Viernes 14 de Enero de 2022
Aún en vacaciones, los principales jugadores de la oposición en Santa Fe no se desconectan completamente del tablero del poder. Después de un 2021 intenso, radicales y socialistas asoman a un año donde empezarán a montarse los armados electorales para 2023. Socios durante décadas, hoy ecualizan frecuencias políticas distintas, pero en distintos campamentos trabajan por alinearlas.
En su breve estadía en la costa, Maximiliano Pullaro combinó ejercicio físico, lecturas postergadas y largas horas de reflexión frente al mar sobre cuáles deben ser los próximos pasos de la oposición.
El best seller de los politólogos estadounidenses Steven Levitsky y Daniel Ziblatt ("Cómo mueren las democracias"), señala el diputado radical, le dejó como enseñanza la importancia de los partidos políticos para el funcionamiento aceitado de la democracia.
Cuando vuelva a Rosario, Pullaro retomará una idea en la que trabajaron varios laboratorios opositores pero todavía no traspasó los papeles: el armado de un nuevo frente opositor. “Hay que comenzar ya, ver quiénes son los partidos políticos y los dirigentes que están dispuestos a pensar un proyecto programático, lo que nos tiene que unificar es un programa de gobierno”, sostiene el jefe del bloque UCR-Evolución.
En su cabeza, la construcción tiene dos niveles: los partidos políticos de la nueva coalición definirán las reglas del juego, y los sectores internos trazarán el perfil.
En ese esquema, el grupo de Pullaro tendrá asignado un papel clave. Si se cumplen los acuerdos, el senador Felipe Michlig reemplazará como presidente de la UCR santafesina al ex gobernador Carlos Fascendini, también del NEO.
Por ahora, en la UCR encuentran señales alentadoras para avanzar. “Vi declaraciones del presidente de Creo, del PRO y del PDP, incluso el socialismo lo plantea en términos correctos. Se manifiesta una voluntad, después se verá si están todos de acuerdo”, dice Pullaro.
En el búnker socialista son más cautos. “Este año lo importante es consolidar una propuesta, no tanto el diseño electoral. No hay que hacer política de fotos”, indica el presidente del bloque del PS en la Cámara de Diputados de la provincia, Joaquín Blanco.
Y agrega: “Hay que abrirse, pero no únicamente a la política, sino a los sectores sociales y académicos que fueron excluidos de la agenda pública en los últimos dos años. Vamos a acompañar la gestión de los intendentes en un año que va a ser duro, no vamos a tomar ningún atajo, ni hay posibilidad de acortar ningún plazo”, agrega.
Confianzas
La idea del frente de frentes lleva bastante tiempo rondando la cabeza de varios caciques radicales y del PRO, que intentaron materializarla, sin éxito, el año pasado. La muerte de Miguel Lifschitz, que era número puesto para competir por las bancas del Senado, aceleró los tiempos y el grupo de Pullaro migró del Frente Progresista a Juntos por el Cambio.
Para el ex ministro de Seguridad la contraseña para desbloquear el nuevo frente es confianza. “Con algunos compartimos muchos años de gestión, y con otros compartimos un proyecto nacional pero todavía no construimos nada juntos”, dice Pullaro, que observa un juego de equilibrios en la oposición.
“Todos hicimos buenas elecciones pero a la vez a nadie le alcanza solo; eso es positivo, nos obliga a todos a dialogar mucho”, considera.
En el PS se resisten a replicar en la provincia los términos de la polarización nacional. “Queremos armar una propuesta seria, no hay que repetir en Santa Fe la grieta entre peronismo y antiperonismo”, sostiene Blanco.
“Si arrancamos al revés, discutiendo candidaturas, alianzas y nombres, más allá de un resultado electoral va a ganar de vuelta la improvisación o el unirse ante el espanto. El Cambiemos de Macri y el Frente de Todos sirvieron para unir, pero mostraron enormes dificultades en la gestión”, advierte Blanco, que se llevó a la costa "Diario de una temporada en el quinto piso", el registro que hizo el sociólogo Juan Carlos Torre desde la cocina del gobierno de Raúl Alfonsín, en el turbulento primer gobierno de la transición a la democracia.
Pese a las diferencias electorales, radicales y socialistas coinciden en las críticas a la gestión de Omar Perotti. Los últimos chispazos fueron causados por el presupuesto y la ley tributaria, pero los cortocircuitos entre la Casa Gris y la Legislatura vienen desde el día uno.
Para Blanco, el gobernador encarna una “visión administrativista y conservadora del manejo de lo público”, y para Pullaro Perotti “no toma decisiones, es un tipo sin rumbo”.
El diputado radical cree que, además, se juega una cuestión generacional: “Son cuadros viejos que a las reuniones llegan con el maletín y no con la tablet. Estuvieron doce años afuera y el Estado se modernizó, por eso no resuelven, porque se quedaron afuera de las innovaciones”.