Movimientos sociales salen a la calle separados pero sondean acuerdos
Organizaciones del Frente de Todos y opositoras profundizan los contactos y dejan la puerta abierta para acciones conjuntas

Miércoles 20 de Julio de 2022

“Está cada uno en la suya, pero todos hablamos con todos”. Con esas palabras, desde un movimiento que tiene como terminal política el Frente de Todos grafican la línea de comunicación que tendió la crisis entre quienes buscan contener, organizar y movilizar a los sectores más castigados. Con reivindicaciones similares pero diferencias también notorias, movimientos sociales oficialistas y opositores marchan por ahora por separado pero dejan la puerta abierta a planificar acciones conjuntas ante un cuadro socioeconómico y político que perciben cada vez más inquietante.

En el marco de la jornada nacional por el salario básico universal (SBU), se instalarán hoy en Rosario dos ollas populares. Una se montará en Polichiso y Génova, y otra en Avellaneda y Segui.

Además del SBU, el pliego de demandas incluye aumento general de salario para empleados públicos, privados y jubilados de la mínima y aguinaldo para las personas beneficiarias del Potenciar Trabajo.

La movida es impulsada por la CTA Autónoma, La Poderosa, Organización Los Pibes, Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), Frente Popular Darío Santillán, Nuestramérica y el Partido Piquetero, entre otras organizaciones.

Por su lado, la Corriente Clasista y Combativa (CCC) marchará mañana desde la plaza San Martín hasta la esquina de la Bolsa de Comercio de Rosario. “Vamos a llevar ollas y nuestras herramientas de trabajo para mostrar el papel que juegan las organizaciones sociales en este momento tan duro, somos un factor de contención”, dijo a La Capital el coordinador de la organización, Eduardo Delmonte.

En tanto, en el Polo Obrero no prevén movilizaciones para esta semana en la ciudad pero siguen con atención las señales de los dirigentes nacionales.

El miércoles pasado, Juan Grabois, referente del MTE, invitó a Eduardo Belliboni, líder del Polo Obrero, a una asamblea en la estación Constitución, en Capital Federal. Además, Belliboni tuvo contacto con dirigentes del Movimiento Evita y de la CCC que, al igual que el Frente Patria Grande que encabeza Grabois, integran el Frente de Todos. La jornada se cerró con una “cumbre piquetera” en el local central del Partido Obrero.

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Juan Grabois, del oficialista Frente Patria Grande, y Eduardo Belliboni, del Polo Obrero

Pese a las diferencias históricas y el lugar que ocupan en el mapa político, la crisis ayuda a tender puentes hasta hace poco impensados.

“Las organizaciones siempre tenemos diálogo. Si bien todavía no hubo reuniones en Rosario, si a nivel nacional se desarrollan acciones en conjunto contra la criminalización de la pobreza y el ajuste, las organizaciones que integramos la Unidad Piquetera avanzaremos con el debate”, dijo Melisa Molina, referente en Rosario del Polo Obrero.

En la misma línea, Delmonte, expresó: “Se irá viendo, pero todos estamos haciendo cosas parecidas, y cuando hay situaciones de represión, como ahora, es más fácil unirse”.

La semana pasada, Alberto Fernández recibió en Casa Rosada a referentes de organizaciones y les expresó su solidaridad por los allanamientos en comedores y locales comunitarios.

“Tenemos que dar la pelea de conjunto, más allá de las diferencias políticas y gremiales. Si está la posibilidad, articularemos con quien sea”, dijo Victoria Clerici, referente rosarina del MTE. La dirigente lee que la marcha del 7 de agosto por San Cayetano y, sobre todo, la movida del 17 impulsada por la centrales sindicales ordenarán los reclamos.

Lecturas

Este es un punto donde afloran las diferencias entre las diversas organizaciones. Por ejemplo, frente al salario básico universal.

“Es universalizar la miseria, no podemos bajar el piso a 14 mil pesos, cuando el Potenciar Trabajo es 22 mil”, planteó Molina. Y agregó: “Beneficia a las patronales que contratan a cooperativas donde se trabaja sin jubilación ni ART y barre el anhelo de las personas a conseguir un empleo registrado”.

El PO propone un bono de emergencia de 20 mil pesos, un plan de obra pública y un millón de viviendas populares, la universalización de los planes sociales, y llevar el salario mínimo a los 100 mil pesos.

En la CCC no se oponen al SBU, pero plantean atarlo al empleo. “Más que un subsidio, queremos que el Estado garantice el trabajo a través de una empresa pública de vivienda y hábitat. Queremos generar condiciones políticas y económicas para que vuelva la Argentina industrial”, remarcó Delmonte.

En cambio, para Clerici la idea del pleno empleo es “pensamiento mágico”. “Un porcentaje enorme de la población no tiene ingresos fijos, hay que pensar en nuevas formas de institucionalizar los trabajos que existen. También, como una política de redistribución y para que no estalle todo”, añadió.

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De todos modos, tanto los oficialistas como los opositores observan con preocupación la ofensiva que viene desde distintos flancos: el Senado, el ministerio de Desarrollo Social y Juntos por el Cambio.

“Cristina se equivoca feo, y mete una cuña para dividir al Frente de Todos y golpear a las organizaciones”, cuestionó Delmonte.

Por su lado, para Clerici se evidencia “hay un gran desconocimiento profundo de lo que significan las organizaciones en los territorios”, señaló Clerici.

Molina advirtió que el objetivo final es “desarmar al movimiento piquetero, para intentar pasar el ajuste a los sectores más golpeados”.