Momento Bullrich

La senadora nacional nunca tuvo tendencia a la genuflexión y se mueve sin seguir los lineamientos que pretende LLA

06:30 hs - Domingo 07 de Junio de 2026

Patricia nunca tuvo tendencia a la genuflexión. Todo lo contrario de lo que demanda la máxima conducción libertaria. Los nuevos diputados y senadores que asumieron el 10 de diciembre pasado cuentan que la orden fue: “Los proyectos primero se aprueban y después se leen”. Por eso, algunos analistas y periodistas especulaban con que, una vez que fuese senadora, la exministra iba a empezar a manejarse con mayor autonomía, cosa que efectivamente está ocurriendo. Incluso se cree que fue un error mandarla de candidata, porque ya no está “a tiro de decreto”: llegó por el voto popular.

Pero en política nadie comete actos de arrojo si no cree que le van a redituar y si no ve el contexto favorable. Patricia Bullrich lee con sagacidad que: 1) el gobierno está atravesando uno de sus peores momentos frente a la opinión pública; 2) salir de ese desgaste no será fácil ni rápido; 3) el segmento que la votó en 2023 siente la fatiga del estilo, sumado al fastidio por la corrupción y una economía de calle que no repunta, y 4) el establishment ya decidió ajustar cuentas en el presidente. ¡Bingo! Los planetas se alinearon para que la astucia y la audacia que caracterizan a la exministra de varios mandatarios le permitan hilar una serie de jugadas que enfadaron a los Milei.

Primero fue la posición sobre la declaración jurada de Manuel Adorni. Luego presentó la propia anticipadamente. Después tomó distancia respecto del tema de la aspirante a jueza, trascartón ofreció su renuncia a seguir presidiendo el bloque y concluyó la saga absteniéndose en la votación del pliego. Por supuesto que eso no va a quedar así. ¿La venganza será terrible? Quizá no terrible, pero habrá ajuste de cuentas, a la corta o a la larga. Los Milei no pueden permitir que alguien “se les pare de manos” porque los malos ejemplos cunden, sobre todo cuando hay frentes de tormenta. Claro, no todos tienen la experiencia, el capital político y las agallas de la senadora.

La cúpula no puede permitirse tirar más de la cuerda con la díscola dirigente porque: a) la necesitan como espada en el Senado; b) si le dan excusas para que se vaya, la convertirán en víctima, ergo en candidata presidencial alternativa, y c) la empujarán a re-unirse con actores que detestan, como Mauricio Macri. Demasiado riesgo para un proyecto que ha tocado piso en su aprobación ciudadana. ¿Significa que estos hechos harán cambiar el esquema de poder libertario? Difícilmente. Pero puede complejizar las tensiones preexistentes. ¿Patricia se volcará más hacia Santiago Caputo para equilibrar el poder de Karina Milei?, ¿o será la tercera en discordia? Si hubiese coincidencia entre Santiago y la hermanísima, la senadora deberá cuidarse hasta de su sombra, ya que se analizará con lupa cada detalle de su vida privada, en especial sus gastos y los de su familia.

Lo que viene

Ruptura no habrá (porque nadie come vidrio), siempre y cuando la situación de LLA no se siga deteriorando. El nivel de aprobación en mayo da la impresión que ha tocado piso. Es decir: existiría aproximadamente un 35% que lo banca contra viento y marea, aunque haya cosas que no gusten, pero lo consideran preferible a un eventual regreso del kirchnerismo.

Si, como dice el ministro Luis Caputo, lo peor ya pasó, en algún momento de la segunda parte del año se despertaría el consumo y eso aliviaría todas las heridas. Aunque seguro que Karina, como Mirtha Legrand, no es rencorosa sino memoriosa. Por ejemplo, no creo que se olvide del afectuoso saludo de la senadora con Macri en la cena de la Fundación Libertad.

El expresidente también huele sangre y hace precalentamiento, como él mismo lo definió, por las dudas. Si ve una ventana de oportunidad, no la va a dejar pasar. Por eso, hizo una seguidilla de declaraciones pre “momento Bullrich” porque ve lo mismo que ella: un gobierno que está rengueando y que se ha granjeado el fastidio de actores poderosos que lo animan.

Desde ya que la situación de Mauricio con la opinión pública está en fase negativa hace muchos años. Si es por la foto de hoy, no tiene ninguna posibilidad. Pero en la era histórica de la política exponencial, donde todo es volátil y puede cambiar a gran velocidad, no se debe descartar ningún escenario. Porque hasta el exradicalizado Axel Kicillof se dio un abrazo con el conservador exgobernador de Corrientes Gustavo Valdés. Soñar no cuesta nada.

Lo cierto es que los factores negativos se han ido sumando en contra de Milei. A la mayor exigencia esperable por parte de la sociedad que le dio un aval electoral en octubre, se suman datos desfavorables para la microeconomía, polémicas que lo muestran insensible (como el presupuesto universitario) y el caso Adorni. Todo a favor de que Patricia patee al ver al arquero distraído.