Un contexto narco y el aviso de más violencia tras un crimen en el barrio Industrial
Jorge Ricardo Franco, de 65 años, era padre de una persona investigada como vendedor de drogas en ese sector del noroeste rosarino

Viernes 14 de Octubre de 2022

Desde fines de 2021, pero sobre todo desde comienzos de este año, dos bandas del noroeste rosarino se disputan a fuego y muerte el negocio del narcomenudeo en los sectores más empobrecidos de tres barrios. De los 228 homicidios registrados en el departamento Rosario en lo que va de 2022, 45 ocurrieron en los barrios Empalme Graneros, Ludueña e Industrial. Las tramas de la violencia narcocriminal se cruzan de manera permanente con la precariedad en la que se vive allí: los pasillos angostos, las calles oscuras, el consumo problemático de sustancias configuran un contexto social ideal para que historias similares se repitan de manera constante. Son historias violentas, con finales fatales, como fue este jueves por la noche en pasaje Franco al 2000, donde un hombre de 65 años, ligado directamente o por familiares a la venta de drogas, fue asesinado a balazos. En el barrio aseguran que este crimen no implica ningún punto final y prevén un fin de semana violento.

De los 45 crímenes registrados en esos tres barrios, una buena mayoría corresponde a la disputa que protagonizan dos bandas que a su vez responden a estructuras superiores. Por un lado, con base principal en Ludueña, el grupo que hasta su detención a fines de mayo lideraba en la calle Mauro Gerez, quien respondía a las estrategias diagramadas y ordenadas desde la cárcel por Andrés Benítez y Julián Aguirre. En agosto, el fiscal Pablo Socca imputó como parte de esta banda a 26 personas y sostuvo que correspondía a una subestructura de Los Monos. Del otro lado está el grupo liderado desde la cárcel por Francisco "Fran" Riquelme, con peso sobre todo en Empalme Graneros y el sector limítrofe del barrio Industrial. Parte de la banda quedó presa tras ser imputada en septiembre por los fiscales Patricio Saldutti y Adrian Spelta, quienes aseguraron que el grupo es fruto del vínculo de "Fran" con Esteban Alvarado.

>>Leer más: Imputaron diez personas por integrar la banda de "Fran" Riquelme, vinculada con Alvarado

En ese contexto los crímenes se sucedieron uno tras otro con distintas motivaciones de fondo. Hubo personas ajenas a la disputa, simplemente vecinos, que murieron en medio de ataques a balazos a mansalva para "quemar" la zona de una banda contraria. También fueron asesinados integrantes de peso de los grupos, o familiares de referentes, lo cual acentuó la bronca con nuevos crímenes como venganza.

Ahora, con la caída de gran parte de ambos grupos, parece haber cierto reacomodamiento en un negocio que merma pero no cesa. Ese parece ser el contexto del asesinato de este jueves a la noche, que tuvo como víctima a Jorge Ricardo Franco, de 65 años. El homicida se bajó de un auto en la zona de pasaje Franco al 2000, sobre la vía que separa al barrio Industrial de Ludueña y Empalme Graneros, se dirigió a la víctima y le disparó al menos cuatro balazos.

Un anticipo

Distintas investigaciones judiciales sugieren que en medio de la disputa entre estas dos bandas hay un punto de venta de drogas que pareciera independiente. Funciona en las inmediaciones de una chatarrería ubicada en la zona del crimen, y un tal "Guchi" o "Buchi" aparece como su referente. Poco saben de él, solo que ambas bandas planearon en distintas ocasiones ataques contra este punto de venta. Jorge Ricardo Franco, el hombre asesinado este jueves, era su padre.

El fiscal Alejandro Ferlazzo, a cargo de la investigación del homicidio, intentaba confirmar si la víctima estaba ligada directamente a la venta de drogas o si lo mataron como represalia solo por el lazo familiar con Guchi o Buchi. No sería la primera vez en esta saga que un crimen tenga ese trasfondo, incluso el primero registrado este año fue así. El 5 de enero tiratiros de Fran Riquelme fueron a buscar a una casa de pasaje Franco al 1900 a la madre de Alejandro "Pachi" G., un joven que formaba parte del grupo, pero luego se pasó a la banda de Gerez. Pero, y así dando pie a otra característica de esta trama tan compleja, los sicarios se equivocaron de casa y mataron por error a Natalí Longhi, de 47 años.

>>Leer más: Asesinaron a una mujer en barrio Industrial y la investigación apunta a una confusión de persona

Este viernes por la mañana la actividad vecinal en pasaje Franco al 2000 estuvo condicionada por el crimen de la noche anterior. El silencio y la negativa de parte de los vecinos a hablar con La Capital se repitió como tantas veces, quizás como una de las pocas maneras de resguardarse ante días que se avizoran complicados. Así lo anticipó un conocedor del contexto: "Dicen que esta noche van a velar al hombre y que después viene todo el fin de semana... fijate si entendés".

Tras ese enunciado, esta persona aseguró que, luego del crimen, durante la mañana del viernes no se vio ni un móvil de la Gendarmería como ocurre a diario. Como si ese desamparo adaptara el territorio a lo que pueda continuar, que no es más que nuevos hechos violentos. Algo que tampoco es inédito: por ejemplo, como ocurrió hace unos meses a pocos metros de allí, del otro lado de las vías, sobre Felipe Moré al 600 bis. El 20 de abril pasado fue asesinado Joel Bulnette, hombre de Fran Riquelme, y nadie pudo prevenir lo que siguió al otro día: el homicidio de David Paredes, un vecino de la zona que había llegado a esa cuadra a buscar a su hija a un cumpleaños y quedó en medio de una ráfaga de balazos que tuvo como objetivo dejar un muerto en ese sector bajo control de los Riquelme.

Oferta y demanda

En la chatarrería de pasaje Franco y las vías, los hombres que estaban en su ingreso, acompañados de un pitbull atado pero atento, se desentendieron del asesinato reciente. "Nosotros no tenemos nada que ver, por eso abrimos, que se maten todos entre ellos", dijo uno de los encargados. "Tenemos que abrir igual porque acá viene la gente a buscar los carros para salir a cirujear", agregó.

En esa descripción también se explica parte del contexto social que rodea a este escenario en conflicto, atravesado no solo por la violencia armada sino también por otras problemáticas. Un referente social y político, que ante todo pidió que lo cuidaran evitando publicar su identidad, agregó más detalles a esta situación. "Todos los días le disputamos un pibe a los narcos", sintetizó.

Luego habló del vínculo tan estrecho entre la oferta desmedida del narco con el consumo problemático de sustancias que afecta principalmente a la juventud del barrio. "Agarrás a un adolescente en la calle, cualquiera, y te dice quién vende, dónde, para quién, la tienen re clara, pero también te oculta que van a comprar a uno y otro lugar para consumir", comentó y agregó: "El 90 por ciento de los pibes acá está atravesado por el consumo".

>>Leer más: En el Gran Rosario, las tasas de pobreza e indigencia bajaron más que en el país

Todo eso se acentúa con lo que está a la vista: en las calles paralelas de ambos lados de las vías, es decir, tanto hacia barrio Industrial como hacia Ludueña y Empalme Graneros, las condiciones habitacionales son deplorables. Predominan pasillos angostos, ranchos carentes de servicios públicos seguros y de calidad, donde habitan familias que sobreviven como pueden. Acaso la expresión terrenal de lo que indicaron en septiembre los números del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec): el 31,2 % de la población del Gran Rosario vive bajo la línea de pobreza.