La política argentina, atrapada en el laberinto de la inseguridad
La crisis que golpea a Rosario incomoda a los oficialismos en los tres niveles del Estado y nutre el ariete opositor. Especialistas analizan el desafío de gestionar y hacer campaña frente a una sociedad cansada e impotente por la falta de respuestas

Domingo 12 de Marzo de 2023

La violencia que golpea a Rosario, con más de dos décadas de crecimiento y vinculada a la disputa territorial entre bandas de narcotraficantes, incomoda a los oficialismos en los tres niveles del Estado y se consolida como ariete opositor en el debut de una campaña electoral que deberá ajustar la sintonía con una sociedad que luce cansada e impotente frente a ese y otros dilemas argentinos.

Las últimas semanas fueron intensas en Rosario: a la balacera contra el supermercado de la familia política del astro futbolístico Lionel Messi, que proyectó la ciudad hacia todos los rincones del mundo, se sumó la muerte a tiros de Máximo Jerez, de 11 años, en Los Pumitas, uno de los tantos barrios donde avanzó el narcotráfico y los hostigamientos y ataques marcan el pulso diario.

Para Hugo Quiroga, investigador, especialista en politología y docente de las universidades nacionales de Rosario (UNR) y del Litoral (UNL), la problemática “revela desde hace tiempo la ausencia de políticas estratégicas de seguridad y una crisis instraestatal”.

En los últimos días abundaron quejas, denuncias y bronca, con toda razón, pero no discursos argumentados” En los últimos días abundaron quejas, denuncias y bronca, con toda razón, pero no discursos argumentados”

“La función principal del Estado, decía Thomas Hobbes (uno de los fundadores de la filosofía política moderna) en el siglo XVII, es preservar la vida. Si eso no se cumple, caemos en el «estado de naturaleza», que significa la guerra de todos contra todos”, explicó a La Capital.

En esa línea, Quiroga destacó: “La violencia urbana se manifiesta, principalmente, en los barrios más pobres, cuando la política y el Estado nacional y provincial carecen de capacidad para concretar respuestas eficaces y, a la vez, las fuerzas de seguridad muestran su complicidad con el narcotráfico”. De inmediato, advirtió que la “crisis intraestatal” no sólo obedece a los hechos sino también a las palabras.

“El propio gobernador Omar Perotti reconoció que cada vez está más débil y el ministro de Seguridad de la Nación, Aníbal Fernández, admitió que ganaron los narcos. Ahí estalla la crisis intraestatal. El Estado municipal, que no cuenta con fuerzas de seguridad propias, con armas, puede y debe ser un eficiente colaborador. Pero tiene esos límites”, fundamentó.

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El ministro de Seguridad nacional, Aníbal Fernández; el gobernador Omar Perotti y el intendente Pablo Javkin.

Según el experto, en los últimos días abundaron “quejas, reclamos, denuncias y bronca, con toda razón, pero no discursos argumentados ni reglas que orienten esas acciones, que diluyen la frontera de lo permitido y lo prohibido y posibilita el ingreso al terreno de la anomia, lo más próximo al «estado de naturaleza», la justicia por mano propia frente a la inoperancia de las instituciones”.

Por eso, Quiroga señaló que el desafío para los gobernantes el múltiple: “Primero, porque no saben qué hacer. Segundo, porque la sociedad, o una parte de ella, está dejando su resignación a un lado para encauzar una violencia instrumental, en cuanto es un medio para alcanzar un fin. Por ejemplo, destruir los búnkeres que venden drogas y, si fuera posible, linchar a los narcotraficantes”.

“Tercero, aceptar que la violencia mantiene la presencia de la muerte. Cuarto, en Rosario, como en otros lados, la ley no se aplica y la fuerza del Estado es insuficiente, no existe como autoridad. Lo que hay es otra cosa: un poder faccioso, un profundo entramado entre el crimen organizado, una parte del universo político, de la Justicia y de las fuerzas de seguridad”, completó.

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Organizaciones sociales y ciudadanos acompañaron a la familia de Máximo Jerez, el nene asesinado en Los Pumitas.

De cara a una campaña en un año electoral clave, Quiroga enfatizó que la crisis en seguridad “será un tema central que la ciudadanía tendrá en cuenta a la hora de votar”. Y envió un mensaje a todo el arco político.

“Se ha creado una especie de Estado paralelo privado. Esa dimensión delictiva del poder faccioso sólo existe en connivencia con la política. Otro punto de discusión pasará por la intervención del Ejército, sin armas, para urbanizar los barrios populares. Una tarea que le corresponde al municipio, no a las Fuerzas Armadas. También habrá debate sobre la ley de reforma de lavado de dinero”, concluyó.

Según el analista político Carlos Fara, la reacción de los distintos niveles del Estado frente a la escalada de violencia con epicentro en Rosario deja un balance negativo. “El temor crece cuando se difunde con intensidad, como en los últimos días, lo ocurrido en la ciudad. A la gente le preocupa no sólo la violencia sino cómo derrama el consumo en sectores juveniles”, afirmó a La Capital.

El problema es a largo plazo y la gente empieza a pensar que la política no puede o no quiere hacer algo al respecto” El problema es a largo plazo y la gente empieza a pensar que la política no puede o no quiere hacer algo al respecto”

El experto alertó que es entonces cuando la ciudadanía “se anima a pedir medidas más extremas, sobre todo la presencia de las Fuerzas Armadas, sin racionalizar demasiado la situación”.

Sin embargo, Fara consideró que la problemática podría no marcar el rumbo de la campaña que despunta. “Primero, porque el problema es a largo plazo y la gente empieza a pensar que la política no puede o no quiere hacer algo sobre el tema, por lo cual se diluye la discusión. Tampoco hay soluciones rápidas ni fáciles. Incluso, el debate desde la dirigencia acerca del uso de las Fuerzas Armadas y de la implementación de medidas o penas extremas está dado hace tiempo y tiene menos impacto, es más de lo mismo”, analizó.

Incluso, el analista estimó que “solamente la aparición de algún partido político involucrado notablemente en la problemática podría restarle puntos a favor” y alterar el curso de la campaña.

Si bien la inseguridad implica un desafío cada vez mayor para la dirigencia, Fara consideró que “si la sociedad no percibe que el Estado y la política tienen proyectos creíbles y novedosos” para enfrentarla, “el tema pasará como un muro de los lamentos más entre todos lo problemas que hay en la Argentina”, respecto de la incidencia electoral.

De hecho, Fara sentenció: “No creo que nadie tenga algo muy nuevo que decir en la campaña para llamar la atención”.