Es una afección que sufren miles de rosarinos y que no siempre está diagnosticada. Cómo evitar esta enfermedad. Los tratamientos aprobados
Martes 02 de Diciembre de 2025
Mucho se habla del magnesio y sus distintas virtudes para el organismo. Ahora, un estudio que fue publicado en la revista de Endocrinología, Diabetes & Metabolismo, que pertenece a sociedades científicas españolas, mostró que una deficiencia en el magnesio puede empeorar la resistencia a la insulina y la diabetes tipo 2 y por lo tanto afectar aún más a quienes tienen hígado graso. En redes sociales, de inmediato se asoció que un mayor consumo de magnesio sería beneficioso para quienes tienen esta condición hepática, que es muy frecuente. ¿Es así? ¿Puede la ingesta de este mineral ser beneficiosa para las personas con hígado graso?
La Capital consultó al Fernando Bessone, jefe de Gastroenterología del Hospital Centenario, profesor universitario y conferencista, quien aclaró cuál es la relación entre el magnesio y el hígado graso y cuáles son los tratamientos eficaces aprobados.
Ante todo, dijo el médico, hay que definir qué es el hígado graso, una condición que de acuerdo a un relevamiento que se hizo en el Hospital Centenario tiene el 38 por ciento de los rosarinos.
"El hígado graso se produce cuando se acumula grasa en las células del hígado. Puede estar causado por consumo excesivo de alcohol (lo que denominamos enfermedad del hígado graso alcohólico), por sobrepeso, obesidad, diabetes y niveles altos de colesterol y triglicéridos (enfermedad del hígado graso no alcohólica). En la mayoría de los casos no presenta síntomas y por eso es importante hacerse controles médicos".
"En alrededor del 90 por ciento de los casos la evolución es benigna y puede mejorarse con una dieta adecuada y cambios de hábitos, pero hay un grupo (de entre el 5 y 10 por ciento) que necesitará tratamientos más intensivos y medicación para evitar una cirrosis, fibrosis e insuficiencia hepática", señaló Bessone.
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El especialista mencionó que el hígado graso "tiene muchos más riesgos de complicaciones en quienes además tienen enzimas hepáticas alteradas y otros factores de riesgo como triglicéridos altos y colesterol elevado".
¿Puede mejorar el hígado graso con el magnesio?
En relación a los tratamientos para hígado graso aprobados por la FDA (la agencia que regula los medicamentos y alimentos en Estados Unidos) "existen solo dos drogas" que mostraron ser eficaces, dijo Bessone. Son el resmetirom y la semaglutida (esta última en personas con diabetes e hígado graso). "Hay muchos estudios en curso con otras drogas y suplementos pero aún ninguno terminado", detalló el profesional.
En ese sentido, dijo que no está mal tomar magnesio, que tiene un montón de beneficios, pero "eso no significa que incluyendo más magnesio en las comidas o como suplementación va a desaparecer el hígado graso".
El magnesio, consumido en dosis adecuadas y diarias, puede ayudar a regular el azúcar en la sangre, mejorar la presión arterial, contribuir a tener más energía, mejorar el descanso, tiene efectos antiinflamatorios. "Si tenemos en cuenta que la mayoría de las personas con sobrepeso y obesidad, que en nuestro país son el 60 por ciento de la población, tienen a su vez alto el colesterol, tensión arterial elevada e hígado graso, no está mal sumar una dieta rica en magnesio, pero por si solo no va a ayudar a mejorar".
"Para el hígado graso la dieta que se sugiere es la mediterránea, que incluye pescados de mar, aceite de oliva, frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos, hacer actividad física en forma regular y estar en un peso adecuado", mencionó el médico. "Sabemos que llevar adelante estos cambios no es fácil y además acceder a esos productos no está al alcance de todos en este contexto, por eso los médicos intentamos adaptar la dieta a las posibilidades de cada persona, pero lo fundamental, para la mayoría de los que tienen hígado graso es bajar de peso y salir del sedentarismo, no tomar alcohol ni fumar", enfatizó.
Hígado graso en Rosario
"El porcentaje de personas con hígado graso que evaluamos en nuestra última encuesta en el hospital y que abarcó a 600 rosarinos, nos alarmó, porque era del 38 por ciento. Otro trabajo similar, que se hizo en el Hospital Muñiz en Buenos Aires, con 1200 personas, dio cifras del 40 por ciento, similares a las nuestras", dijo Bessone.
Para diagnosticar el hígado graso se necesita: una buena historia clínica, examen físico del paciente, análisis de laboratorio y una ecografía. La biopsia es la prueba más contundente para confirmar la enfermedad, pero no se hace en todos los pacientes, sino en aquellos que se consideran con un riesgo más elevado de complicaciones.