A unas dos horas y media de Punta Cana, la capital del país invita a descubrir las huellas del pasado colonial de la isla
Domingo 05 de Julio de 2026
Con la inauguración de los vuelos directos de Arajet desde Rosario a Punta Cana, la ciudad sumó una nueva ventana al Caribe. Las playas blancas, el mar tibio y su gente es una invitación al disfrute, eso es innegable. Pero para quienes visiten la isla no pueden dejar de pasar, al menos por un par de horas, por Santo Domingo, la primada de América.
A dos horas y media en combi de los all inclusive de Punta Cana, la capital del país impacta por su arquitectura. Aquí el Caribe se detiene y se hace piedra. No son solo ruinas o viejos edificios: en cada esquina se respira el pasado colonial la primera urbe europea por el Nuevo Mundo, declarada en 1990 como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco.
Santo Domingo, una historia
Es casi mediodía, el sol abraza con ganas con sus 31 grados de temperatura y Prudencio Ferdinand, el guía de ocasión, se seca con un pañuelo la frente, con rastros de sudor y de las gotas de la llovizna que lo acompañaron durante dos cuadras. "Acá siempre es así: el día más claro llueve y el más nublado sale el sol, es una locura", resume.
Hace 25 años que trabaja en el Ministerio de Turismo de República Dominicana y es guía nacional. Se muestra apasionado por contar cada detalle de este turismo alternativo del país. "Aquí —dice— tenemos las primacías de América. Por eso los exhorto a visitar este casco histórico, esta ciudad antigua donde todo inició, donde tuvimos el gran descubrimiento de América y donde tenemos tantas exposiciones, monumentos y museos para los visitantes".
Encuentro con el Nuevo Mundo
La plaza España (o de la Hispandad) es el punto principal del casco histórico de esta ciudad Ovandina, por Nicolás de Ovando, gobernador de la isla La Española. Su estatua preside el centro de la plaza de la ciudad colonial fundada el 5 de agosto de 1496 por Bartolomé Colón, hermano de Cristóbal. Primera sede de la corona de Castilla en el Nuevo Mundo. Sus primeros pobladores fueron los indios taínos, que llegaron en canoa desde la desembocadura del río Orinoco (Venezuela)
"Esta es una ciudad segura", dice Prudencio, mientras señala la presencia de policías uniformados en varios rincones del casco histórico.
Cada paso del recorrido es una historia. Los edificios hablan. "En esta casa —dice Prudencio— vivió por muchos años Hernán Cortés, conquistador de México. Y desde aquí planearon sus conquistas a otros países". Muy cerquita de allí, la morada de Francisco Pizarro, conquistador del Perú. Y más allá la de Juan de Garay, fundador de Buenos Aires.
La catedral primada de América (inició su construcción en 1523), la Calle de las Damas y las ruinas del hospital San Nicolás de Bari son parte de ese archivo arquitectónico, que por cinco dólares se puede recorrer en bicicleta.
La empedrada calle Hostos, una de las más bellas de la zona, guarda un secreto: varias escenas de películas de Hollywood fueron rodadas allí para simular paisajes de La Habana (Cuba), como El Padrino II piedras centenarias han sido testigo de multitud de películas internacionales como El Padrino II y El buen pastor.
La calle El Conde es la única peatonal de Santo Domingo y en su intersección con obispo Meriño asoma la plaza Colón. Marcos Pimentel, un vendedor ambulante, se acerca a los turistas y ofrece sus collares y aros de larimar, una piedra semipreciosa de color azulado (tirando al turquesa) considerada la gema nacional dominicana.
"Santo Domingo —dice el guía— es un lugar muy único, porque ciudades modernas tenemos en todos los países. Pero esta ciudad antigua y colonial es nuestro patrimonio, donde todo inició".