Los gremios de la educación aprovechan el envión del reclamo policial para pedir por lo suyo. Nueva estrategia y viejas soluciones
Lunes 16 de Febrero de 2026
El clima de paritarias cambió con el reclamo de la policía que derivó en un conflicto intenso. El gobernador Maximiliano Pullaro lo logró surfear, pero quedaron esquirlas colaterales para la paritaria docente. Un nuevo escenario que los gremios docentes buscan aprovechar después de perder terreno.
Hasta la semana pasada en el gobierno entendían que Amsafe se corrió de la disputa pública en los últimos meses y el nivel de confrontación mermó. Sobre todo tras el cambio de conducción en la seccional Rosario, históricamente más radical e intransigente.
Sin embargo, la actual conducción rosarina no quiere mostrarse así. Dice que el año pasado el plan de lucha lo empujaron ellos y que este año, por cómo ven la mano, puede ser “más profundo”. Este miércoles vuelven a reunirse con números sobre la mesa.
Al ring
Vuelven al ring con un viejo reclamo: el 33% de aumento que arrastra lo que cerraron con Omar Perotti poco antes de que terminara el mandato. Todavía se acuerdan de esa actitud en el gobierno. Los gremios docentes le suman tres pedidos más: derogación del presentismo, cláusula de gatillo y que los jubilados cobren el aumento al día y no a los 60 días.
“Por cómo se posicionaron dentro de la reunión y afuera, con la consigna del '33% o no empiezan las clases' creo que van a intentar emular alguna movida”, explicó un funcionario al tanto de las negociaciones paritarias.
“Es difícil discutir con los gremios. No son sensatos. Si hay inflación de 5 puntos y piden 8, se negocia. Pero si piden 33 ¿cómo haces para acordar?”, agrega otra fuente del gobierno.
Reclamo azul
Como los gremios huelen que no accederán avisan que lanzarán un plan de lucha. Vuelven a asomar la cabeza posiblemente por dos cuestiones. La primera y principal es que el gobierno quedó expuesto con el tema salarial tras el agite policial.
Saldó el reclamo azul con más dinero en el bolsillo y terminó activando la discusión acerca de cuánto vale el salario de los estatales, si se puede pagar, si es la culpa de la macro o una cuestión de voluntad. Quizás haya un poco de todo.
Es obvio que pueda tallar eso en la discusión con los docentes. “La situación de la policía nos pone a todos con la obligación de ir más fuerte. Nos legitima más el reclamo”, explican en la conducción gremial docente.
Pero hay una pausa obligada: llevar a la discusión de quién es más necesario el policía o el docente. En primer lugar es absurdo, no suma el planteo. Si se llegase a eso, los perjudicados serán los docentes porque la coyuntura puede inclinar la balanza pública para la seguridad.
El ministro de Seguridad y Justicia, Pablo Cococcioni, dijo en pleno conflicto con la policía que si era necesario pagarle más a la fuerza que al resto lo harían. “Lo dijo dos horas antes de la paritaria”, recuerdan en Sadop.
Desde ya que la comparación con los 500 mil pesos que le otorgaron a los policías, le den lo que le den, será inevitable. “No nos vamos a meter en esa discusión, pero no nos vamos a bajar de ninguno de los planteos de máxima porque la policía sacó más con planteos de máxima”, razonan. Hay una nueva táctica que quieren probar.
Otra cuestión a tener en cuenta para leer la ofensiva gremial es más intrasectorial. Quizás como ahora la conducción rosarina no es línea más radicalizada puede haber movimientos que le disputen ese casillero de manera más inorgánica o autoconvocada. Es decir, un mecanismo de supervivencia.
Los movimientos
Sea como sea, hablan de un eventual conflicto. “No por nada el gobierno no para de instalar que el 2 de marzo arrancan las clases. Saben que pueden no arrancar”, ensayan en el gremio de docentes públicos.
En el Ejecutivo provincial dicen que otorgar la cláusula gatillo que vuelven a reclamar es “hipotecar” las cuentas de Santa Fe. Por eso plantean el esquema de discutir cada tres meses, con recomposición para atrás porque de esa forma hay control de la caja.
“Si te doy gatillo todo el año quién garantiza que la inflación acumulada pase de 30 a 50% anual, y con la caída de la recaudación tengo que dejar de pagarle a los proveedores. Esto se trata de administrar”, razonan.
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El otro reclamo es el presentismo, un programa matriz del ministerio de Educación. “¿No tenés plata? Saca el presentismo y ponelo en el sueldo”, sugieren los líderes sindicales. “No hay aprendizaje posible sin docentes presentes”, argumentó el gobernador en la apertura de sesiones legislativas como forma de defender el Asistencia Perfecta.
Por lo tanto si cláusula gatillo y presentismo no se tocan, y el tema de cobro de jubilados ya tuvo anuncios, queda sobre la mesa el número del aumento salarial. El gobierno no se mueve: cubrir la inflación. ¿Podrá cambiar ese posicionamiento? En algún momento si se arregla la macro podrán mejorarlos, dicen.
Mientras, Pullaro muestra inversión en infraestructura escolar e inaugura aulas, escuelas y jardines. Esta semana vinculó la inversión en arquitectura escolar con los resultados pedagógicos. En el discurso en la Legislatura no hubo anuncio sobre los docentes y se limitó a agradecer “el enorme esfuerzo de directivos, maestras y maestros, así como el personal auxiliar”.
Si bien parece haber demostrado querer salir del conflicto con el empleado público en general, hace pocos días sostuvo en privado: “Si paran vamos derecho al decreto y al descuento”. No es nada nuevo.
De hecho los gremios saben que esa opción se aplicará sin dudar llegado el caso. “Que consigan la plata o que paguen el costo de hacerlo por decreto nuevamente, con una diferencia: la base está prendida a fuego”, dice Martín Lucero de Sadop Rosario.
Desde octubre de 2024, el gobierno logró torcer la metodología de los gremios docentes frente a la discusión paritaria por la cual acudían al paro como primera y, hasta en algunas oportunidades, única opción de negociación. Lo hizo con el descuento efectivo del paro y la presencialidad como premio. La dinámica de la política no escapa en este caso, al contrario, se mueve.