Domingo 07 de Noviembre de 2021
“Sin industria no hay Nación”, decía Carlos Pellegrini en 1892, cuando en la naciente Argentina de esos tiempos estaba todo por hacer. También con esa frase quedó marcada a fuego la idea de construcción nacional y desarrollo necesario para el futuro del país. Hoy, los empresarios fabriles nucleados en la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe) vuelven a revivir esa máxima y a recordar que hace menos de dos años comenzaba a cambiar el rumbo para el sector que había sido dejado de lado como actor preponderante de la economía nacional, y que hoy la industria juega fuerte en Argentina.
Pandemia de por medio, y tras recibir algunos golpes más, la industria se levantó y busca centrar su agenda de trabajo en temas relevantes a nivel global. Producir de forma sustentable, la economía circular y el cuidado del medio ambiente trascienden la coyuntura y cala en la hoja de ruta de los industriales.
El mundo va a una transición ambiental, energética, y el empresario fabril afianza su compromiso con el cuidado del medio ambiente. También está atento a las nuevas oportunidades que se abren frente a esta nueva realidad.
Durante la 7º Conferencia de Fisfe -la antesala de 27ª Conferencia de la Unión Industrial Argentina que se realizará en diciembre- Víctor Sarmiento, presidente de la entidad santafesina, propuso “dar vuelta la página” para dejar atrás los años de desindutrialización que se vivieron, cuando las pymes cerraban y los beneficiarios del modelo eran los referentes del sector financiero y ante un atento auditorio de industriales santafesinos entusiasmados con el actual modelo económico, planteó debatir “una nueva cultura industrial”.
“Esto significa que un país pueda contar con una industria fuerte, potente, consolidada. Independientemente del capital, lo más importante es que se produzca aquí, en Santa Fe y en cualquier parte del territorio de la Argentina. Hablemos de una industria en donde siga el diálogo con el Estado y los trabajadores. Hablemos de una industria que está dispuesta a desarrollar trabajo sustentable. Existen cuestiones ambientales y estamos dispuestos a trabajar en ellas, aunque esperamos que no sea desde prohibiciones sino de una manera propositiva, encontrando el justo equilibrio para producir amigablemente”, dijo Sarmiento.
El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, participó del encuentro que se realizó en Rosario, y destacó la recuperación de la industria y ponderó la agenda de trabajo conjunta con el sector privado para encarar la reactivación de la economía. “La reactivación se va consolidando mes a mes y estamos previendo un cierre de año con un crecimiento en torno al 9%”, aseguró el ministro y agregó: “Este año 2021 estaremos recuperando casi todo lo perdido por la pandemia en el 2020”.
Kulfas subrayó: “Tenemos un escenario muy propicio para la Economía del Conocimiento, con el sector del software que creció cerca del 15% y creó este último año 1.100 empleos por mes”. Dijo además que “a pesar de los golpes, la industria mostró una vez más su gran aptitud para transformar la capacidad productiva, generar empleo y soluciones para la pandemia. Hoy está de pie y genera aportes positivos”.
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El ministro aseguró que la agenda que se lleva adelante desde el Ministerio es “trabajada y discutida con los sectores de la industria, productivos y los sindicatos. Esperamos poder profundizar y llevarla adelante”.
“En Santa Fe podemos ver la recuperación de la industria”, aseveró y dijo que “desde diciembre de 2019, en la provincia se crearon más de 6.500 puestos industriales formales, una de las mayores subas del país equivalente al 5,3% medida en términos relativos”.
“De 19 departamentos, en 17 hubo crecimiento del empleo industrial desde diciembre de 2019, la mejora fue generalizada en casi todo el territorio”, puntualizó.
Según datos de Fisfe en agosto la industria santafesina tuvo el mayor nivel en 3 años: creció 4,2% contra agosto de 2019 y 7,3% contra agosto de 2018. “Santa Fe estuvo a la vanguardia de la reactivación y eso se lo debemos a los que están aquí por el compromiso y el trabajo realizado”, destacó Kulfas.
Debates
El panel “Producción sustentable, economía circular, medio ambiente en el desarrollo industrial argentino” concentró la atención de los participantes, tanto de quienes asistieron de forma presencial al Centro Científico, Tecnológico y Educativo “Acuario del Río Paraná” como los virtuales a través del canal de Youtube de la entidad.
El investigador Daniel Schteingart, director del Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI), fue uno de los disertantes y comentó que las empresas deberán empezar a ser sustentables porque el mercado así lo va a demandar. Aseguró que por la necesidad energética, las nuevas formas de energías renovables como la biomasa serán una gran oportunidad.
“Desde la revolución industrial para acá el mundo tuvo grandes logros. La esperanza de vida paso de 28 a 72 años, algunos países superan los 80 y Argentina está en 77. La pobreza extrema se redujo, en países desarrollados llega al 0%. El analfabetismo paso de más del 80% a menos del 15% en el mundo, en Argentina es inferior a menos del 1%. Estamos en la era de mayor acceso a la infraestructura en la historia.
En paralelo pasaron cosas que podríamos decir negativas, el aumento de la desigualdad global, dado que las mejoras que derivaron de la revolución industrial no fueron iguales para todos, algunos países sacaron mucho provecho y otros mucho menos. Y todo ese proceso se dio con un severo deterioro ambiental, básicamente porque la revolución industrial que permitió un enorme incremento del ingreso y del consumo per cápita, y por lo tanto bienestar material, que implicó una creciente demanda de energía que fueron abastecidas con combustibles fósiles, mayormente petróleo, carbón y gas, que son los responsables de la emisión de gases de efectos invernaderos a la atmósfera que son responsables del calentamiento global”, describió Schteingart.
El analista explicó que “producir más genera más puestos de trabajo y mayor bienestar para las mayorías en simultáneo presiona sobre los ecosistemas porque básicamente se requieren más materiales para producir y eso es más presión sobre la naturaleza”.
“Hoy lo que el mundo está discutiendo, y en Argentina cada vez se empieza a plantear más, es cómo se puede lograr desacoplar aquello bueno derivado del incremento de la producción y a la vez bajar el daño ambiental qué genera cada unidad extra de PBI. Eso es lo que hoy el mundo está discutiendo y el concepto de desarrollo productivo verde de alguna manera trata de centrarse en eso en el desacople de la producción del impacto ambiental”, relató.
Schteingart señaló que hubo progresos a nivel mundial pero “todavía son muy insuficiente para torcer una trayectoria que si una mira la tendencia sigue siendo muy preocupante” y por eso dijo que “hay que redoblar más los esfuerzos”.
En ese sentido, recordó que en julio el gobierno puso en marcha el plan Desarrollo Productivo Verde que nace del compromiso del país con la agenda global de lucha contra el cambio climático e Incluye un conjunto de iniciativas para implementar en los sistemas productivos con un nuevo paradigma sostenible, inclusivo y ambientalmente responsable.
En consonancia con los debates que se llevaron adelante en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático de 2021 (COP 26), el director del CEPXXI explicó que el plan Desarrollo Productivo Verde busca seguir produciendo, generando puestos de trabajo y exportaciones y sustituyendo importaciones con innovación tecnológica pero bajando el impacto ambiental de las actividades productivas.
En ese sentido, habló de fomento a la economía circular que implica “que un desecho o residuo en lugar de ir a parar a un basural pueda ser reintroducido como un insumo”. De esta forma se logra una doble ganancia, por un lado se mejora el hábitat y por otro lado el insumo lugar de ir a buscarlo a la naturaleza se lo puede reintroducir.
Otros ejemplos, dijo, tienen que ver con la transición energética y energías más limpias. Schteingart señaló que como país tenemos mucho para aportar fabricando molinos eólicos, hidrógeno, o la transición que se puede dar en el campo de la movilidad de los motores de combustión interna a vehículos eléctricos.
“Estamos confiados de que es posible conciliar producción con cuidado ambiental”, dijo y por eso “es clave pisar el acelerador para lograr una pobreza decreciente, un ingreso per cápita creciente para las mayorías y a la vez sostenible desde el punto de vista ambiental”.
Sadesa y la economía circular
Por su parte, Daniel Gordon, director de Operaciones de Sadesa, describió cómo aplicaron la economía circular en la curtiembre radicada en Esperanza y mencionó que el cuidado del medio ambiente es hoy para una industria, lo que era la calidad en los años 90.
“Puedo contar la experiencia de una compañía argentina que además está en una industria que no es de las mejores vistas y que no tiene el mejor nombre”, arrancó y continuó: “Nosotros producimos cueros, convertimos la piel de hacienda vacuna en cuero”, dijo Gordon sobre el producto que termina convertido en zapatos o zapatillas de grandes marcas internacionales como Nike, Adidas o Puma.
Esta industria que tiene una historia compleja, ya que usa mucha agua, recursos, químicos, hoy se muestra de diferente y aplica la sustentabilidad como un factor determinante para “sobrevivir”.
“Si cualquiera pone en Google curtiembre, contaminación, aparecen imágenes horribles. Nosotros podemos abrir nuestras puertas a cualquiera, somos una industria moderna y la gran mayoría se sorprendería”, dijo. “Tenemos una industria de punta, tecnificada con alta tecnología y para nosotros el concepto de sustentabilidades absolutamente vital por lo que significa para nuestro producto ya que proviene de un animal y en los últimos años hubo muchos prejuicios y tuvimos que adaptarnos como industria para lograr hacerle ver al mundo que las cosas se pueden producir de forma responsable y totalmente sustentable”, detalló el jefe de Operaciones de Sadesa.
Frente a la tendencia vegana, el cuero se convirtió en un material criticado. Además la curtiembre llevaba sobre sus espaldas la historia de una industria contaminantes. “Las grandes marcas tienen que atender a su público, que es gente cada vez más joven y el cuero paso por una amenaza muy grande. Para la compañía el concepto de la sustentabilidad es estratégico y de supervivencia. Fuimos la primera compañía en la provincia que los principios de los 90 armó una planta de tratamiento de efluentes y todavía hoy nos da orgullo mostrar”, reseño.
Gordon, que vivió 15 años en Asia ya que 90% de los zapatos del mundo se fabrican en países asiáticos, brindó detalles sobre la cadena de valor del sector. “Arrancamos en una vaca argentina y termina en un zapato fabricado en China, en Vietnam o Indonesia. Uno de nuestros principales argumentos de ventas hacia los responsables de las marcas para los consumidores es el de la economía circular”, dijo. “Recibimos una piel de un animal recién faenado para producir carne o animales que han producido leche y que se faenan para carne y de esa piel todo se circulariza”, indicó.
En ese sentido, precisó que el pelo se usa para compostar y se entrega a los quinteros de la zona de Esperanza; la grasa de la piel se extrae en forma mecánica y se produce sebo para la industria alimenticia o a la del jabón; y los recortes de la piel que no se pueden transformar en cuero se venden para hacer gelatina.
“Se trabaja con un material que tiene muy mala prensa pero en realidad no es tan malo como el cromo”, dijo y explicó que el 100% del cromo que usan los recuperan y se recicla dentro del proceso. En tanto, la pequeña cantidad de virutas que se generan se envía a una planta que la descroma y lo devuelve. “Con la proteína hidrolizada se fabrica un fertilizante orgánico que se está exportando y se está vendiendo mucho a Mendoza para los viñedos. Es decir todo es absolutamente circular”, explicó Gordon y aclaró que hay un único elemento que aún no lograron circularizar pero con el que están trabajando y es el barro que se genera por el tratamiento de efluente.
Contó que invirtieron en tecnología italiana para deshidratar el barro y reducir lo más posible, para convertirlo prácticamente en ceniza. “Tenemos un proyecto dentro del Ministerio que está en las últimas etapas de aprobación para compostar ese barro como lombricompuesto con las lombrices californianas”, dijo. Al respecto señaló que “cuando pongamos esa frutilla arriba de la torta el 100% de nuestro proceso será totalmente circular” y destacó: “Nuestro caso es un ejemplo clarísimo de lo que se puede hacer”.
Políticas públicas
Saida Caula, directora provincial del área de Economía Circular del Ministerio de Medio Ambiente de Santa Fe, explicó que esa cartera está lejos de ser una traba para la producción, por el contrario destacó el trabajo de forma conjunta y dijo que están abiertos a propuestas y a ayudar a las empresas al cuidado del medio ambiente.
“Venimos trabajando en algunos ejes de acción, nos reunimos con Fisfe Joven y nos plantearon algunas inquietudes para articular acciones. También trabajamos con economía circular y en el financiamiento de emprendimientos y pymes en ese campo”. Por eso se presentó una línea de financiación para potenciarlos. “Estudiamos unas 20 cadenas de valor productiva en la provincia en 10 sectores estratégicos como la construcción sostenible, los biomateriales, la bioenergía y en eso se está trabajando, en un financiamiento para acompañar el desarrollo de estas actividades”, detalló Caula.
Contó que se está trabajando en la generación sostenible de energía en la industria 4.0. “La la idea es relacionarnos con todos, las puertas de nuestra ministerios están abiertas”, dijo.
Transición energética
En el último informe del Observatorio de la Actualidad Energética Industrial de Fisfe se indicó que en la Transición Energética al 2030 que se impulsa en el COP 26 se establece una guía para cada segmento de demanda, en donde concretamente en el caso industrial se buscará trabajar en la implementación de Sistemas de Gestión de la Energía a través de las Redes de Aprendizaje.
“El impacto de estas medidas tenderá a repercutir no solo en recambio de bienes de capital más eficientes sino en reingenierías y mejoras de procesos productivos en general, orientado a los principios de la Industria 4.0 y potenciando la mejora continua, la competitividad y desarrollo Industrial”, subraya el informe.