en estado total de “manija” y firma su obra máxima: ser una de las propuestas más atractivas y populares del presente, y seguramente del futuro cercano.