Villa Gobernador Gálvez: una vez más "Los Picudos" mencionados en la escena de un crimen
Vecinos de Hernando Borras relataron que en el crimen podría haber actuado esa gavilla y que el objetivo no era él sino una familiar

Miércoles 05 de Julio de 2023

Las últimas 72 horas transcurrieron a sangre y fuego en un radio de diez cuadras de los barrios Coronel Aguirre y Tessone, en Villa Gobernador Gálvez. Desde el pasado lunes, cuando Patricia Lencina fue ejecutada en la puerta de su casa de Marcos Paz al 2200, hasta el asesinato de Hernando Andrés Borras, ocurrido el martes a las 22.45 en Marcos Paz y Granaderos a Caballo, se sucedieron al menos media docena de hechos de violencia armada.

El crimen de Borras, en el que una muchacha de 16 años resultó baleada en una pierna, se produjo cuando cuatro hombres en moto llegaron a la boca del pasillo en el que residía y llamaron a los gritos a su hijastra, una joven de 27 años. Cuando Borras se asomó para ver quién llamaba, lo acribillaron.

“Este es un barrio que no era tan feo. Lo que pasa que en el último tiempo llegó mucha gente y cada uno de ellos trajo broncas que tenía”, explicó una vecina de la zona. “Hace dos o tres semanas se puso áspera la zona, con mucha gente en moto dando vueltas y a los tiros”, comentó una joven.

Tratar de imaginar las condiciones del pasillo donde ocurrió el crimen, a las 22.45 de cualquier noche, genera escalofríos. Lo único que parece abundar allí son las postergaciones sociales y la pobreza. El ingreso está custodiado por un mural evocando a Daniel Matías Ramírez, un vecino del barrio que tenía 23 años cuando fue asesinado en octubre de 2013.

Los vecinos contaron que el crimen de Borras ocurrió alrededor de las 22.45 cuando al pasillo llegaron cuatro hombres en dos motos “de gran cilindrada”. Uno de ellos gritó el nombre de la hijastra de Borras y cuando éste se asomó a la puerta comenzaron los disparos que no sólo impactaron en él sino en una vecina de 16 años que reside a unos metros de la casa de la víctima. “Estaba cocinando y escuché como veinte disparos. Cuando me asomé vi tirado a Andrés y herida a una piba que es vecina”, indicó una residente del pasillo.

En la escena quedaron 28 vainas servidas calibre 9 milímetros que fueron enviadas a peritaje. El caso quedó en manos de la fiscal Marisol Fabbro y entre los pesquisas se comentaba que la usina motivadora del crimen habría sido una bronca y rencores entre mujeres. “Acá no hay falopa ni otra cosa: es odio”, explicó una conocedora del territorio.

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Borras era el padrastro de una joven de 27 años a la que, según contaron en el vecindario, integrantes de la banda de Los Picudos buscaban para matarla. “Hay una bronca entre pibas. Una de ellas dice que fue traicionada y le pidió a Los Picudos que busquen a su rival y la maten. Parece que esta piba batió la cana y alguien quedó presa”, comentó una residente.

Los Picudos son una gavilla de pibes armados que investigadores describieron como “mano de obra barata” en la economía del delito, que tira para el mejor postor. Estos jóvenes sicarios ganaron relevancia pública luego de balear, y dejar al borde de la muerte al policía de la Motorizada Gabriel Sanabria (el 27 de mayo de 2022 en Arijón al 400 de Rosario) y el crimen de Geraldine Mora Gómez, de un año y medio, el 13 de junio de 2022 en Mitre al 2600, en el barrio La Rana de Villa Gobernador Gálvez. En ese ataque también fueron baleados un tío y la abuela de la nena.

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El pasillo donde asesinaron a Hernando Andrés Borras. En la escena del crimen quedaron 28 vainas calibre 9 milímetros.

Un cuarto de hora antes

Quince minutos antes de que Borras fuera ejecutado, a unas doce cuadras de distancia, un boxeador de 24 años fue atacado a tiros cuando estaba en su casa de San Nicolás al 2300, en el barrio Coronel Aguirre. Leonel Juan Cruz Saucedo estaba en la etapa final de su preparación para pelear el sábado que viene en el Club Sportivo. Cinco años atrás su historia se viralizó a partir de una entrevista que le hicieron en el diario La Nación: “Madurar a los golpes: tiene 21 años, estuvo tres veces preso y lucha por llegar a ser boxeador profesional”. Allí contó como fue “que se torció”, que se perdió “por la droga” pero como “empezó de vuelta”. También relató que su sueño era ser boxeador profesional. “Todo esto es un desastre. Él peleaba en sábado. Anduvo vendiendo él mismo entradas para la pelea y ahora le pasa esto”, contó el padre.

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“Estábamos acá (el patio delantero de su humilde casa) y decidimos entrar. Eran alrededor de las 22.30. Cuando cerró la puerta escuchó que lo llamaron por el nombre. Abrió y cuando se asomó le empezaron a disparar. Un tiro le dio en una pierna, abajo de la rodilla”, indicó el hombre. En la puerta de chapa y en el frente de la vivienda quedaron al menos media docena de disparos.

“Los que tiraron eran dos en moto. No tenían casco ni nada. Vinieron a disparar de cara. Después giraron en «U» y se fueron hacia el fondo (de la calle). Leonel se salvó porque cuando empezaron a disparar cerró la puerta y se tiró al piso. “Está fuera de peligro, pero no sabemos cómo lo va a afectar el tiro en la pierna”, explicó el padre. En la escena del ataque quedaron siete vainas servidas.