Un vínculo paralelo que terminó en un femicidio resuelto por una comisaría de pueblo
Efectivos de la comisaría 13ª de Andino lograron dar con el asesino de Vanesa Zambrana, ex bombera voluntaria con tres hijos. Aníbal Ortega fue imputado

Domingo 03 de Diciembre de 2023

En los últimos 15 años Pueblo Andino, 45 kilómetros al norte Rosario en el departamento Iriondo, tuvo dos homicidios. Uno en contexto de una deuda por drogas el 23 de febrero de 2021. El otro, con el marco de femicidio, fue el de Vanesa Soledad Zambrana, ex bombera voluntaria de 41 años y madre de tres hijos asesinada la noche del domingo 26 en en la plaza Balcón del Río. El acusado por el crimen es Aníbal Alberto Ortega, de 44 años, instalador de cámaras de videovigilancia con residencia en Ybarlucea quien este viernes fue imputado por el fiscal Maximiliano Nicosia Herrero por el delito de homicidio calificado. En el juego de las malas decisiones Ortega consumó un pleno que terminó detonando la suerte de dos familias y la vida de cuatro pibitos: los tres de Zambrana y el de su propio hijo.

Este viernes Ortega se sentó en el banquillo de los acusados e impávido escuchó la demoledora acusación fiscal basada en una superlativa investigación de los efectivos de la comisaría 13ª de Pueblo Andino y de la Unidad Regional del departamento Iriondo que en menos de 72 horas lograron dar con el asesino.

Fuentes cercanas a la investigación comentaron este sábado que el acusado por el crimen de Zambrana es hijo de Alberto Aquilino Ortega, un militar retirado procesado por la Justicia federal rosarina por "sublevarse" contra el gobierno de Alberto Fernández en abril de 2020, pocos días después de que se iniciara el aislamiento obligatorio por la pandemia de Covid 19.

La acusación dejó poco espacio para la defensa. Pero también dejó abierta algunas preguntas colaterales a la causa de femicidio. Entre ellas: ¿qué hacía Ortega con la cantidad de armas y municiones que encontraron en su casa? Cuando lo detuvieron la policía le secuestró una pistola Bersa calibre 22 con numeración visible; una pistola FM M95 Clasic 9 milímetros con numeración; seis cargadores de 9 milímetros; 2 mil proyectiles calibre 22 largo; 350 balas de 9 milímetros; 2 mil ojivas calibre 9 milímetros; dos cuños de pólvora; 300 fulminantes; dos notebooks; cuatro pistoleras y una máquina de recarga de proyectiles.

"Me la mataron"

El lunes poco antes de las 7 de la mañana los gritos de Sergio, el marido de Zambrana, sobresaltaron el amanecer de los vecinos de barrio Andino de Oro I. “Me la mataron. Me la mataron” fue el grito que escucharon los vecinos. El cuerpo de su compañera estaba tirado en el ingreso al mirador de la plaza ubicada en el triángulo delimitado por calles Serodino, Maciel y el Carcarañá, a unas 30 cuadras de su residencia. Tenía un balazo en la base del cráneo. Un segundo proyectil no alcanzó a perforar el cráneo de la mujer y quedó entre sus cabellos.

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Al menos dos vecinas aseguraron haber escuchado los disparos. El arma utilizada fue un revólver calibre 38 Special, el mismo que le incautaron a Ortega el miércoles pasado cuando fue detenido en la casa de Ybarlucea en la que vivió con su esposa e hijo hasta hace 30 días cuando se separó. El 38 Special era la única arma que Ortega no tenía registrada. Además de ese calibre le secuestraron 45 municiones.

Para entender el contexto el fiscal Nicosia advirtió en la audiencia acusatoria, que se llevó adelante este viernes en los tribunales de San Lorenzo, que Zambrana y Ortega mantenían desde abril pasado y con intervalos una relación extramatrimonial. Y que hubo un pedido de parte de Zambrana para que clarificaran la relación.

Por chat de Facebook le pidió que se decidiera respecto al vínculo. El le respondió que lo quería hablar personalmente. “Necesito verte”, le dijo. “En un momento la víctima le escribió (a Ortega) y le dijo: «¿Para qué querés hablar si ya tenés la decisión tomada?». Ortega le dijo entonces que era porque quería hablar otras cosas”, indicó Nicosia.

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Aníbal Alberto Ortega, 44 años e instalador de cámaras de videovigilancia con residencia en Ybarlucea, el asesino de Vanesa Zambrana.

El fiscal también explicó que la sensación de acorralamiento que decía tener Ortega por parte de su amante no se condice con los elementos hallados del lado de Zambrana. Así llegaron a la reunión del domingo donde a traición y por la espalda, Ortega mató a Zambrana. “Sintió que la mujer lo había acorralado y tomó la decisión de terminar con la víctima de Zambrana para solucionar su problema”, explicó el fiscal luego de la audiencia.

Antes de resolver la acusación y finalizar la audiencia de este viernes el juez Ariel Cattaneo expresó: “Es necesario abordar este tipo de casos con perspectiva de género. El relato de la fiscalía es por demás de abundante. Hay un varón y una mujer y una asimetría de poder entre ambos para llegar al grado de cosificación”. Y el juez citó como jurisprudencia el "caso Mangeri", en el que la víctima fue Ángeles Rawson y su victimario el encargado de edificios Jorge Néstor Mangeri. Ese femicidio ocurrió el 10 de junio de 2013 en el edificio en el que vivía Rawson en el barrio porteño de Palermo.

Los últimos minutos

Según contó Sergio, el marido de Zambrana, la mujer salió a caminar el domingo pasado alrededor de las 19.30 sin decir hacia dónde. Desde que salió de su casa para su familia la mujer entró en un cono de sombra y misterio que los acompañó hasta que la encontraron muerta. Sergio hizo la denuncia por averiguación de paradero en la seccional 13ª y los pocos uniformados que trabajan en el lugar comenzaron una investigación artesanal a la que se le fueron sumando efectivos de la regional X.

“Fue una investigación artesanal. Muy exhaustiva donde se revisaron cámaras de videovigilancia que tiene el municipio en distintas partes del pueblo. Ahí pudo verse en al menos tres cámaras que Zambrana se desplazaba con un hombre. Primero a 800 metros y luego a 300 metros de la escena del crimen. A partir de esas imágenes se comenzó a trabajar sobre el impacto en antenas del celular de la víctima; comentarios en redes sociales hasta que se dio con el rostro de la persona que circulaba con Zambrana. Ahí comenzó una segunda etapa en la que se tuvo acceso a las comunicaciones que ambos mantenían”, explicó el fiscal Nicosia.

Las cámaras ubicadas en tres puntos diferentes del pueblo en el trayecto de 30 cuadras de distancia que hay entre la casa de Zambrana y la plaza donde se cometió el crimen captaron tres situaciones a las 19.55 y a las 20.03, en la que la pareja caminaba. En la última escena a unos 800 metros de la plaza. Y a las 20.33 cuando Ortega regresa sólo y con el celular de la víctima en la mano Balcón del Río.

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En la acusación el fiscal Nicosia relató así la ejecución de Zambrana: “Mientras (la mujer) caminaba por un estrecho y oscuro sendero en un cañaveral, Ortega extrajo de un bolso tipo bandolera un revólver calibre 38 y colocándose detrás de ella, le disparó dos veces por la espalda. Uno de los proyectiles le ingresó por el cráneo a la altura del occipital trasero provocando su deceso. El restante proyectil quedó atrapado entre los cabellos de la mujer”, explicó el fiscal dando cuenta que la actitud de Ortega fue rematar a la víctima. El asesino sólo se llevó el celular de la mujer, que mantuvo activo al menos hasta las 21.30 del día del crimen. Para el seguimiento del celular fue vital el aporte de la DaJuDeCO (Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado).

Los investigadores lograron dar con cartas que daban cuenta de la relación entre Zambrana y Ortega. Una sesión que la mujer dejó abierta en su computadora permitió acceder a los chateos que mantenían vía Facebook. También fue clave el testimonio de la ex pareja de Ortega quien contó a los policías, entre otros detalles, que su ex “tenía una relación con la mujer que mataron en Pueblo Andino”. También surgió por el historial del navegador de la computadora de Zambrana que dentro de las últimas búsquedas que realizó fueron sobre los nombres de la esposa y la cuñada de Ortega.

Al asesino de Zambrana lo terminaron identificando a partir de que el logo de su microemprendimiento en Facebook llevaba su apellido. Una vez que dieron con su foto la cotejaron con imágenes de las cámaras de Pueblo Andino y ya no hubo nada para el pedido de allanamientos que fueron rubricados por el juez Hernán Postma. Ortega no tenía ninguna denuncia por violencia de género.