Jueves 26 de Junio de 2008
Melincué.— El principal sospechoso del crimen de Idelfonso González, un hombre de 84 años que fue hallado sin vida en su casa de Venado Tuerto el 23 de mayo pasado, se suicidó en la alcaidía de Melincué, lugar donde estaba detenido. Para quitarse la vida, dijeron fuentes policiales, el recluso se anudó unos cordones en el cuello hasta ahogarse. Algo incomprensible ya que los presos no deberían tener esos elementos a su alcance. En cuanto a los motivos que lo llevaron a tomar esa decisión, los pesquisas sostienen que puede ser una "crisis de abstinencia" en el consumo de estupefacientes.
Carlos Reynoso tenía 20 años y estaba a la espera de que se resuelva su situación procesal por el homicidio de González. El hecho empezó la noche del 22 de mayo pasado cuando el acusado ingresó a la vivienda de Sáenz Peña al 200 y tras varios intentos fallidos mató a González a puñaladas (antes había intentado ahorcarlo con una cinta plástica, luego le dio golpes en la cara y le apretó un cinto al cuello, más tarde lo castigó con un inflador de bicicletas y finalmente lo acuchilló).
Tras semejante brutalidad, Reynoso sólo se llevó 4,50 pesos en monedas. Al día siguiente fue detenido muy cerca de la escena del crimen y cuando aún tenía en sus prendas y en su calzado manchas de sangre. Después, en la seccional, el muchacho habría confesado ser el autor material del crimen.
Según los voceros, Reynoso contaba con antecedentes penales y era adicto. Lo cierto es que su vida culminó el martes en una celda de la alcaidía de Melincué.