La alianza entre la UCR, el PS, el PRO y otras fuerzas aprovechó las fisuras del peronismo y el bloque de Granata para alcanzar el objetivo máximo. La trastienda y la letra chica de un trámite que marca un cambio de época en Santa Fe
Domingo 08 de Diciembre de 2024
“Todavía no caigo”, reconoce una de las principales figuras de Unidos. Con la sanción de la ley de necesidad de la reforma constitucional, Maximiliano Pullaro y la alianza que nuclea a la UCR, el PS, el PRO y otras fuerzas llegaron al pico de la montaña que otros escalaron pero no pudieron hacer cumbre. Por eso, en los discursos en la Legislatura aparecieron tanto el orgullo de ser parte de la generación que sí lo logró, como una sensación de revancha en nombre de sus mentores. Aunque el camino para volver a la base con una nueva Carta Magna está lejos de ser sencillo.
Más que como un colchón o un escudo, Unidos usó el millón de votos que obtuvo Pullaro y las amplias mayorías en la Legislatura como un instrumento para modificar el andamiaje legal en seguridad y luego remodelar el sistema previsional y la Justicia, que sirvieron como un termómetro del clima reformista.
En la Casa Gris celebran la reforma como un salto en la calidad institucional de la provincia. “Los que vienen a invertir lo primero que preguntan es sobre seguridad e institucionalidad. Si dependés del humor de un senador o un juez, estás frito. Las reglas tienen que ser claras”, plantean.
La arquitectura de acuerdos fue compleja y el final no estaba tallado en piedra. “Fue una semana que pareció dos años”, admite uno de los operadores del oficialismo.
En esos días finales había hasta seis o siete frentes de negociación abiertos: al interior de Unidos y con el perottismo y los legisladores del Frente Amplio por la Soberanía y Somos Vida, que aportaban los votos para los dos tercios, pero también entre la Legislatura y la Casa Gris, y entre Diputados y el Senado.
En ese ajedrez de partidas simultáneas algunos amagaron con patear el tablero, sobre todo por la letra chica electoral, pero eran más un bluff que una amenaza real.
“El riesgo siempre estuvo, pero reinaba la confianza. El gran mérito lo tiene la Legislatura, nosotros nos metimos de lleno cuando faltaban diez o quince días”, señalan desde la Casa Gris.
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En la cocina del oficialismo reconocen que en varios pasajes del texto costaron más trabajo dentro de la coalición que afuera. El socialismo jugó fuerte e hizo pesar sus catorce votos en Diputados. Es la mitad de los asientos de Unidos. “Con el micrófono prendido hablan como Juan B. Justo, pero cuando se apaga negocian como Barrionuevo”, ironiza un radical.
A diferencia de la reforma de 1994 de la Constitución Nacional, que tenía el corset del núcleo de coincidencias básicas, la dirigencia santafesina se inclinó por un texto abierto. Ese formato da un margen de maniobra considerable a los convencionales y torna más atractivo el debate, pero agrega incertidumbre y riesgo al trámite.
“Abrimos la sala de máquinas, vamos a discutir las competencias de los tres poderes, los fueros, las reelecciones, el Consejo de la Magistratura, el MPA y el servicio de la defensa y el ministro coordinador”, destacan en el PS.
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Los opositores de Pullaro acusan al gobernador de poner los pilares de un nuevo orden con rasgos autoritarios. Para la Casa Gris es al revés. “El espíritu de la reforma es ponerle límites al poder político. Los que están en lugares de poder quieren una Corte adicta, con jueces hasta que se mueran, fueros y empresas en la que la gente entre por relaciones de sangre y amistad”, dicen en el gobierno.
El Ejecutivo quiere que seguridad, eficiencia y transparencia estén al tope de los ejes de la reforma. Ahí entra ficha limpia, que tendrá status constitucional. “Hacemos lo que no se animó Milei”, chicanean en la mesa chica de Pullaro.
También tendrá jearquía constitucional la definición de mantener la caja de jubilaciones en la órbita de la provincia y se establecerán determinados principios rectores para los servicios públicos. Es un dique de contención ante una eventual ola privatizadora. Hasta las hegemonías políticas más sólidas tarde o temprano se resquebrajan.
Si Unidos consiguió los dos tercios es porque logró operar sobre las fisuras de los distintos espacios políticos, como el peronismo y el sector de Amalia Granata. Divide y reformarás.
El peronismo en su laberinto
En ese tramo final, el gobierno se mostró muy interesado en remarcar que no sólo Perotti apoyaba la reforma, sino también los intendentes, y que el kirchnerismo más duro y los senadores estaban en contra. Según la narrativa del oficialismo, futuro versus pasado y gestores pragmáticos contra dogmáticos e irresponsables.
El apoyo del grupo del rafaelino a la reforma pese a la prohibición expresa del PJ, la cantidad de tribus que quieren posicionar sus referentes y la elección de constituyentes sin el mecanismo ordenador de las Paso hacen muy difícil que el peronismo pueda alinear a todos sus espacios en una lista única.
Granata, derrota e interrogantes
De todos modos, la principal derrotada fue Granata. No logró boicotear la reforma, se le partió el bloque por segundo período legislativo consecutivo y, dado que estuvo ausente en el recinto, no pudo replicar el protagonismo que sí había logrado con la reforma previsional.
“Se sacó todos los números. En el día más importante para la historia de un legislador faltó por un viaje familiar. ¿O van a decir que el Papa esperaba su análisis de la situación del narcotráfico?”, dice, picante, un armador radical.
En el trámite de la reforma quedaron a la vista las limitaciones del método de conducción a distancia de Granata y el armado de listas con personas que no están unidos por lazos de confianza o pertenencia a una misma organización política, aunque en Unidos saben que la mediática tiene ganado un espacio y sabe cómo representarlo.
La pregunta es si habrá algún tipo de sociedad entre la presidenta del bloque Somos Vida con La Libertad Avanza —y, en ese caso, si se potencian o se neutralizan— o si van por separado. En este escenario, la pregunta es si Granata roba votos al peronismo conservador y LLA a Unidos, o si el electorado se inclina por las versiones más establecidas.
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No es menor que en las elecciones legislativas el voto se dispersa y crece el voto sincero, lo opuesto a lo que sucede en la competencia para cargos ejecutivos. Allí los electores suelen optar de modo más estratégico.
El rol de Pullaro
Es por eso que el armado de la oferta electoral es clave. En Unidos está instalado que encabezará la lista el propio Pullaro, que el viernes empezó su cumpleaños 50 con un desayuno con ministros que estaban en la casa de gobierno y siguió la sesión del Senado desde su despacho.
“No está la confirmación, pero todos entendemos que es el mejor escenario. La decisión la tiene que tomar él”, dice un dirigente que participó de toda la negociación de la reforma.
En el entorno del gobernador admiten las conversaciones, pero quieren llevar la discusión de la ingeniería electoral a fines de enero. De concretarse, la jugada requerirá un esfuerzo comunicacional por parte del gobierno.
En dos meses, Pullaro pasará de haber planteado que era un tema circunscripto a la Legislatura a ponerse al frente de la reforma que tiene como uno de sus principales debates si tiene la posibilidad o no de ir por la reelección.
En cualquier caso, la boleta de Unidos tendrá que reflejar la composición variopinta de la coalición y deberán convivir figuras públicas con referentes de los partidos.
“En paralelo hay que seguir gobernando y legislando, no puede haber un desbande hacia la Constituyente”, dice una de las principales espadas parlamentarias de Unidos, donde imaginan una campaña multicolor, en la que cada socio aporte su pincelada al lienzo.
La fecha de la Constituyente
Un tema sensible que quedó sin resolver es la fecha de la Convención Reformadora. La cuestión obligó a un encuentro en el largo cuarto intermedio del jueves y del que participaron enviados de máxima confianza del gobernador, como Fabián Bastia, Luis Persello, Julián Galdeano y Martín Pullaro.
La salida salomónica de que Pullaro fije la fecha de la convención entre abril de 2025 y marzo de 2026 le permite a Unidos jugar con distintos escenarios. Mientras en la Casa Gris se tienen confianza para ganar las elecciones, en la Legislatura voces con peso meten en la ecuación el factor Milei.
Creen que el resultado en la elección de constituyentes es contundente a favor de Unidos lo mejor es realizarlas después de las generales nacionales, y desplegar un proceso de audiencias públicas, pero si el oficialismo pierde o consigue un triunfo ajustado en medio de un auge libertario se debería acelerar el proceso en Santa Fe para evitar una chilenización del trámite de la reforma.
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En cualquier escenario, la elección será un plebiscito sobre la gestión Pullaro, sobre todo si es candidato. Un gobernador revalidado en las urnas tendrá espalda para que él o su sector político impulsen la reelección. Igual, en Unidos remarcan: “No hay 2027 sin una muy buena elección de constituyentes”.
Con la reforma Unidos se pone en modo alpinista, Una disciplina que requiere habilidades especiales como flexibilidad y resiliencia, trabajo en equipo, un uso inteligente de los recursos, y en la que un error de cálculo puede tener graves consecuencias.