Martes 10 de Octubre de 2023
Un joven de 18 años, fue detenido la madrugada del martes luego de una intensa persecución policial de más de 15 cuadras cuando conducía un Volkswagen Golf rojo con vidrios polarizados, similar al descripto por testigos del homicidio de la puestera de 67 años Rosa Romero, asesinada el sábado pasado en la feria ubicada en la plaza Homero Manzi de Salvá al 5900. Alrededor de la 1 de la madrugada el muchacho identificado como Ramiro P. manejaba el Golf rojo por Presidente Perón cuando fue interceptado a la altura de Favario por un móvil del Comando Radioeléctrico que lo persiguió hasta El Ceibo al 600 donde fue detenido.
En principio el joven será acusado el viernes por su vinculación con el vehículo. Además el fiscal de homicidios Ademar Bianchini ordenó una serie de medidas, entre ellas el peritaje del celular del detenido, para determinar si pudo tener participación en el asesinato de la feriante, que fue ejecutada a balazos cuando estaba en su puesto de la feria conocida como la Saladita Sur donde había al menos unas 3.000 personas.
Alrededor de la 1 de la madrugada de este martes un móvil del Comando del tercio Alpha que patrullaba el límite de Rosario con Pérez observó en inmediaciones de Presidente Perón y Favario el paso de un VW Golf rojo que respondía a la descripción que testigos del crimen de la feriante Romero habían suministrado la tarde del sábado. Y también el dominio del Golf que fue comunicado a la policía rosarina.
Los efectivos policiales dieron la voz de alto y comenzaron a perseguir el auto rojo unas 17 cuadras hasta que en El Ceibo al 600, en barrio Cabín 9 de Pérez, lograron detenerlo. Allí fue aprehendido Ramiro P. a quien también se le incautó su celular para enviarlo a peritar. Fue trasladado junto al Golf a la subcomisaría 18ª. “El jueves habrá elementos para conocer por qué delito será acusado”, comentó un vocero judicial consultado.
Por el auto
En principio Ramiro P. no está sospechado por haber participado en el homicidio de la feriante, aunque quedó bajo arresto por orden del fiscal Bianchini ya que el auto está señalado como el usado para el plan criminal. El crimen de Romero se concretó cuando dos hombres con sus rostros tapados bajaron de un Golf rojo ingresaron a la plaza por la esquina de Salvá y Láinez y fueron directamente sobre la víctima a la que atacaron sin mediar palabras.
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Acto seguido se fueron corriendo velozmente hacia Rui Barbosa, donde al parecer los habría estado esperando un cómplice a bordo del auto rojo. El crimen ocurrió cuando alrededor de 3.000 personas ocupaban ese espacio público. Algunos puesteros contaron que su puesto no daba a la calle sino que estaba en el interior de la plaza. Una vez perpetrado el crimen la mayoría de los feriantes levantaron los puestos automáticamente y se fueron.
Efectivos de la Policía de Acción Táctica (PAT) llegaron a la escena en paralelo con personal médico del Sies que constató que la mujer de 67 años había muerto en el lugar. “Ella era de las primeras puesteras que empezó a vender acá hace más de veinte años”, señalaron sobre la mujer domiciliada a unas veinte cuadras del predio donde tenía un puesto de ropa.
“El crimen fue en el medio de la plaza, no en los bordes, donde podrían haberse escapado en un auto más rápido. Es sugestivo que hayan decidido ir a a realizar una ejecución", relató un feriante. “Rosa era una excelente persona, jamás se metía con nadie, una persona muy callada y muy buena”, explicó el puestero.
Tres teorías
En principio feriantes y vecinos del lugar teorizaron tres potenciales hipótesis para el crimen. “Pudo haber sido un error”, que hoy por hoy es la teoría que más paga entre los investigadores policiales y judiciales. Las restantes son: “Pudo tratarse de un acto por encargo para sembrar el terror y que después digan que si queremos trabajar, tenemos que pagar” y “una tercera lectura es que estamos cerca de las elecciones y que se produzca un acto de tanta conmoción puede inclinar el voto hacia aquel político que tenga una buena propuesta en seguridad”, explicó el feriante.
“Este viernes vamos a trabajar normalmente. Necesitamos trabajar porque la gente necesita comer y que nos resguarden con algún tipo de servicios de policía porque acá hay casi mil personas trabajando y entre 10 mil y 15 personas circulan cada vez que abrimos”, estimó el puestero.