Prisión preventiva para el acusado de matar a Javier Ojeda de un escopetazo
Horacio C. fue imputado por el último crimen de noviembre. Quién lo ayudó a escapar también fue acusado pero seguirá en libertad.

Sábado 05 de Diciembre de 2020

Javier Iván Ojeda tenía 20 años y un pequeño hijo. En los últimos minutos del lunes 30 de noviembre, cuando volvía de jugar al fútbol con un grupo de amigos, un hombre disparó un escopetazo contra los muchachos desde la terraza de su vivienda de Gaboto al 4100 y los perdigones perforaron el pecho del joven quitándole la vida. Mientras Ojeda agonizaba en la calle, el tirador se subió a la moto de un vecino y escapó del lugar. Horas más tarde, la sed de venganza se apoderó de los allegados a la víctima y hubo tres balaceras contra casas en las cuales viven o vivieron familiares del matador. Esa acción lo llevó a que Horacio Rubén C., de 33 años, se entregara el miércoles ante la Justicia y el viernes fue imputado como autor de homicidio agravado por el uso de un arma de fuego. Se trata de Horacio Rubén C., de 33 años, a quien la jueza de primera instancia le dictó la prisión preventiva por el plazo de ley. En tanto, Matías Ezequiel L., el vecino que lo ayudó a huir de la escena criminal fue acusado por encubrimiento agravado en carácter de autor y la magistrada dispuso una medida alternativa a la prisión preventiva con firma quincenal en la Oficina de Gestión Judicial y la prohibición de acercamiento y todo tipo de contacto a familiares de víctima.

De acuerdo a la fiscal Gisela Paolicelli, encargada de la investigación del crimen de Ojeda, pasadas las 23.30 del lunes 30 de noviembre el muchacho junto a su hermano de 18 años y otros siete pibes volvían a sus casas tras jugar un fulbito en un descampado cercano. Cuando llegaron a la altura de Gaboto y cortada Ancaste, donde vive Horacio C., éste salió a enfrentar al grupo y mantuvo una discusión con el menor de los Ojeda. En ese marco “arrojó una botella de vidrio contra el piso en actitud amenazante” para luego meterse en su casa.

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Minutos más tarde, sobre la medianoche del último día del mes pasado, los hermanos Ojeda volvieron a pasar por el lugar y Horacio C., desde la terraza de su casa y utilizando una escopeta calibre 16 de doble caño les efectuó un disparó que impactó en el abdomen de Javier provocándole serias heridas que obligaron a que lo trasladen en un auto privado al Hospital de Emergencias, donde falleció como consecuencia de una hemorragia torácico abdominal.

Mientras Ojeda dejaba de existir, varios testigos del barrio vieron a Horacio C. salir de su casa y escapar a bordo de una moto Honda XR125 que conducía Matías Ezequiel L. En el rodado los dos hombres llegaron hasta bulevar Avellaneda y Centeno, es decir a diez cuadras del lugar del hecho. Allí el conductor bajó del rodado y dejó que el acusado por el crimen continuara su escape.

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Pero la fuga de Horacio C. no duró mucho tiempo. Es que la noche del martes, quienes serían allegados y conocidos de Javier Ojeda perpetraron tres ataques a balazos en plan de venganza. Ocurrieron en Río de Janeiro al 2800, donde vive la ex esposa y los hijos de Horacio C.; en Saavedra al 5200, una vivienda del padre del acusado por el crimen pero que está alquilada por una familia; y en Lima al 3200, donde según confiaron los vecinos balearon por error un quiosco cuya dueña resultó herida cuando el blanco era una casa vecina.