La ministra de Seguridad de Nación dijo que no tiene miedo y que los que deben temer son los delincuentes. Maximiliano Pullaro la respaldó
Sábado 13 de Abril de 2024
En la ciudad donde nunca pasa nada, al alba de este viernes apareció colgado, en un puente peatonal ubicado sobre Circunvalación entre Mendoza y Eva Perón, un trapo con un mensaje intimidatorio dirigido a la ministra de Seguridad de Nación, Patricia Bullrich. La bandera hacía referencia directa a la situación de los presos santafesinos, prometía más violencia en Rosario y Buenos Aires ("Vamos a dejar negro a Rosario y Buenos Aires") y estaba firmada por “Los rosarinos”.
Bullrich, quien estaba en vuelo de regreso al país desde Washington tras asumir como vicepresidenta de la mesa en la Cuarta Reunión de Autoridades Nacionales en Materia de Delincuencia Organizada Transnacional (Randot IV), no demoró en postear una respuesta en la red social X: “Los vamos a meter presos a todos. Se les acabó la joda”. Alrededor de las 7 de la mañana, efectivos policiales bajaron el lienzo y la fiscal federal Adriana Saccone y el juez federal Carlos Vera Barros comenzaron una investigación sobre lo acontecido.
Otro que no demoró en reaccionar fue el gobernador de la provincia, Maximiliano Pullaro, quien, tras informar vía WhatsApp a la ministra Bullrich sobre lo acontecido, sentenció: “Si creen que con la nota nos van a detener, se terminó la fiesta en el Servicio Penitenciario en Santa Fe y el Federal”.
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El mensaje quedó enmarcado en la puja que sostiene el Estado provincial, a través de su ministerio de Seguridad, desde el sábado 2 de marzo pasado cuando dos colectivos con guardiacárceles fueron atacados a balazos en jurisdicción de barrio Rucci. Desde ese momento se desarrolló al menos una docena de incidentes que incluyeron protestas de familiares de presos por supuestas vejaciones, cuatro asesinatos de trabajadores en cinco días y el ataque a una comisaría, la 15ª.
Mensajería tumbera
La manta tumbera fue colgada un día después de que Jorge Benegas, mano derecha de Esteban Lindor Alvarado, fue detenido como parte del engranaje de la banda de Julio Rodríguez Granthon. En la misma semana, el martes de madrugada, se llevaron adelante 30 allanamientos en el marco de los crímenes de los taxistas Héctor Figueroa y Diego Celentano, del colectivero de la línea K, Marcos Daloia, y del playero Bruno Bussanich, ocurridos entre el martes 5 y el domingo 10 de marzo. Siete personas fueron detenidas. Al menos cuatro de ellas, mayores de edad, serán acusadas por un grupo de seis fiscales que investigan una decena de ataques de alto impacto público.
Varios de los lugares allanados fueron celdas de penitenciarías santafesinas y federales, entre ellas de varios integrantes de franquicias de la firma Esteban Lindor Alvarado. Entre ellos la de Alejandro Núñez, conocido como "Chuky Monedita", un preso de alto perfil de la estructura de Alvarado, que cumple condena por homicidio en Piñero. Tanto los investigadores judiciales como la pata política señalan a Alvarado, preso hoy en rígidas condiciones de detención en la cárcel federal de Ezeiza, como el autor intelectual de los hechos que se llevaron adelante entre el sábado 2 y el domingo 10 de marzo.
Todas estas evidencias obtenidas por la actividad de la policía provincial y los fiscales de las causas no indican, hasta ahora, una motivación elocuente de los atentados: el porqué de estos hechos que hoy aparecen coordinados y que así se presentarán en la audiencia en el Centro de Justicia Penal. En el gobierno provincial, municipal y en ámbitos del MPA interpretan que estos hechos tienen el propósito de desestabilizar la actual gestión provincial.
Benegas
Ya por la tarde en la sede del Ministerio de Seguridad, Bullrich realizó una rueda de prensa en la que desgranó el operativo de la Policía Federal (PFA) en el que fue detenido Jorge Benegas y realizó valoraciones respecto a las amenazas de las que fue víctima con el trapo tumbero en nuestra ciudad. Sobre la detención de Benegas dijo que “es enormemente importante esta operación” sobre un hombre “de la segunda organización en importancia en Rosario como lo es la de Esteban Alvarado”.
Comentó que, luego de ser condenado, Benegas comenzó a trabajar para Julio “peruano” Rodríguez Granthon “quien en una entrevista periodística se jactó de mover 400 kilos de cocaína por mes”, explicó la ministra. Sobre la droga marca delfín encontrada en los allanamientos, Bullrich descartó que esa marca sea de una organización “sino que es una muestra de calidad y pureza de la cocaína”.
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Yendo al territorio de los presos, la ministra dijo: "Sabemos que este es un trabajo en el que ellos intentan todos los días sacarnos con amenazas, con presentaciones en las cárceles, y les pedimos a los jueces de la república que no vayamos para atrás en los mecanismos que estamos llevando delante en las cárceles. Estamos recibiendo pedidos de que los guardiacárceles que se ocupan de los presos de alto riesgo no lleven sus caras tapadas. Llevan máscaras porque si son reconocidos después son amenazados ellos y sus familias. Estamos en una lucha sin cuartel y vamos a seguir adelante".
Evitó en todo momento poner en palabras el autor intelectual de los ataques sobre trabajadores en Rosario, cuatro muertes en cinco días, aunque recalcó que “se utilizaron menores de edad para matar y generar mayor conmoción”. Sobre el trapo con una amenaza que la incluía dijo que “son señales de que están muy acorralados. Estamos trabajando a dos niveles. Tenemos mucha tropa en las calles y estamos trabajando con inteligencia criminal, que es lo mas importante y con lo que vamos a sacarlos de su guaridas”. Así, resaltó: “Sabemos que son capaces de cualquier cosa, por eso tenemos que estar alertas”.
Ante la consulta respecto de si sentía miedo o si con las amenazas cambiaría sus hábitos respondió: “Voy a seguir trabajando como todos los días. Tengo custodia de la PFA, que para mí es suficiente. Mi filosofía es que hay miles de ciudadanos que caminan todos los días por las calles, como en Rosario, que sienten que no tienen seguridad. Ellos saben que nosotros estamos trabajando para que vivan más seguros. No me parece bueno que yo me proteja más que los ciudadanos que salen todos los días a trabajar o a estudiar. No tengo miedo. Los que tienen que tener miedo son los delincuentes de nuestro país”, concluyó la ministra.