Martes 04 de Enero de 2022
Una mujer considerada uno de los eslabones más bajos en la banda dirigida desde la cárcel por Alejandro “Chucky” Monedita fue condenada este jueves a 3 años de prisión condicional como miembro de una asociación ilícita. La pena es de bajo monto por el rol menor que la imputada cumplía en la organización como encargada de un búnker de drogas de la zona norte de Rosario. Tal como surge de conversaciones recuperadas por la investigación, en ocasiones permanecía en ese lugar hasta la madrugada al no conseguir movilidad para volver a su casa. En su favor se tuvo en cuenta que no tiene antecedentes penales y es sostén de hogar con tres hijos menores a su cargo.
La condena fue dictada por el juez Nicolás Vico Gimena, quien homologó una propuesta de acuerdo abreviado entre el fiscal Pablo Socca y las defensoras particulares Romina Bedetti y María del Carmen Varela. De 37 años, secundario completo y empleo previo en el sector gastronómico, Mara Carolina Tedesco recibió la pena mínima por su bajo rango en la organización, donde cumplía una función “de menor entidad” con respecto a otros implicados, que “tenían un rol más preponderante en la planificación y ejecución de atentados contra la vida, los bienes o la integridad física de personas mediante el uso de armas de fuego”.
Según se expresa en el texto del acuerdo, esto “no implica desmerecer el reproche a su conducta, considerando que debía conocer los delitos más graves cometidos por la asociación ilícita”. Pero pesó en su favor que admitiera el delito al aceptar la pena y su situación socioeconómica: está a cargo de tres hijos menores de edad, un contexto en el que la venta de drogas pudo hacer las veces de salida laboral. Uno de los chicos es menor de 5 años y por ese motivo se encontraba en detención domiciliaria.
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Tedesco es la segunda entre una docena de implicados que acepta su pertenencia a la organización en un juicio abreviado. Entre las reglas de conducta fijadas junto a la pena se le impuso adoptar un empleo u ocupación formal y la prohibición de comunicarse con el resto de los acusados. El juez ordenó su libertad y dar cuenta de la condena a la Justicia federal por tratarse de una banda dedicada al comercio de drogas.
Fue una de las detenidas al desbaratarse la banda en junio pasado, cuando se realizó una veintena de allanamientos en el entorno de Alejandro "Chucky Monedita" Núñez. Un “pesado” de la zona sur con base de actuaciones en el barrio Parque del Mercado. Chucky cumple condena por homicidio y le asignaron haber ordenado el seguimiento y un atentado a balazos contra el mecánico Carlos Argüelles, antiguo colaborador del empresario narco Esteban Alvarado que finalmente fue asesinado en septiembre pasado.
A la organización se le atribuyen balaceras, tentativas de homicidios, extorsiones y usurpaciones de viviendas. Su existencia quedó al descubierto a partir del celular secuestrado a Jonatan Alejandro Ribles, detenido como sicario del grupo tras la emboscada a Argüelles del 28 de enero de 2020, cuando el Ford EcoSport en el que iba con su familia por Gaboto al 5500 fue atacado a balazos.
Según la acusación, “esta organización criminal procuró ocupar y dominar sectores y barrios de la ciudad de Rosario y excluir de allí a bandas antagónicas con el fin de obtener beneficios económicos producto de diversas actividades ilícitas” como “homicidios, lesiones, robos, encubrimientos, amenazas, abuso de armas, portación y tenencia ilegal de armas de fuego y venta ilegal de estupefacientes”.
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En el rol de jefe de la organización, Chucky fue situado como quien “imparte órdenes desde su lugar de alojamiento _la unidad 11 de Piñero_, ordenando atentados con armas de fuego contra diferentes personas e integrantes de bandas rivales”, además de ocuparse de administrar la mano de obra, disponer el uso de armas de fuego “de alto poder ofensivo” (pistolas 9 milímetros o calibre 45 y ametralladoras FMK3), autorizar el pago a miembros de la organización y la administración de los búnkers.
Entre una docena de detenidos como integrantes de la banda al mando de Chucky fueron acusados Tamara “La Mona” Muñoz como recaudadora de la venta de drogas y por guardar en su casa tanto armas de fuego como municiones; Abel “Barba” Bertoni, Diego “Negro” Romero, Cristian “Chimi” González y Gianfranco “Fran” Giglione por ser los compañeros de Ribles en sus balaceras y planes frustrados para cometer homicidios. A Florencia Aguirre, pareja de Ribles la imputaron por ocultar armas en su domicilio.
En la base de ese organigrama, Mara Tedesco fue señalada como quien se ocupaba de vender drogas en un quiosco de Matheu y Luzuriaga, en la zona norte. De acuerdo con el abreviado, ella se encargaba “personalmente de la venta de estupefacientes, atendiendo los búnkers de la banda, armando las bochas de cocaína para la venta, recibiendo el dinero y rindiéndole cuentas a Jonatan Ribles y otras personas que supervisan la recaudación”.
Esa actividad se desprende de conversaciones que mantuvo con Ribles, a quien la noche del 27 de octubre le preguntó si alguien la iría a buscar porque no quería quedarse trabajando hasta tan tarde. No obtuvo respuesta y al día siguiente se quejó ante su superior porque no consiguió remís, no tenía cómo regresar a su casa y debió permanecer en el quiosco hasta la 1 de la madrugada, cuando alguien la pasó a buscar.
En otro diálogo, le dijo a Ribles que había recibido una queja por celos de la pareja de él y le aclaró que no tenía por qué soportar eso cuando sólo ella estaba “haciendo su trabajo”. Los horarios en que Mara decía en sus mensajes estar atendiendo el búnker o regresando a su casa, según la condena, coinciden con la ubicación satelital de su celular. Además, la distancia entre el puesto de venta de barrio Cristalería y su casa en la zona de 24 de Septiembre al 200 “también coincide con el precio que dice que le sale el remís (mil pesos)”.∏