Domingo 15 de Enero de 2023
“Pagan justos por pecadores” es una expresión contenida en la célebre obra de Miguel de Cervantes Saavedra, “Don Quijote de la Mancha”. El dicho, de raíz filosófica y fácil comprensión, parece tener siempre actualidad teniendo en cuenta que la obra data de principios del 1600. La frase volvió a cobrar sentido el pasado miércoles cuando tres pibes que estaban tomando algo en Ayacucho al 3900 fueron baleados por un atacante solitario quien, quizás después de haber consumido alguna sustancia que lo alteró por demás, recordó un viejo rencor con uno de los del grupo. Eric John Díaz, de 18 años, terminó asesinado. Su inseparable amigo Lautaro Ronchi, jugador de las inferiores de Racing Club de Avellaneda, recibió un balazo en la cabeza que anoche al cierre de esta edición lo mantenía en coma farmacológico y respiración asistida en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Y el blanco del ataque, Lautaro M., logró escapar. Toda una postal de lo que se vive en las calles de Tablada y tantos otros barrios de Rosario.
Mientras los vecinos que viven en la zona denominada Cordón Ayacucho —cinco manzanas de tierras fiscales comprendidas entre Ayacucho, Patricias Argentinas, Doctor Riva y Uriburu que la vecindad también conoce como “La U”— esperan que las mejoras en la urbanización de este sector de Tablada traigan aires de bienestar palpable, en las calles del barrio las dinámicas de violencia permanecen y evolucionan. El ataque que terminó con la vida de Erik y dejó en estado crítico a Lautaro expuso una vez más la realidad de ese lugar donde la muerte puede llegar en cualquier momento.
Como en una serie de streaming muchos de los personajes de las historias que suceden a diario suelen desfilar por ambos lados del mostrador: como víctimas y victimarios. Según una estadística propia de este diario en “La U” se concretaron 72 asesinatos desde 2013 hasta ayer. En la zona que puede diferenciarse el accionar de varias bandas como Los Funes, las huestes de Chucky Monedita o La Planchada, entre otros.
Historias
Erik Díaz había terminado la secundaria en noviembre y tenía ganas de ir por más, seguir estudiando, pelear por un futuro mejor. Hace cuatro meses su madre, Carina Dermiño, lo había sacado del barrio buscando evitar el el peor de los finales. Buena parte de los vecinos de Tablada valoraron al pibe en redes y lamentaron su asesinato.
Había dejado de trabajar a las 15.30 como cadete de la rotisería de su madre y la idea era ir al parque con amigos. Una hora más tarde estaba muerto. Dos años atrás su mamá había sido baleada cuando estaba en su rotisería de Ayacucho al 3900, casi esquina Presidente Quintana. fue la noche del 24 de junio de 2021 cuando un tiratiros bajó de una moto, ingresó al negocio y empezó a efectuarle disparos a la mujer que lleva una tobillera de monitoreo electrónico ya que se encuentra bajo prisión domiciliaria. Había sido condenada como instigadora de homicidio de un pibe de 15 años en marzo de 2010.
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Lautaro Ronchi seguía este sábado en estado crítico, pero estable, internado en el Heca y asistido por un respirador. Los médicos que lo atienden comenzaron a retirarle los sedantes para ver cómo responde a los estímulos y a la espera de su evolución.
Era uno de los mejores amigos de Erik. Inseparables. Persiguiendo el sueño de futbolista profesional se fue a vivir a la pensión del club de Avellaneda cuando tenía 11 años. Estaba de vacaciones por unos días en Rosario, aunque sus amigos dicen que ahora es “un porteño más”. Antes de llegar a Avellaneda el chico jugaba con su amigo Erik en el club Alice de Ayacucho al 4800, una gran predio sin mucho más que una canchita a metros del Museo del Deporte. Erik también era futbolista. Jugaba en el Club Leones de Alvear.
El tercero del grupo atacado es Lautaro M. Un mes atrás, el domingo 11 de diciembre, ya había sido atacado a balazos junto a otro joven identificado como Alan S. en De Paoli al 3500, un pasaje ubicado entre Saavedra, Chacabuco, Seguí y Esmeralda. Allí fueron atacados a balazos y recibieron impactos en las piernas. En la escena de aquel hecho se recolectaron 23 vainas servidas calibre 9 milímetros. Un vecino de Tablada dijo que “tiene muchas broncas por todos lados” sobre el pibe, sindicado como parte de una de las bandas con epicentro en la zona: La Planchada.
“Estaba re loco”
¿Que pasó el miércoles? La mayoría de los vecinos consultados coincidió en que los tres pibes estaban en la boca de un pasillo cuando por el lugar pasó un tiratiros conocido en la zona junto con su novia, parte de una familia conflictiva del lugar. Los jóvenes se saludaron y cada uno siguió con los suyo.
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Media hora más tarde el tiratiros volvió al lugar. “Estaba re loco”, comentó un vecino. El tipo fue directamente sobre Lautaro M. De la cintura sacó una pistola, apuntó a la cabeza y gatilló. La bala no salió porque no había “montado” la pistola.
En un acto reflejo Erik y Ronchi se lanzaron contra el agresor, quien entonces pudo montar el arma y disparar contra los dos jóvenes. Erik recibió balazos en su pierna derecha y en la región toracoabdominal. Ronchi uno solo pero en el cráneo. POr su prte Lautaro M. alcanzó a escapar rozado por un proyectil en una de sus piernas.
En la escena quedaron seis vainas servidas calibre 9 milímetros y fue detenido un pibe de 17 años, hermano del agresor, quien quedó a disposición del Juzgado de Menores 3 y con el correr de las horas recuperó la libertad. El mortal ataque es investigado por la fiscal Marisol Fabbro.
Motos para todos
Veinticuatro horas después del crimen, efectivos de la brigada de homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) realizaron cuatro allanamientos ordenados por la fiscal a metros de la escena del crimen. Varios de ellos se ejecutaron en medio de las casas derrumbadas por las reformas en el Cordón Ayacucho, en domicilios ubicados en pasillos de Ayacucho al 3700, 4000 y 4100.
Si bien los operativos no pudieron encontrar al joven sospechado como ejecutor de Díaz, fue detenido un joven de 20 años identificado como Rodrigo Elías M. Además secuestraron dos pistolas calibre 9 milímetros con su numeración suprimida, municiones, una veintena de aparatos celulares y seis motos, todas con pedido de secuestro por diferentes hechos de robo.
Las motos son una Honda Tornado 250 sin dominio visible y el número de cuadro ilegible, otras dos marca Rouser, una Motomel, una Yamaha YBR y un scooter Corven.
De esos vehículos, una Rouser 200 tenía pedido de captura por haber sido robada “de levante” el 29 de diciembre pasado en jurisdicción de la comisaría 9ª, en la zona norte. La Motomel 200 había sido robada el 25 de noviembre último en jurisdicción de la comisaría 16ª de Tablada, donde también había sido robado el scooter Corven. También dos de los rodados fueron sustraídos en el centro de la ciudad: el 4 de enero fue una Rouser 200 y también la Yamaha YBR, robada a punta de pistola.
La hipótesis que manejan los investigadores es que las motos robadas eran utilizadas por la banda puesta bajo la lupa para cometer distintos delitos ligados a la intimidación, extorsiones y balaceras contra personas y viviendas.
En ese contexto, ayer a la mañana Rodrigo Elías M. fue imputado por la fiscal de Flagrancia Guillermina Torno de tenencia ilegítima de arma de fuego de guerra y encubrimiento agravado por el ánimo de lucro, por recibir o poseer una de las motos Rouser. La jueza de garantías Melania Carrara dispuso para él la prisión preventiva por 58 días.