La iniciativa ad honorem está presente en 21 países llega por primera vez a Argentina. De qué se trata y cómo hacer para acceder
06:50 hs - Jueves 09 de Julio de 2026
En 2007 en la región de Holanda, en Países Bajos, Kees Veldboer un conductor de ambulancias estaba llevando a Mario, un paciente terminal, hacia el hospital para una consulta programada, pero por cuestiones del destino la atención se demoró. Entonces, el chofer preguntó: “¿Hay algo que quiera hacer?”. Mario, que había sido marinero toda su vida, no lo dudó y pidió ver por una vez más el mar. Su último deseo. Veldboer quedó conmovido aquella tarde y lanzó la fundación La Ambulancia del Deseo, que se dedica a cumplir las peticiones de personas con enfermedades avanzadas. A casi 20 años de esa tarde, la fundación se establece en Rosario para cumplir el último pedido de aquellos para quienes cada día vale oro.
La fundación La Ambulancia del Deseo Argentina tiene su base en Rosario. El enfermero Juan Manuel Gálvez conoció el proyecto en 2018 en España, cuando realizaba una capacitación allí y lo trajo a Rosario. “Me llamó la atención y averigüé cómo era. Ya estaba en 21 países. Por cuestiones de la vida, se diluyó el proyecto, pero luego de una situación personal lo retomé como un desafío y me comuniqué con la gente en Holanda, viajé y estuve un día con ellos en 2024 para ver cómo funcionaban”, contó el presidente de la fundación local a La Capital.
Un requisito indispensable
Gálvez explicó que la Ambulancia del Deseo tiene un requisito puntual “sine qua non” que llega desde la fundación de origen en Países Bajos: “Tener una enfermedad grave en estadío terminal. Es incómodo, hay pacientes que necesitan acompañamiento pero no son terminales, y esos casos no son seleccionados”.
El contacto se da entre la familia del paciente terminal y la fundación a través del correo . A partir de allí, la Ambulancia del Deseo solicita un diagnóstico de situación para seleccionar a un grupo de los 25 voluntarios que forman parte de la organización. “Elegimos a quienes estén capacitados porque hay enfermeros, médicos y psicólogos, pero también algunos que no son personal de salud”, sostuvo quien es el presidente de la organización.
Otro de los puntos que destacan desde la Ambulancia del Deseo es que los pedidos sean “posibles”, asentado en el estatuto de la fundación. “Si un paciente busca un deseo que le perjudique la salud no lo podemos llevar a cabo. El propósito es cumplir con algo que no podría hacer un familiar”, dijo Gálvez.
Cadena de favores
La Ambulancia del Deseo es una iniciativa íntegramente voluntaria y es gratuita para quienes intenten cumplir el último pedido de un familiar o allegado. “Hacemos hincapié en la cadena de favores. Cuando cumplimos un deseo, dejamos la puerta abierta para que esa familia pueda aportar a cumplir el de otro paciente con algún contacto, favor o gestión”, contó Juan Manuel Gálvez.
Esa misma cadena de favores fue la que dio la estocada final para que el proyecto vea la luz. Invitado por su sobrina, Gálvez asistió a una clase en la facultad de Ciencias Económicas en la UNR para explicar cómo funcionan y gestionan las fundaciones y asociaciones civiles como parte de la tesis final de la joven. Sofía Benzo, la profesora que dirigía la clase, quedó maravillada con la propuesta y ofreció sus servicios para los detalles y lograr la habilitación de la fundación.
En junio, con la personería jurídica en marcha, consiguieron una ambulancia en comodato, pero con el motor fundido. La reparación y puesta a punto de la unidad también fue gracias a decenas de manos solidarias que se subieron a la Ambulancia del Deseo.
Hasta el último aliento
Galvez se interiorizó en cada detalle del proyecto. Preguntó, averiguó y estudió las posibilidades que había en Rosario y Argentina, que derivó en una conclusión casi espontanea: “Deseos posibles hay un montón, pero estoy seguro de que con el fútbol van a ser la mayoría. Me lo dijeron en Países Bajos, que también son apasionados”.
Frente a este panorama, la Ambulancia del Deseo de Argentina ya inició contactos con instituciones deportivas para presentarles el proyecto y poder abrir así las puertas de los clubes a los pacientes. En agenda tenían una visita a la cancha de Newell's con un paciente de Villa Gobernador Gálvez, pero las condiciones climáticas atrasaron la gestión.
Con todo listo para salir, la Ambulancia del Deseo recibió su primer pedido: una última recorrida al río Paraná. El grupo preparó toda la parte administrativa, cargó el transporte y hasta consiguió una lancha. Programó la jornada, pero 48 horas antes el paciente perdió la batalla contra un cáncer de pulmón y no pudo realizarlo. Y así, el primer deseo cumplido se hizo esperar.