Celulares sin límites: la salud mental en riesgo

Ansiedad, dificultad para establecer vínculos reales y hasta para sostener la mirada en una charla. Una especialista explica los efectos de la adicción digital

10:33 hs - Domingo 01 de Febrero de 2026

El Ministerio de Salud de Santa Fe quiere regular el uso de los celulares en las escuelas provinciales "de manera efectiva" por las consecuencias negativas que tienen estos dispositivos en el proceso del aprendizaje y en la salud mental en general. Así se lo dijo a La Capital el ministro de Educación de Santa Fe, José Goity. Las medidas que se están analizando no serán las mismas para la primaria que para la secundaria e incluirán un plan de educación digital integral. De esta manera, el área educativa se suma a una tendencia que crece en la Argentina y en el mundo: establecer reglas y nuevos parámetros educativos para evitar: mayor ansiedad, pereza cognitiva, problemas para establecer vínculos sanos y pérdida de las habilidades sociales, entre otros efectos del uso permanente del celular y otros dispositivos similares.

Francia, por ejemplo, dio un paso más esta semana en ese sentido: la Asamblea nacional aprobó un proyecto de Ley sobre el uso de redes sociales que prohíbe el acceso a las mismas a menores de 15 años, además de limitar el uso de teléfonos inteligentes en colegios e institutos a partir de septiembre de 2026. "La Ley busca proteger la salud mental, combatir la adicción digital y mejorar el rendimiento escolar", señala la propuesta legislativa francesa.

Este será uno de los temas cruciales en 2026 en casi todo el mundo. Cada vez son más los padres y maestros que no saben cómo enfrentar los desafíos que les impone esta era en cuanto a la formación de los niños y adolescentes. Trabajar de manera multidisciplinaria, sin esconder el problema, y obtener respuestas eficaces y aplicables para moderar el uso de los celulares es el gran objetivo. ¿Es posible?

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El psicoterapeuta y concejal Lucas Raspall apuntó que el 75% de los niños menores de 10 años ya tienen su primer teléfono en Argentina.

Estefanía Niccia, médica psiquiatra, explicó a La Capital cuál es el impacto de las pantallas en la vida cotidiana, personal, familiar y social, además de brindar información que permita reflexionar sobre esta problemática tan sensible de nuestros tiempos.

"Escuché hace poco a alguien que decía: Hoy el celular es todo. En ese TODO se refería al trabajo, redes sociales, inteligencia artificial y hasta a las fotos (esto transcurría en el contexto de una conversación de madres sobre la higiene de pantallas)", contó. "Por eso, me permito invitar a la reflexión de ese todo que nos abruma..."

¿Ya no podemos sostener la mirada?

"Por un lado, los niños y adolescentes van adquiriendo menos habilidades sociales como sostener la mirada y la atención a otro que les está hablando, por otro lado no hay que olvidar que los adultos somos mirados por los niños y es el ejemplo lo que más educa. Además, frente a las pantallas, por diferentes motivos, ponemos en riesgo vínculos que nos costó años construir".

¿Qué habilidades sociales se ven más afectadas con el uso de celulares? Dificultades para iniciar y sostener conversaciones cara a cara; menor tolerancia a la frustración y a la espera; problemas para leer gestos, tonos de voz y silencios; empatía más ¨frágil¨; tendencia al aislamiento o a vínculos más superficiales. Y todo esto "no es falta de inteligencia emocional sino menos entrenamiento real", expresó la psiquiatra.

La gran influencia de los celulares

"Hay algunos mecanismos por los cuales esto sucede comenzando por las interacciones empobrecidas, ya que la comunicación digital elimina el cuerpo, la mirada y el tiempo del otro. Otro punto a tener en cuenta es la gratificación inmediata: corazones, likes, videos cortos y respuestas instantáneas entrenan al cerebro en poco esfuerzo, baja tolerancia al aburrimiento, dificultad para sostener el intercambio con el otro real".

"En relación al tiempo disponible y de crianza de los adultos para con los niños es posible decir que el juego libre, el juego espontáneo es el gran laboratorio social de la infancia. Las pantallas lo reemplazan, no lo complementan".

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Estefanía Niccia es una médica psiquiatra rosarina. Escribió el libro Psiquiatría Humanizada.

Problemas de autoestima

Winicott (Donald, fue un reconocido pediatra y psicoanalista inglés) teoriza que el desarrollo emocional necesita experiencia compartida y juego. "Sin espacio transicional (espacio entre realidad interna y externa del niño) , la autoestima se empobrece".

"Estas palabras son trascendentales para entender la interacción con los niños y adolescentes, y la mirada puesta en ellos. Así como también el tiempo de calidad brindado", explica la psiquiatra y docente.

Hipercomunicados en soledad

"El exceso de estímulo elimina la profundidad del vínculo, se pierde el encuentro con la alteridad", dice el filósofo Byung-Chul Han. En otras palabras, a través de este autor tan actual: el conflicto no es entrar en la discusión de pantalla, no se trata de si o no, sino de evaluar el tiempo, la edad, el uso (objetivo y forma) y la soledad con la pantalla. Pantalla sin mediación adulta implica mayor riesgo para los niños".

Desde el psicoanálisis "lo virtual puede funcionar como defensa frente al deseo y al conflicto que implica el otro real. Con el deseo me refiero al propio y al del otro, que implica exposición corporal, riesgo de rechazo, angustia, pérdida del control. Todo lo anterior sería aquello de lo cual nos defendemos, y como consecuencia, empobrecemos el vínculo. Ya que el deseo nunca es cómodo", destacó Niccia.

Horas y horas perdidas

La especialista, que publicó el libro Psiquiatría Humanizada (editorial Dunken), dijo: "En el consultorio trabajo con Jóvenes y adultos que pierden más de 5 o 6 horas diarias de su tiempo frente al celular, y digo pierden porque la mayoría reconoce estar teniendo conversaciones innecesarias, mirando redes sociales o simplemente deslizando el dedo sobre la pantalla viendo videos muy cortos sin contenido de calidad".

"Esto no sucede solo en mi práctica clínica lo pueden comprobar colocando una herramienta que puede contabilizar el tiempo de exposición", expresó.

Consejos prácticos

Establecer espacios sin pantallas (comidas, momentos antes de dormir )

Fomentar actividades grupales presenciales (deportes, arte, actividades prácticas )

Que hay adultos disponibles para conversar, no solo para controlar

Enseñar a poner palabras a emociones (no solo emojis )

Dar tiempo al aburrimiento, que es formativo

"Las habilidades sociales no se pierden, se atrofian por desuso, y lo positivo es que se pueden recuperar cuando hay encuentro tiempo y deseo".

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Los celulares en las aulas es un tema controversial. El Ministerio de Santa Fe promueve su regulación en las escuelas

El nuevo lenguaje avanza

¿Existen malas interpretaciones o hay malas intencionalidades?, se pregunta la médica psiquiatra. "Dentro de la vida virtual existe una enorme cantidad de conductas que consciente o inconscientemente puede afectar a otros. Desde una foto grupal donde falta una persona que desearía estar y no pudo _la cual observa pasivamente a través de un medio virtual_ hasta un corazón que habitualmente aparecía y hoy dejó de aparecer". Todo esto atraviesa las emociones, genera impacto, reacciones, conductas.

Otros "modos" habituales en tiempos digitales: medir cantidad de Likes, que es muy común entre adolescentes; chistes que se mal entienden porque la ambigüedad no es amiga de la comunicación virtual; cortes abruptos de comunicación que requieren de una respuesta inmediata según la última respuesta. Tildes y dobles tildes, de los que se está muy pendiente, entre otros.

Comunicación sin cuerpo

"Todo esto sucede porque a la comunicación virtual le falta el cuerpo: tonalidad de voz, pausas, mirada, gestos. Cuando falta el cuerpo la fantasía hace de intérprete. La realidad es que frente a la pregunta del inicio, la mayoría suelen ser malas interpretaciones por falta de lenguaje real, pero tampoco hay que ser ingenuos frente a esto: también se habilita la manipulación, el famoso ghosting, la seducción sin compromiso, la agresión encubierta, el goce en el anonimato".

¿Y qué se puede hacer? Niccia propuso: no interpretar rápido, pedir aclaración, no decir por mensaje lo que requiere presencia, diferenciar silencio de rechazo automático. "Para que haya una comunicación siempre es necesario un emisor y un receptor. Ambos se comunicarán desde su historia y desde su subjetividad, por lo que es importante no suponer o imaginar".

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Muchas escuelas apuntan a experiencias que "liberen" a los alumnos de los celulares durante días o semanas

Una buena comunicación digital

En la comunicación digital siempre es mejor ser claros. Es preferible palabras de más que de menos. Si algo no se entendió, es necesario pedir aclaración, enviar nota de voz o hacer una llamada telefónica, en el mejor de los casos.

"Para quien emite el mensaje siempre es importante la intencionalidad. Decir lo que se quiere, no esperar que el otro adivine. Poner en contexto el mensaje: "Seguimos después porque…¨, ¨En un rato te respondo", "Te escribo rápido porque…". Siempre una frase breve "puede evitar fantasías innecesarias".

Niccia señaló que hay que ser "coherente con la frecuencia de la comunicación". Los cambios bruscos de ritmo "suelen leerse como un mensaje".

La comunicación breve pero de calidad "suele tener mejores resultados que la digital. Siempre que el contenido sea emocional (enojo, ira, tristeza) es mejor expresarlo de forma presencial o con la voz", enfatizó.