El diputado provincial y titular del socialismo santafesino insta a consolidar la pacificación de la ciudad, junto a reformas en la Justicia. También reivindica la transparencia del sistema electoral vigente y rechaza una alianza con los libertarios
06:10 hs - Domingo 07 de Junio de 2026
Al tiempo que la gestión de Maximiliano Pullaro acelera reformas en seguridad, el diputado provincial y secretario general del Partido Socialista (PS) de Santa Fe, Joaquín Blanco, reivindica el reciente proceso de pacificación en Rosario y destaca la necesidad de consolidar cambios en esa materia y en la Justicia, merced a consensos legislativos amplios, que trasciendan los mandatos gubernamentales.
De cara a 2027, también enfatiza a La Capital que la futura reforma electoral en la provincia debe redundar en la defensa de la transparencia del sistema vigente, a la vez que certifica el rechazo de su espacio a una alianza con los libertarios.
Asimismo, Blanco hace hincapié en que el proceso de autonomía en curso deberá alumbrar cambios decisivos para el futuro de Rosario y, frente al escenario nacional, promueve una alternativa programática basada en la producción, tomando como referencia a Unidos, la coalición de gobierno en Santa Fe, y despegándose de las actuales estrategias de marketing electoral.
La entrevista a Joaquín Blanco
¿Cómo mensura el socialismo la reforma en seguridad que impulsa la Casa Gris?
Hay que tener mucha claridad respecto de dónde venimos. Atravesamos, particularmente los rosarinos, un proceso de violencia urbana que no nos permitía vivir en paz. Unidos llegó con una propuesta muy clara en seguridad y estamos avanzando en un proceso de pacificación de Rosario que es evidente. Por supuesto, no es para cantar victoria. Es una batalla que se da todos los días y, para nosotros, es una buena noticia que el Ministerio de Seguridad de la provincia no crea que está ganada. Toda iniciativa legislativa necesita consensos muy amplios porque también aprendimos que, respecto de la seguridad, las gestiones pasan, las instituciones y las normas quedan y las políticas en esa materia, para tener efecto, deben ser acumulativas en el tiempo. Estas leyes tienen que reunir un consenso amplio y el involucramiento de los actores que las llevan adelante. La Cámara de Diputados será la caja de resonancia y el Partido Socialista escuchará a todos los sectores.
¿Hay otras opciones a poner sobre la mesa a la hora de abordar el tema seguridad?
Contamos con muchas iniciativas que discutimos dentro de Unidos y que forman parte de las leyes y las políticas públicas que se implementan. Y tenemos una mirada de que toda política de seguridad debe ir acompañada de un fortalecimiento de la Justicia, de su independencia y autonomía. Es fundamental para que pueda llegar al hueso de los problemas. Un ejemplo muy concreto es lo que venimos viendo en la Justicia federal: el socialismo denunció a un magistrado corrupto como Marcelo Bailaque. Se demostró que compartía el contador con Esteban Alvarado, uno de los narcos más peligrosos que tuvimos en la región. Eso significa que la Justicia federal fue cómplice de cientos de asesinatos que tuvo Rosario producto del narco. Y eso no puede ocurrir en la Justicia provincial. Queremos perseguir al delito desde su base, pero también a los grandes lavadores de dinero, que constituyen realmente la cadena mafiosa de la narcocriminalidad en la ciudad.
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Asoma también una reforma electoral en Santa Fe. Para el socialismo, ¿cuál es el camino a seguir?
La reforma electoral tiene que recuperar lo mejor de la tradición santafesina en la materia, que es muy buena. Acá se crearon las primarias, el sistema que permitió dejar atrás a la nefasta ley de lemas. También se inventó la boleta única, que después de décadas nos copiaron a nivel nacional. Y tenemos la mejor ley de para garantizar la representación igualitaria entre varones y mujeres en las listas. Imagino una reforma que brinde más participación y transparencia. En materia electoral, Santa Fe debe seguir a la vanguardia y la reforma tendrá esos pilares por parte del PS. Queremos que esta iniciativa no implique una trampa para los políticos sino que permita una mayor participación de la gente. Que tenga la ciudadanía más poder para elegir, pero también para animarse a involucrarse en la cuestión pública con reglas claras. Buscaremos consensos muy amplios, no será una reforma entre gallos y medianoche.
El debate previo parece apuntar a la boleta de candidatos a diputado y el umbral de votos.
Se escucha un montón de opiniones. Vamos a tener una propuesta y la discutiremos en el seno de Unidos. Pero insisto: la base es no retroceder con la claridad y la transparencia que tiene Santa Fe en materia electoral.
Algunos sectores de Unidos vienen impulsando una alianza con La Libertad Avanza (LLA). ¿Es viable?
Seré muy claro para cerrar el tema. El socialismo y La Libertad Avanza no tienen nada que ver. Vemos en los medios de comunicación un desfile de dirigentes políticos hablándoles a otros dirigentes políticos sobre acuerdos que no le importan a nadie. En 2027 defenderemos a la política que sirve en contra de todos los manuales electoralistas, de la moda. Hablo de la política como servicio público, la de Hermes Binner y Miguel Lifschitz. La política que hace, no la que busca, de modo patético, tener impacto en los reels de Instagram. Hay una política que especula y cambia de opinión en función de lo que piden las redes sociales y otra que tiene coherencia, transparencia y un proyecto. El socialismo defenderá la política que sirve. A pesar de su perfil de adversarios nuestros, no creemos que Juan Pedro Aleart sea la dictadura ni que Juan Monteverde sea el comunismo. Esos son discursos para cada una de las tribunas. Nosotros queremos hablarle a Rosario. El PS hará eso.
La puja electoral por Rosario será clave.
Es una ciudad que lidera, innova, transforma, va para adelante o decae, ¿no? Es una urbe que no se detiene y que necesita, por supuesto, no solamente grandes liderazgos sino propuestas que la movilicen. Hay una enorme oportunidad que no podemos desaprovechar en el proceso de autonomía y en la discusión de la próxima Carta Orgánica, que no puede ser maquillaje. Hablo de repensar todo: ¿qué Estado local queremos?, ¿qué bienes y servicios públicos de calidad tiene que ofrecer la ciudad en el siglo XXI?, ¿qué perfil de trabajadores municipales queremos?. También de qué modo Rosario deja de coordinar con otras ciudades y, definitivamente, asume un lugar de autoridad metropolitana. La región que involucra Rosario, más de 1.600.000 habitantes, sería la séptima provincia si vemos la escala a nivel nacional por densidad poblacional. Pero no tenemos el reconocimiento institucional ni la capacidad de gobernar esta región como nos merecemos. Todo eso se discute en 2027, por eso no habrá un debate de eslóganes ni de caras famosas sino de quién ofrece la mejor propuesta para el futuro de la ciudad. Y el socialismo quiere estar ahí, hablándole a Rosario.
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¿El gobernador tiene que ir por la reelección?
Será una decisión que Pullaro, como dirigente político, evaluará en su momento. Atravesamos un etapa muy delicada de la sociedad en la que la economía doméstica está realmente en crisis. Particularmente, el modelo económico de Javier Milei perjudica a ciudades como Rosario, que dependen del comercio, la industria y la construcción. Por eso estamos enfocándonos en que el gobierno de Unidos tenga como principal objetivo pensar en cómo ayudamos a que los santafesinos y los rosarinos lleguen de mejor modo a fin de mes. El sentimiento predominante de la sociedad es la incertidumbre y, si Unidos se pone en modo electoral de una manera extremadamente anticipada, corre el riesgo de desconectarse de la gente. El mejor aporte que podemos hacer desde el PS es, más que pensar en candidaturas, calibrar del mejor modo con lo que está atravesando la sociedad en 2026 y tener un gobierno atento y solidario.
Mauricio Macri estuvo el viernes en Santa Fe y volvió a hablarse de una eventual tercera vía...
Tenemos que ponernos de acuerdo en un programa de desarrollo para el país. Más que candidatos, faltan ideas. Por ejemplo: cuál es el programa económico concreto para lograr estabilidad, pero con desarrollo y producción. Necesitamos lo nuevo y, para nosotros, eso se basa en un gobierno ético, un programa económico muy claro y un mensaje de apertura a la ciudadanía. Y hay una experiencia muy rica, la de Unidos. Una diversidad de partidos amalgamados por un programa volcado a una gestión que todos los días rinde examen. A nivel nacional, si no está el programa, la oposición no será competitiva. La ciudadanía no le dará un cheque en blanco a aquello que parezca más de lo mismo o implique volver al pasado.