Viernes 18 de Agosto de 2023
El video dura poco más de 19 minutos y fue subido a YouTube después de las Paso. Allí, Martín Krause afirma que “el principal problema que tiene el sistema educativo es que se ha convertido en un sistema de adoctrinamiento”, que es “una estructura para controlar qué es lo que se enseña en las aulas, con un claro sesgo ideológico” al que califica como “nefasto” y que en materias de ciencias sociales “busca imponerle (al estudiante) un determinado contenido que es bien posmarxista o populista de izquierda”. Y advierte: “Lo digo sin exagerar, porque estoy estudiando todo eso ahora”. Quien así habla es Martín Krause, señalado esta semana como quien se encargará de la Secretaría de Educación en un eventual gobierno de Javier Milei. En su “plan motosierra”, el Ministerio de Educación dejaría de existir como tal y habría un Ministerio de Capital Humano, comandado por Sandra Pettovello.
En esa breve entrevista, colgada en el canal de la Fundación Atlas para una Sociedad Libre, Krause propone una educación que, como si fuera un mercado más, abra “el mayor grado de competencia posible” a “todo tipo de experiencia, emprendimiento e iniciativa que busque ofrecer mejores servicios de educación, adaptados a las preferencias de los alumnos y los padres”, con “libertad de contenidos y libertad de proveedores”. Un sistema a la carta donde “cualquiera pueda desarrollar distintos métodos o formas de educación y que después las pueda validar en alguna instancia que veremos cuál será”.
El de los docentes, por supuesto, es otro ítem que analiza Krause, docente de la UBA y de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de Argentina (Ucema). Dice que “el sistema está cooptado por diferentes sindicatos que chantajean a los alumnos, padres y gobiernos” y agrega: “No sé cómo pueden ser maestros o profesores, porque no tienen la más mínima creatividad que no sea no dar clases (por los paros)”. Respecto lo que se da en el aula, dice que en una visita a un colegio privado le contaron que solo el 2 por ciento de los contenidos curriculares los decide el docente, y que el resto son contenidos que “impone el Ministerio, porque vienen las inspectoras y tenemos que mostrarles lo que estuvimos dando”, por lo que afirma que “ese control se parece al de la KGB o la Gestapo”. Sí, comparó el trabajo de las supervisoras escolares con el de la policía secreta soviética y con la del nazismo.
Financiar la demanda
Desde antes de la campaña, pero sobre todo tras el resultado de las Paso, se puso en debate el tema del voucher educativo. Se lo presentó como una idea nueva y exitosa del financiamiento. Que países como Suecia lo aplican y obtienen buenos resultados educativos, aunque eso no explica por qué otros países también son exitosos y no tienen voucher. Pero de nuevo, poco y nada. No solo en el mundo, sino que en la Argentina de los 90 ya se intentaba instalar el tema. Casualmente cuando la economía estaba en manos de los mismos apellidos que hoy acompañan en el equipo económico al candidato de La Libertad Avanza. Los mismos nombres.
Hace veinte años, el investigador uruguayo Gustavo Cosse advertía en el paper “El sistema del voucher educativo: ¿una nueva panacea para América Latina?” que el sur continental “cíclicamente, recibe y muchas veces adopta —acríticamente— como panaceas soluciones generadas en otros contextos sociales y económicos, que en todo caso han sido exitosos —no es como se vio el caso de las experiencias de subsidio a la demanda— en otros países con características muy diferentes”.
“La idea general —dice Krause— es ir pasando de un esquema de un subsidio de la oferta a subsidio de la demanda, y en definitiva, al final del camino, ningún subsidio”.
En esencia, el Estado en vez de transferir dinero a las escuelas para pagar salarios y otros servicios, les daría a las familias un voucher (un cheque). Cada familia elige la escuela (pública o privada) a la que quiere ir con ese dinero que le da el Estado, lo que genera en las escuelas una competencia entre ellas para atraer a la mayor cantidad de alumnos. Las que no puedan hacerlo deberán cerrar. Como si fuesen dos negocios del mismo rubro ubicados en el mismo barrio. Dos heladerías que buscan mejorar su clientela con mejores los gustos, precios o cartelería.
Pero en las escuelas no hay luces de neón. Y acá surge el interrogante de cuánto hay de aplicable de viejas recetas presentadas como novedosas, y cuánto de “humo” electoral, que busca un título clickero o un buen clip para TikTok. Preguntas básicas: ¿cómo será esa implementación cuando en rigor las escuelas que brindan enseñanza obligatoria dependen de las provincias? “Para instalar un sistema de libre elección de escuelas se debería modificar el artículo quinto de la Constitución Nacional”, recordó esta semana Mariano Narodowski, pedagogo y ex Ministro de Educación de la Ciudad de Buenos Aires durante la gestión de Mauricio Macri. Otra: si una escuela hace todo lo posible por tener más alumnos, ¿cómo evitar que haya superpoblación de alumnos en los cursos? Otra: en una escuela rural de 8 o 10 alumnos en un multigrado, que no tiene más demanda que esa porque esa es su población. ¿deberá cerrar porque no puede captar más alumnos?”.
En su artículo 2, la ley de educación nacional sostiene que “la educación y el conocimiento son un bien público y un derecho personal y social garantizados por el Estado”. Krause, el eventual titular del área educativa de Milei, dice sin titubeos que “la educación es esencialmente un bien privado”, donde “los padres y chicos tengan la libertad para elegir los contenidos que crean convenientes”.