Martes 05 de Marzo de 2024
En algún momento de la historia de Rosario comenzó a naturalizarse la posibilidad de que una chica de 18 años pueda ser asesinada a balazos. Y que, más allá de las políticas de seguridad y las tareas de prevención, no exista un entorno social que evite ese destino o promueva otro. Desde hace diez años a esta parte se cuentan de a cientos, sin embargo las historias suelen ser similares. Sobre todo en sus desenlaces, que es cuando salen a la luz. En ocasiones son tan idénticas que solo cambian los nombres: esta vez la víctima se llamaba Sharon Almada.
El lunes por la tarde en Forest al 7600, barrio Antártida Argentina, en el ingreso de un complejo de locales y depósitos quedó pintada sobre la vereda una estrella blanca. A su lado dos velas ya derretidas y una flor de jazmín marchitándose por el sol y la falta de agua. A la imagen la acompaña un nombre y una fecha: Sharon, 2006 - 2024. Los restos de un manchón de sangre terminan de darle sentido a la imagen cruda con la que deberán cruzarse los vecinos de este barrio de la zona oeste. Es el lugar en el que fue asesinada esta chica de 18 años, atacada a tiros cuando se bajó de un colectivo.
Sharon Almada vivía a unos 700 metros de donde la mataron. Su casa había sido baleada en distintas ocasiones y a metros de allí había sido asesinada una amiga suya. Además, como parte de una vida atravesada en distintos momentos por la violencia callejera, había sido testigo de otro crimen por el cual tuvo que declarar siendo menor. En la Fiscalía se investiga un contexto vinculado al narcomenudeo como posible móvil de su asesinato.
El crimen
Cerca de las 17 del lunes Sharon se bajó de un colectivo de la línea 153 Roja en Forest y la colectora José María Rosa. Caminó sola por Forest, dirigiéndose a lo de su abuela, cuando a la altura del 7600 le salió al cruce un hombre que estaba en bicicleta. Era un sicario que cuando la tuvo de cerca desenfundó un arma de fuego, apuntó directamente hacia ella y le disparó cinco veces. El homicida actuó en silencio, no le dijo ni una palabra antes de gatillar los cinco tiros que atravesaron el cuerpo de la chica provocándole 10 heridas entre la cabeza y otras partes del cuerpo. Sharon murió en el acto.
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Con esos primeros indicios nunca se barajó la hipótesis del robo. El homicida estuvo esperándola, cuando la vio fue hacia ella y la mató sin llevarse ninguna de sus pertenencias. La investigación del crimen quedó a cargo del fiscal de Homicidios Patricio Saldutti, quien ordenó los peritajes de rigor a su gabinete criminalístico. En el lugar del hecho se hallaron 5 vainas servidas calibre 9 milímetros.
Con la toma de declaraciones a testigos del hecho y otras personas la investigación incipiente condujo a tres allanamientos realizados en domicilios del barrio sobre la noche del lunes. En uno de esos procedimientos quedó demorado un muchacho a partir de características similares a las aportadas por testigos y porque además tenía una bicicleta parecida a la descripta en esos relatos. Sin embargo con el paso de las horas no aparecieron elementos que comprometieran al sospechoso y se analizaba la posibilidad de liberarlo.
Un contexto
Si hay un marco posible que permite encauzar la investigación, al menos de manera preliminar, es el de un conflicto vinculado al narcomenudeo. En la Fiscalía se analizan distintos aspectos que rodean ese mundo al cual las víctimas no siempre están directamente ligadas.
En ese contexto se tienen en cuenta al menos dos balaceras contra la casa de Sharon, una vivienda de Chaparro al 1500 que hoy luce un chapón grueso que cubre la ventana del frente. A partir de ahí aparecen dos sospechosos que distintos testimonios ubicaron como tiratiros del clan Villalba, familia ligada a la venta de drogas en el oeste de Rosario y cercana a Julio Andrés "Peruano" Rodríguez Granthon, preso en una cárcel federal por narcotráfico y otros delitos graves.
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Además surgen otros nombres que dan lugar a la posibilidad de un conflicto entre bandas como trasfondo. En ese sector del oeste también operan "los Pupo", como se conoce a otra banda dedicada a la venta de drogas a baja escala. Es la referencia a un apellido conocido en la zona y que aparece en varias incidencias relacionadas a balaceras o allanamientos. Si bien en algún momento se los vinculó a los Villalba como aliados, existe el rumor de una bronca que puede estar relacionada al asesinato de Sharon Almada.
Distintas investigaciones judiciales dan cuenta de que en el eslabón más bajo del narcomenudeo participan chicas muy jóvenes. En la mayoría de las ocasiones están atravesadas por la vulnerabilidad social y afectadas a diversos riesgos. Ese entorno de precariedad las expone a extorsiones, a que atenten contra sus viviendas para usurpárselas, a que las acusen por cualquier contratiempo e incluso a situaciones de violencia de género. No suelen estar armadas o protegidas y por ese motivo cuando alguien decide que hay que matarlas alcanza con poco. Como en este caso, que bastó con un sicario en bicicleta.
La violencia
En sus 18 años Sharon vivió episodios de violencia que hoy se unen en la corta línea temporal que puede explicar esta faceta de su vida así como su asesinato. Además de las balaceras contra su casa pesaba sobre ella el recuerdo del asesinato de su amiga Silvia Emilia Durán, acribillada a los 26 años en julio pasado. El crimen se investigó en un marco similar, relacionado al narcomenudeo, donde la víctima aparecía como partícipe.
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El domingo 25 de julio de 2023, cerca de las 0.30, tres hombres entraron a su casa de Carbia al 1500, a la vuelta de lo de Sharon, y la buscaron por todas las habitaciones. Al encontrarla comenzaron a dispararle y una vez que la dejaron herida de muerte le quitaron los celulares a ella y sus familiares. La mujer sobrevivió once días y murió mientras estaba internada en el Hospital Clemente Álvarez. Tres días antes de ese hecho un chico de 14 años había sido herido a balazos en la misma cuadra de la casa de Sharon.
Para entonces la chica ya había sido testigo de otro hecho hecho violento, el asesinato de John Cartazo, ocurrido en diciembre de 2022 en la zona de Mendoza al 9000. Un crimen por el cual tuvo que declarar con identidad reservada por ser menor de edad. La víctima, de 20 años, fue atacado a tiros desde una moto cuando estaba en la calle con un grupo de jóvenes. El aporte de Sharon en la investigación por ese hecho llevó a la detención de un sospechoso, que en diciembre pasado murió electrocutado en la cárcel de Coronda mientras limpiaba su celda.