Las concejalas peronistas Soledad Míguez y Adriana Arce y la radical Ana María Martelli colaboran con el Comedor "Ayudemos para vivir", en Funes
Domingo 08 de Septiembre de 2024
La ciudad de Funes tiene paridad de género en el Concejo Deliberante, donde sus tres edilas establecieron una excelente relación, fruto en parte de compartir el trabajo en comisiones relacionadas con las cuestiones sociales y cada 15 días juntan entre las tres un enorme bolsón con alimentos que llevan al Comedor y Merendero “Ayudemos para vivir”, del barrio Villa Golf.
Así, la concejala radical del Pro Ana María Martelli y sus pares peronistas Soledad Míguez y Adriana Arce se sentaron a una mesa del Mercado Don Bosco, en el corazón de Funes, a contarle a La Capital esta auspiciosa relación de diálogo y acuerdo político con vistas a la ciudad que fue y es, pero, sobre todo, a la que imaginan.
Ana María Martelli, la “Decana” del Concejo como la llaman sus pares, a quien su esposo Ricardo lleva en auto a todos lados y que recorre las calles con su inseparable agenda en la que anota cada charla con los vecinos, es una italiana de 70 años con tres hijos y tres nietos, nacida el 20 de febrero de 1954 “en Cianciano de Chieto, cerca de Roma, sobre el Adriático. Vine con 11 meses en el barco Conde Grande, que salió del puerto de Génova, con mis padres Dolores y Alberto, que eran muy jóvenes y escapaban de la posguerra, llamados por un tío de ella. Mi mamá fue jefa de cocina de la Famila Abruzzeza –adonde la llevó a trabajar Pepe Angeli– y mi papá trabajaba en (la fábrica textil rosarina) Estexa. En Italia sufrieron mucho y pudieron venirse. Eran tiempos muy duros: mi mamá se enteró de la muerte de su padre un mes después, por carta” narra Ana María, enfundada en un saco rosa, un pulover blanco y un pantalón negro.
Adriana Arce, una funense de 43 años, quien tiene dos niños y es hija de Graciela, que era portera, y de Máximo, un albañil santiagueño que murió a los 42 años de Mal de Chagas, es una militante evangelista de Casa de Dios, que predica con su vida, junto a su esposo. “Mi mamá es de Lucio V. López, donde nació en una estancia, vino a Rosario de adolescente y viene de una historia familiar complicada de sus padres, que se quedaron en la calle, por eso mi abuela Hipólita crió sola a sus siete hijos. Si yo no viniera de esa historia a lo mejor no tendría esta sensibilidad. Yo soy un ejemplo vivo de la aplicación de la Ley de Paridad de Género en Funes dado que el lugar que ocupo en la banca de concejal fue por paridad dado que la concejala electa mujer (Gabriela Jakubowski) falleció, y dejé mi lugar de coordinadora de Derechos Humanos y Género, en la gestion de Roly (Santacroce)”, confía Adriana, de camisa blanca y pantalón y saco negros.
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Soledad Míguez, otra funense, de 46 años, es hija de Meneca –una chaqueña que ama los animales como ella, a quien apodan “Pini” por la gallina que tenía de mascota– y del albañil Juan Míguez, quien fue dos veces intendente y cuatro períodos concejal. “La aprobación de la Ley de Paridad de Género es un hito importante en la lucha por la igualdad de género en nuestro país. Esta ley busca garantizar que las mujeres tengamos una representación equitativa en los espacios de poder y toma de decisiones, lo que es fundamental para construir una sociedad más justa y equitativa. Como mujeres le aportamos al Concejo nuestra mirada femenina, que tiene que ver con estar más en los detalles. Por ejemplo, estamos abocadas a las comisiones que tratan los temas de acción social y les damos a los temas nuestra impronta, como en el caso de acotar las alturas de edificación y de cuidar los espacios verdes, con vistas a los niños y a las futuras generaciones, a diferencia de los hombres que integran las comisiones de planeamiento” explica “Pini” Míguez, quien fue ocho años secretaria de Acción Social y luce una camisa a rayas celeste y blanca y un pantalón marroncito.
Diálogo, acuerdos y buena relación
Ana María Martelli fue secretaria de Salud, un cargo al que accedió merced a su vasta experiencia como secretaria privada de los reconocidos médicos funenses Abel Faust, Juvenal Rimini, Adriana García y Mónica Tomei. “Cuando estaba en cuarto año del Colegio Nazaret el doctor Abel Faust, que era el profesor de Higiene, me eligió para ser su secretaria. Yo era calladita y concentrada, se ve que le caí bien, así que trabajaba con él, que era médico forense, clínico y obstetra, y salía a visitar a los pacientes hasta bajo la lluvia. Yo tenía la llave del dispensario Eva Perón –adonde se construirá el hospital– y una noche llegó una parturienta – una mujer con una bolsita de red donde tenía la ropa– y tuve que ayudar al doctor en el parto”, historia Martelli. “La ley de paridad obliga a tener equidad de género en la composición de las listas electorales. En Funes se da una muy linda casualidad: que el 50% del Concejo somos mujeres. No obstante no es una situación que se repita en muchos concejos de la provincia. Te diría que son muy escasos” abunda.
–¿Cómo llegaste a ser secretaria de Salud?
–El doctor Faust murió joven, a los 56 años, y fui secretaria privada de la doctora Adriana García –quien también falleció joven–, de Mónica Tomei y de Juvenal Rimini, que tenían un centro médico. Llegué a ser secretaria de Salud porque siempre fui muy resolutiva desde el punto de vista social, desde la época en la que trabajaba en el dispensario. Atendía a los visitadores médicos, y recibía y daba muestras de medicamentos. Si venía alguien necesitado con una receta le daba una muestra de remedios para que no gastara.
Adriana Arce comenzó su militancia política como una extensión de su partcipación social en la iglesia evangélica a la que pertenece: “Empecé a participar en la acción social a partir de la fe, con mi esposo, que tiene una pyme de climatización, y con la iglesia cristiana, en un trabajo conjunto con todas las iglesias, que hacemos un trabajo muy intenso con gente necesitada y con jóvenes que atraviesan consumos problemáticos”.
–¿Cómo extendiste tu tarea pastoral social a la política?
– En 2019 Roly (Santacroce) me pidió que lo acompañara como candidata a concejala en su lista como intendente, en una elección en la que no entré, pero empecé a coordinar Inclusión Social, en la Secretaría de Derechos Humanos y Género, hasta que en 2021 entré en lugar de (la fallecida edila) Gabriela Jakubowski, en medio de la pandemia.
Soledad Míguez presentó un proyecto de extensión del recorrido del Urbanito, el colectivo municipal de Funes, para que los vecinos de los barrios más alejados puedan llegar a su trabajo.
–¿El Urbanito llegó hasta esos barrios?
–El Urbanito llegó hasta el barrio Villa Golf, pero no hasta los últimos, como pedí en el proyecto, pero vamos a lograrlo, faltan los fondos en el presupuesto. En este sentido, su compañera Arce abundó: “El proyecto establece la conexión del Urbanito de este a oeste, algo que vamos a conseguir”.
–¿Cómo hicieron para establecer una buena relación por encima de las diferentes miradas políticas e ideológicas?
–Me dicen “la Decana” porque soy la más grande. En el Concejo también nos reímos, pero cuando tenemos que recibir a los vecinos les explico cómo es cada uno por tantos años de experiencia. Pini (Míguez) es muy impulsiva. Lo bueno como concejalas es que tenemos conocimiento del trabajo en diferentes secretarías. Yo coordino con Pini el Fondo Extraordinario de Salud y entregamos medicamentos a personas necesitadas, y las tres participamos en el otorgamiento de becas deportivas y ayudamos a los merenderos. Cada 15 días juntamos un bolsón de alimentos y se lo llevamos a Magdalena Barrios, del Comedor y Merendero “Ayudemos para vivir”, en Villa Golf (Martelli).
–Más allá de las diferentes miradas nos une que tenemos que ponernos de acuerdo en algo que sea importante para Funes, si no nos quedaríamos en la mezquindad. El objetivo es buscar qué puntos tenemos en común (Arce).
–Ese acuerdo se dio con respecto a los emprendimientos (inmobiliarios), cuando ellas (por Arce y Martelli) nos acompañaron en defender el retiro (de la línea de edificación) y en limitar la altura a planta baja y tres pisos, o 12 metros (Míguez).
–En las comisiones pulimos el proyecto. Adriana dijo que el exceso de altura no le gustaba, por eso acordamos la planta baja y los tres pisos, los 12 metros, y tampoco permitimos que un techado avance sobre la vereda. El problema es que algunos vecinos hacen la obra sin consultar. Nos ponemos mucho de acuerdo sobre los pedidos de excepciones (Martelli).
–¿Se viene el interbloque de las mujeres?
– No puedo ir por otra lista que no sea del peronismo, pero la relación es la mejor. Ahora vinimos a la nota juntas. Les pido consejos a Ana y a Adri. Ana fue concejala con mi papá (Míguez).
– Todo lo que se desarrolló en la ciudad es fruto de una buena gestión y de nuestro apoyo. Pudimos acompañar en seguridad y en la compra de vehículos (Arce).
– Siempre destaco que cuando el (actual intendente) Roly (Santacroce) era concejal habló con un contacto suyo en Buenos Aires y consiguió una ambulancia para el dispensario. Y el mes pasado se inauguró el Comando Radioeléctrico en la zona oeste, que fue apoyado por el Concejo (Martelli).
–¿Qué proyectos presentaron?
-Presenté un proyecto para proteger a las diversidades sexuales, a través de la creación de un espacio de contención con profesionales, porque hay muchos chicos que se animan a mostrar su identidad de género, así como para contener a las mujeres que sufren violencia de género. Hay mucha discriminación hacia las diversidades y hacia la mujer, creo que nos vamos a poner de acuerdo (Míguez).
–Presenté muchos proyectos y el intendente aplicó el de los dos accesos desde la autopista por (las calles) Jujuy y José Hernández. Lo mismo pasó con el proyecto de hacer más veredas, que lo peleé mal con un exconcejal. Yo veía a la gente que iba caminando por la calle al dispensario Eva Perón y me partía el alma (Martelli).
–Tengo en mi cabeza un proyecto de educación vial y responsabilidad ciudadana que abarca desde los niños hasta los adolescentes. Muchas familias jóvenes vienen a vivir a Funes con niños y debemos enseñarles a cuidar el medioambiente y la salud y a respetar al peatón. El proyecto se llama Mini Ciudad de Funes y es de educación vial, acompañamiento, convivencia y respeto por el otro, y cuenta con apoyo estatal y aportes privados (Arce).
–Con el proyecto de Adri (Arce) retomé un proyecto de parlamentos jóvenes de 2008, que lo presento todos los años para escuelas primarias y secundarias, para que los estudiantes vengan a charlas con docentes. Los alumnos sueltan sus problemáticas y el intendente me permite armar un gabinete de profesionales (psicólogos, ginecólogos y clínicos) para darles charlas. Fuimos al Liceo (Aeronáutico Militar) y los alumnos nos hicieron preguntas y hubo un debate. Todas las escuelas nos recibieron. Cada año íbamos a presentar un proyecto, lo debatían y fuimos a (una sesión) al Club Industrial, donde cada uno defendió su proyecto como hacemos en el recinto (Martelli).
–El año pasado presenté un proyecto hermoso: quiero que funcione el Concejo de los Niños. Y con respecto a la difícil situación que atraviesan muchas familias, que son acompañadas por el gobierno local, con Soledad y Ana ayudamos al comedor y merendero de Magdalena Barrios con una donación de alimentos cada 15 días, como un refuerzo. Conozco a cada una de las familias que van a ese comedor y lo hacemos para que ellas tengan un plato de comida en su mesa (Arce).
–A Magdalena Barrios, del comedor que les da de comer a 30 familias en Villa Golf, le llevamos cada 15 días alimentos y el otro día le doné ollas. Ella tiene muchos chicos en el comedor y merendero, entonces en vez de llevarle cada una por su cuenta, un día fuimos a tomar un cafecito y nos pusimos de acuerdo. Ponemos plata de nuestros bolsillos y también conseguimos donaciones, las juntamos y las paso a buscar a Ana y a Adriana con el auto y se las llevamos. Pero no hacemos partidismo cada una por su cuenta: el otro día conseguí cajones de pollo, o para el Día del Niño conseguí golosinas que me donaron, y se los llevamos en nombre de las tres concejalas (Míguez).
–Entre las tres nos ponemos de acuerdo para comprar o conseguir donaciones de alimentos, que le llevamos a Magda cada 15 días. Colaboro con el comedor de Magda hace 12 años. Un día yo compraba en una distribuidora de Funes una bolsa de 10 kilos de yerba, 10 paquetes de fideos y 10 de arroz, otra vez compraba bolsas de masitas para la merienda. La Panadería les dona todos los jueves seis kilos de pan y La Capilla Sixtina les dona facturas y bizcochos del día anterior. Otras veces entre las tres compramos una bolsa de harina, una de yerba, latas de tomate y paquetes de polenta, y también juntamos ropa porque Magda tiene un roperito, donde la gente recibe prendas según su talle. Ellas me pasan a buscar en auto y les llevamos las donaciones (Martelli).
–El gobierno de Milei no reparte alimentos que dejó vencer en galpones. ¿Qué opinan?
–Repudio este hecho. En pandemia el gobierno local acompañó a los comedores y merenderos. Si esos alimentos estaban a disposición de la gente que los necesitaba y no llegaron a ellos esta situación se ha manejado de muy mala manera (Arce).
-Hoy en día la gente está pasando una de las peores situaciones desde que nací. Hubo otras situaciones muy malas antes, pero no repartir los alimentos y dejarlos vencer en los galpones es pura mezquindad y una total falta de empatía. Es no ponerse en el lugar de los otros (Míguez).
-Es una vergüenza (Martelli).