Del sueño del haras al decomiso por lavado: la historia de un campo de Alvarado que va a remate
Es un lote de Coronel Bogado confiscado por ser adquirido con dinero del delito. En el juicio provincial a la banda, un intermediario en la compra dijo que el terreno se convirtió en "un dolor de cabeza"

Martes 29 de Marzo de 2022

Uno de los ocho inmuebles ligados a Esteban Alvarado que irán a remate este viernes es un campo de Coronel Bogado que se subasta a partir de 115 mil dólares. La historia de cómo ese lote pasó a manos del clan fue contada este lunes por un amigo del empresario acusado de liderar un grupo narcocriminal. Este hombre, que conoció a Alvarado como cliente de su restaurante, actuó de intermediario en la compra del terreno. Contó que en esa propiedad estaba planeado levantar en sociedad un haras para caballos de polo pero el proyecto se convirtió en “todo un problema”: “Nunca aparecía la plata, había discusiones constantes, era insostenible ese campo, un dolor de cabeza”.

El campo en cuestión finalmente quedó a nombre del abogado Claudio Tavella, condenado en 2020 a 3 años de prisión y al pago de una multa de 44 millones de pesos por integrar la asociación ilícita cuya conducción le atribuyen a Alvarado. Entre otros delitos fue acusado de actuar como testaferro en la compra de ese terreno de 10 hectáreas. Se considera que fue una maniobra de lavado de activos y es uno de los hechos que se debaten en el juicio provincial iniciado hace un mes contra Alvarado y otros seis acusados de integrar una asociación ilícita.

La historia del campo fue relatada por quien actuó como intermediario en la adquisición. Al declarar como testigo ante el tribunal, Jorge Bertelli contó que durante once años trabajó en el rubro gastronómico. Entre 2002 y 2013 administró un restaurante de Eva Perón y Pascual Rosas del que Alvarado era un “asiduo” comensal a quien conoció como un transportista que se dedicaba a la compraventa de autos. “Era un cliente habitual del negocio, se generó una relación de amistad”, dijo.

En el mismo local, según contó, celebraron el casamiento de Alvarado y el bautismo de la hija del acusado de liderar un clan criminal, a quien le compró y vendió dos autos. A pedido del empresario incluso empleó en el negocio a su medio hermano, Gustavo Ramos, condenado hace seis meses a 4 años y medio de prisión por integrar el clan, de quien dijo que “nunca cumplía los horarios”.

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En agosto de 2012 Alvarado fue detenido por dirigir una banda de ladrones de autos de alta gama robados a mano armada en el conurbano bonaerense que eran desguazados en Rosario. Por esa causa, en la que fue condenado, estuvo preso primero en el penal de Campana y luego en Urdampilleta. Bertelli fue en seis o siete ocasiones a visitarlo en prisión, según rememoró: “El me dio su versión. Dijo que cuando saliera quería dedicarse a un negocio rentable. Era un discurso de cambio de vida”.

Por entonces Bertelli mantenía una relación comercial con Ricardo Covella, un hombre que hace tres años falleció de cáncer y a quien “le administraba un molino de harina que tenía en Casilda”. Según su declaración, fue ese hombre quien le comentó que en Coronel Bogado estaba en venta a buen precio “una finca que tenía algunos problemas legales”. “Como Esteban quería hacer un negocio distinto —un negocio sano, vamos a ponerle ese nombre— le hago el comentario y a él le interesó”, relató.

A partir de ese momento cobró forma un emprendimiento que el intermediario definió como una “sociedad entre comillas”: Covella compraría el campo y Alvarado se ocuparía de invertir en un haras para la cría de caballos de polo. Los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery —quienes creen que Covella no tenía capacidad económica para adquirir el inmueble— le preguntaron con insistencia de dónde sacó los fondos: “Había vendido un departamento, tuvo una situación de cheques devueltos, tenía la herencia del padre y supongo que la plata que le había quedado del molino”, respondió el testigo. La operación se realizó el 20 de agosto de 2014 y el comprador pagó con 950 mil pesos en efectivo.

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“Pero después —siguió Bertelli— fue todo un problema. Había que hacer cosas. Le decía a Esteban que había que cambiar un alambrado y la plata no aparecía. Fue un trastorno ese campo”. Luego hubo dos robos en la propiedad. En el primero “entraron de noche, sorprendieron al casero que vivía ahí con la familia, lo golpearon. El otro fue a un mecánico que era empleado de Esteban y lo habían llamado para hacer una reparación”.

“A partir del primer incidente Ricardo se asusta. Se juntaron un montón de situaciones. La imposibilidad de hacer las cosas del campo, el gastadero de plata, el casero se quiso ir. Después Ricardo se enfermó y lo puso en venta. El campo estuvo un montón de tiempo en venta con una inmobiliaria y publicado en internet”, evocó. Finalmente Covella le vendió el campo al abogado Tavella. La operación se realizó el 16 de junio de 2016 por 1.900.000 pesos pagaderos con una entrega y el resto en 60 cuotas.

La Fiscalía aduce que ese monto era irrisorio y simulado ya que el valor fiscal del lote —aún por debajo del precio de mercado— era de 5.443.262 pesos al momento de la transacción. Que fue realizada cuando el histórico asistente legal de Alvarado era calificado por la Afip como un contribuyente de muy alto riesgo. Si bien al ser detenido en noviembre de 2019 Tavella adujo contar con fondos propios, al año aceptó condena en un juicio abreviado. Entre otros delitos, por haber actuado como testaferro de Alvarado en la escrituración del campo.

Este viernes el inmueble irá a remate en la ciudad de Santa Fe junto a otras siete propiedades confiscadas en la investigación a la banda. El total de las bases suma 1.250.000 dólares al cambio oficial. El campo de Coronel Bogado quedará bajo el martillo de remate por un valor de arranque de 14.823.000 pesos (115 mil dólares).