Dolores Fonzi: "La película te hace pensar en cómo ser feliz con lo que uno tiene"
La actriz estrena este jueves su ópera prima como directora, una comedia dramática sobre las relaciones familiares, que además escribió y protagoniza

Martes 30 de Mayo de 2023

Casi 30 años después de iniciar su carrera como actriz, Dolores Fonzi decidió dar un paso adelante y asumió por primera vez la dirección de una película. Su ópera prima es “Blondi”, una comedia dramática muy personal, que relata con humor, ironía y sensibilidad, la singular relación que une a Blondi, una mujer que fue madre a los 15 años, con su hijo, su hermana, su madre y su cuñado. Fonzi, que estuvo ayer en Rosario para presentar el film, contó cuál es el origen de los los personajes que están a cargo de Carla Peterson, Rita Cortese, Toto Rovito y Leonardo Sbaraglia, además de Fonzi, un elenco que fue galardonado en su conjunto en el último Bafici 2023 con el premio a la mejor actuación.

La actriz, además de guionista, protagonista y directora, es productora del film junto a Santiago Mitre, Agustina Llambi Campbell y Santiago Carabante, de La Unión de los Ríos (“Paulina”, “Argentina, 1985”); Mark Johnson y Tom Williams, de Gran Vía Producciones (“Breaking Bad”, “Better Call Saul”), y Fernanda del Nido, de Setembro Cine (“Una Mujer Fantástica”). “Blondi” se estrenará este jueves en cines, antes de su lanzamiento por streaming en Prime Video para América Latina y Estados Unidos.

Blondi - Tráiler Oficial I Prime Video

¿Cómo y cuándo aparece la idea de este guión?

Había leído una novela donde había visto una madre que tenía un hijo con un moribundo y después quedaban ella y el hijo solos en el mundo. Había algo de eso que me gustaba trabajar, con una madre muy madre porque se ocupa de su hijo en todo, pero por otro lado con un vínculo medio horizontal. La novela no era comedia, pero empezamos a trabajar sobre idea y después apareció algo más contemporáneo y la familia.

¿Por qué te interesó hablar de esta familia en particular, con este tipo de vínculos?

Lo vi posible para actuarlo, pensé en eso como una madre e hijo medios parecidos, amigos, pareja, que hacen lo mismo. Como ya sabía que lo quería actuar, era encontrar una dinámica graciosa de esto. Más allá de que obviamente la maternidad y la paternidad nos atraviesa a todos, me pareció un universo familiar.

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“Blondi somos todos”, dijo Dolores Fonzi sobre el guión.

¿Pusiste algo personal en los personajes?

La verdad que no creo que yo sea muy parecida a Blondi. Por un lado sí, pero por otro nada que ver. Me parecía gracioso y divertido poder hacer a alguien que por un lado parece que vive la vida desprejuiciadamente, pero por otro tiene juicios sobre todo y todos: sobre la hermana, la madre, lo que hace el hijo. Es alguien que expone y enjuicia a los personajes y eso me pareció bueno. Creo que es fácil identificarse con Blondi porque ella no te impone ninguna verdad, pero a la vez las muestra. Me siento bastante distinta, pero me parecía interesante como alguien que vive la vida un poco más tranquila en todo sentido porque lo que más quiere es estar con su hijo, tiene su trabajo con el que se mantiene y punto. Es una película que te hace pensar en cómo ser feliz con lo que uno tiene, ella es una buena madre y Mirko es un buen hijo.

¿Cómo fue compaginar los roles de guionista, actriz y directora?

Lo que yo sé hacer es actuar, entonces dirigir desde la actuación es distinto que ser solamente director porque el tono de la actuación lo vas transitando con los otros actores y lo vas mostrando un poco el norte. Es más fácil explicar lo que hace falta hacer. También poner al servicio de los actores la técnica y la escena es más fácil para actuar. Más allá de eso, dirigir desde la actuación es otro lenguaje. En ese sentido me fue bastante fácil.

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Los protagonistas fueron galardonados en el Bafici 2023.

¿Quiénes son tus referentes en la dirección?

A mi me gusta mucho el cine y ver películas. No quería hacer una película de plano y contraplano y plano medio. Para hacerla así prefería no hacerla. Parece soberbio, pero la verdad que tenía ganas de jugar un poco con la cámara. Lo hice, quedaron cosas afuera, pero la escena dentro de la comunidad es un plano secuencia, como la primera escena. No me dio miedo tener pretensiones. Ahí también interviene Javier Juliá, el fotógrafo, para concretar mis sueños. “El gran Lebowsky” (1999. Ethan Coen y Joel Coen) es una gran referencia, como de un mundo en pijama y luces tenues que me gustaba. Después “Lady Bird” (2017), ópera prima de Greta Gerwig; “Alta Fidelidad” (2000, Stephen Frears), por la música. Igual, sobre mis referentes, creo que cuando descubrí a John Cassavetes me partió la cabeza. Bergman también y después, todo lo que puedo lo veo. Me gusta mucho el cine.

La película se ve muy orgánica, con un equipo técnico notable integrado por una mayoría de mujeres. ¿Fue deliberado porque supusiste que iban a entender mejor lo que querías desde la dirección?

Sí, hay muchas chicas, y hubo algo de eso, sobre todo dirigiendo por primera vez, que te tenés que ganar el voto de todo el mundo. Me sentía más apañada por las chicas que aunque tenés que demostrar, porque el equipo es el equipo y si te ven convencida se prenden más y se entregan y eso es mejor, pero así me sentía más cómoda al no tener que ganarme a los chabones todo el tiempo.

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¿Recibiste algún consejo o estímulo de tu pareja, Santiago Mitre?

Sí, claro, recontra. El además es productor. Igualmente, él no venía todo el tiempo al rodaje. Venía, ayudaba y acompañaba. Obviamente que para mí es un director de lujo. Pero igual yo ya venía trabajando con el equipo y sabía lo que quería, no es que tenía muchas dudas. Pero él era como la voz que me tranquilizaba o me apuraba desde el lugar de la experiencia. Me sentí contenida y acompañadísima por todos los productores. Me ayudó con las notas de guión, me ayudó a pensar en el equipo técnico, pero yo ya sabía que quería jugar con la cámara, hacerme un poco la canchera y a él le daba un poco de miedo y me aconsejaba que sea un poco más conservadora en algunas cosas y no le hice caso. El también confiaba en que todo estaba bien.

Todas las mujeres de la película son fuertes y buscan su libertad. ¿Siempre se puede perseguir esos objetivos?

Creo que pasa con las mujeres de la película y en general, porque hay algo inspirado en la realidad de mi contexto, que es que la mayoría de las madres son madres solas. La mayoría en estadística y en mi vida, tienen hijos con hombres que se desentienden de la tarea y de lo económico, de una o de las dos cosas a la vez. Diría que la relación en la que sucede es de 95 a 5, por ser generosa. Es algo que a las mujeres de mi generación nos pasa y es que todavía el sistema apaña al hombre de responsabilidades y somos las mujeres las que aguantamos las crianzas y los hogares. Eso está puesto en “Blondi” para poder reírnos de eso. Es una realidad tan cercana que un poco me pareció hacer justicia con la peli.

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Parte del elenco junto a Santiago Mitre, uno de los productores de la película.

¿Podrían cambiarse los géneros? ¿Podría ser un Blondi masculino?

La película no limita a un hombre a identificarse porque la paternidad y la maternidad están cambiando y la relación con los adolescentes hoy claramente es más horizontal. Si fuese al revés, si Blondi fuese un hombre y el hijo fuese una hija y en lugar de una abuela, hubiese un abuelo, también funcionaría porque no es que habla solamente de ser mujer. Para mí, Blondi somos todos. Blondi es todo el público, por eso la película no baja línea ni quiere adoctrinar a nadie, sino que acompaña a estos personajes y con amor los recibe.

Sin embargo, aunque es gracioso, también es notable cómo los protagonistas se refieren a los padres en general y a Eduardo, el personaje de Sbaraglia.

Siento que a Eduardo lo maltratan más de lo que merece porque la verdad no es que hace tanto como para que no lo aguanten (risas). Eso es parte de la comedia, de la madre (Pepa, el personaje de Rita Cortese) que es brava. Y por otro lado, como el padre de Mirko no existe porque se borró desde siempre, hay algo de ellos de protegerse riéndose de esas realidades, de esa falta de padre. Por supuesto que los padres están para cosas importantes, lo que pasa que si un padre no se quiere hacer cargo de las cosas importantes de la crianza, es mejor pensar que no es importante. Es como un efecto de resguardo, juguetean con la presencia de un padre que es absurda e inútil cuando en realidad lo hacen porque les falta eso. Aparte que Blondi es incorrecta, no se guarda nada, vive la vida a pleno. El resto de las cosas que dicen son parte de un código común con el que se defienden de la realidad de que no hay un padre y a la vez no la pasan mal por eso.