Viernes 14 de Enero de 2022
Una adolescente de 15 años fue herida levemente por el roce de un proyectil en la cadera al quedar la noche del miércoles en medio de una feroz balacera contra una casa de barrio Ludueña, detrás del complejo deportivo del Club Social Lux. El domicilio atacado recibió al menos cinco impactos en su fachada y pertenece a una familia de nacionalidad peruana que tiene negocios de verdulería en el macrocentro de la ciudad. El hecho se cometió horas después de que autores aún desconocidos robaran el alambrado perimetral de la cancha de fútbol de la emblemática institución vecina a la propiedad.
“Pensamos que venían por la balacera de anoche, fueron cinco disparos contra esa casa de ahí a la vuelta”, se sorprendió una mujer cuando La Capital llegó al barrio para indagar sobre el robo de alambrados en Social Lux, también conocido como Mercadito en el ámbito de la Liga Rosarina de Fútbol. La cobertura periodística se centraba en ese hecho de vandalismo que sufrió la institución deportiva, que a media mañana de ayer estaba cerrada. Enseguida surgió la triste sensación de que las balaceras en Rosario aparecen como el menú del día de cualquier bodegón ya que se presentan cotidianamente entre los hechos de la agenda mediática.
Mientras el cronista recorría el perímetro del club para constatar el despojo consultó a una vecina de Pasaje 802 al 1500 quien dijo desconocer esa situación. Y creyó que la presencia del periodista obedecía al grave hecho de violencia armada registrado este miércoles a las 21.15. Según testigos que prefirieron el anonimato “por miedo”, a esa hora dos jóvenes en una moto negra aparecieron a baja velocidad por el pasaje y, sin detener la marcha, se posicionaron lentamente frente a una vivienda de dos plantas del serpenteante Pasaje 801 al 4624 (Urquiza al 4500), detrás de Social Lux.
El acompañante de la moto blandió el arma en su mano derecha y efectuó al menos cinco disparos que se incrustaron en la fachada de la casa. En la vereda había varios chicos de la cuadra que, como es habitual en estos días, aprovechan cuando el sol baja para aliviar el sofocón de las altas temperaturas. Una de ellas era Pamela, de 15 años, que estaba junto a su hermanita de 8. La chica, que reside al lado de la casa atacada, vio aparecer la moto y cuando advirtió que iban a disparar se resguardó detrás de una columna que sostiene un techo tipo cochera desplegado sobre la vereda.
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“Creo que la bala rebotó en la pared y me pegó. Sentí el roce en la cadera izquierda y un ardor. Tuve suerte, pero mucho miedo, por suerte estoy bien, fue el raspón nada más. Ahora no queremos salir a la calle porque quedamos con la sensación y el temor de que vuelvan”, indicó la adolescente. “Ayer instalamos la pileta en la vereda para refrescarnos, pero no sabemos si usarla”, se lamentó una de sus hermanas.
El jueves a la mañana la casa atacada estaba herméticamente cerrada. Tiene revoque grueso en el frente y parece una obra a medio terminar. Según voceros del caso, pertenece a una familia de nacionalidad peruana que se vive allí hace unos seis o siete años y se dedica al comercio. “Tienen un mercado y verdulería en Paraguay y San Juan, y venden alimento para mascotas”, aportaron. Los atacantes actuaron a cara descubierta, dispararon si decir nada y tampoco dejaron un mensaje intimidatorio, como es corriente en el marco de los hechos extorsivos. “El conductor tenía un short deportivo y remera blanca, y el que disparó llevaba remera negra”, agregaron las fuentes. Un puñado de chicos de baby fútbol de Social Lux que a esa hora acondicionaban las instalaciones escucharon los tiros y corrieron aterrorizados.
Tras la denuncia de vecinos, efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) fueron al lugar, recogieron testimonios y buscaron registros de cámaras de videovigilancia, mientras que el gabinete Criminalístico levantó vainas de pistola calibre 9 milímetros.
Este nuevo hecho de violencia no trascendió ni se informó oficialmente, como sí ocurrió con el ataque al club Unión Americana de Fisherton (Colombres al 530 bis) durante la madrugada de ayer. “Acá roban celulares, casi siempre, pero balaceras nunca”, dicen con sorprendente tranquilidad los vecinos de esa porción de Ludueña. Aunque lamentable, ya naturalizaron un delito, el despojo de un bien. Ahora, se conmocionan por un ataque a balazos. ¿Deberán acostumbrarse también a eso?
Múltiples motivaciones
Sobre el hecho puntual trabajó en las primeras medidas el fiscal de Flagrancia en turno, que luego reportará el caso a la Unidad Fiscal de Balaceras. Consultada sobre el fenómeno, la fiscal Valeria Haurigot indicó que “se aprecia una variedad con múltiples motivaciones y depende de numerosos factores. Es probable que la motivación de Ludueña no tenga nada que ver con la del club Unión Americana. Los hechos están bajo ese mismo rango de la valoración de política criminal, pero la gama de motivos es amplia”, repasó.
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Según la funcionaria, los hechos se producen por “aprietes extorsivos de bandas narcos, conflictos laborales, arremetidas para apoderarse de territorios y pujas por puntos de venta de droga, o personas que como observan que la modalidad está extendida actúan individualmente para hacerse de dinero”. En ese contexto, en Rosario se reportan al menos tres balaceras por día contra objetivos diversos, que van de locales o comercios de distintos rubros, hasta viviendas particulares, pero también son blanco las instituciones deportivas, como el club Echesortu el sábado pasado o ayer a la madrugada Unión Americana, que sufrió el tercer ataque en poco tiempo.
El presidente del Club Unión Americana de Fisherton, Miguel Alfredo Aguilar, se mostró desconcertado por la balacera que dejó ocho impactos de bala en el frente del club, cuatro de los cuales atravesaron ventanas y recorrieron gran parte de las instalaciones. El directivo contó que a mediados del año pasado sufrieron otras dos balaceras por un problema económico que arrastraba el hijo de la mujer que tuvo hasta octubre la concesión del gimnasio.
Alambrado
Por su parte, el presidente del Club Social Lux confirmó el robo de tres paños de alambrado perimetral de la cancha de fútbol de 11 que se utiliza para los partidos oficiales de la Liga Rosarina. “Ya sufrimos robos de cables, reflectores, pero nunca esto. Ocurrió el lunes a la madrugada y parece que tuvieron todo el tiempo del mundo para cortar los alambres, trabajar y sacar los tres paños de 1,80 x 3 metros”, indicó Franco Scala.
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El dirigente explicó que el saqueo se produjo “en el sector que da al banco de suplentes visitantes, lindante al predio de la firma ferroviaria Nuevo Central Argentino (NCA), que está a la altura de Urquiza al 4500. “Estimamos que entraron por ese terreno de NCA, porque encontraron alambres forzados”, explicó el titular de la institución.