Martes 01 de Agosto de 2023
En los últimos días tomó estado público el caso de una persona que en poco tiempo fue detenida varias veces por robar picaportes y porteros eléctricos en barrio República de la Sexta y se sumaron las quejas sobre su "rápida liberación". Fuentes policiales consultadas por La Capital aseguran que se trata de una problemática que va más allá de un caso particular y que comprende también otros eslabones de un circuito delictivo precario sobre el cual no hay investigaciones. Lo mismo ocurre con los robos de cable del tendido eléctrico o de placas de bronce del cementerio La Piedad.
Entonces surge una pregunta en común: ¿quién compra el material robado?
El 28 de julio se difundió por redes sociales el video de una persona que intentaba robar un portero eléctrico en la zona de Pasco al 300 y que se aleja al notar que un vecino lo filma. El robo del aparato finalmente se concretó, aunque no está confirmado si fue el mismo hombre que había sido visto intentando arrancarlo. Este martes se dio a conocer otro hecho similar, en Necochea al 2100. En este caso, el portero eléctrico se prendió fuego y el siniestro tuvo que ser controlado por los vecinos.
Lo que sí se sabe, sobre todo en la zona del barrio República de la Sexta, es que en varias ocasiones estos robos fueron cometidos por la misma persona. Desde el 1º de junio hasta el 20 de julio fueron siete hechos en los que Matías R., de 32 años, fue detenido y luego liberado. "Tiene la suerte de que una sola vez de todas las que lo detuvieron se encontró un testigo de las cosas que estaba haciendo. Fue en un edificio de calle Alem. La Fiscalía le hizo una causa por tentativa y se le dio la libertad", contó a La Capital una fuente policial consultada.
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"En los hechos anteriores hubo secuestros pero sin víctimas, se le hizo causa por encubrimiento y se fue en libertad", explicó el funcionario. A su vez, agregó que esta problemática en el barrio se extiende más allá de este caso en particular, que tuvo más relevancia por tratarse de una persona conocida en La Sexta. "Ha caído otra gente también, no es el único aunque es el que ha caído más veces", indicó.
Sin ir más lejos, el jueves pasado un hombre de 36 años quedó en prisión preventiva por tres meses tras ser aprehendido por el robo de un picaporte en el barrio Echesortu. En ese caso, un vecino de Río de Janeiro al 1100 llamó al 911 para advertir que un hombre había arrancado el picaporte de una vivienda. Cuando el personal de la Brigada Motorizada lo detuvo en San Luis al 4700 le encontró en su mochila un arma blanca, seis picaportes y tres destornilladores.
Fue identificado como Sebastián Leonardo D., y la fiscal María Teresa Granato le imputó el delito de robo simple y pidió prisión preventiva efectiva por el plazo de ley. Luego de que la defensa del acusado se negara y propusiera una medida no privativa de la libertad, el juez Héctor Núñez Cartelle decidió ordenar la prisión preventiva efectiva pero por el plazo de 90 días.
El funcionario policial consultado sostuvo que el robo de picaportes o porteros eléctricos es un tipo de delito con varios años de historia, que tal vez es cíclico y en algunos períodos se vuelve más visible por la difusión mediática. Pero sostuvo que es una modalidad que se mantiene porque el hilo se corta por lo más fino y nadie se pregunta qué pasa con el material robado cuando no es secuestrado. En ese punto, sobre el caso de República de la Sexta, puso el foco en una chatarrería de la zona de Ituzaingó y las vías.
Abordaje penal
En este tipo de casos, respecto de su abordaje penal, se ponen en juego tres factores que determinan si se inicia o no una causa y por lo tanto si se efectiviza una prisión preventiva. Si bien siempre depende de la particularidad de cada hecho, en general están determinados por la prueba con la que se cuenta, con las escalas penales y con la baja lesividad, es decir el nivel de violencia con el que se llevan a cabo.
"En cuanto a la prueba, si se agarra a una persona en la calle con una mochila con picaportes o placas de bronce, si no se puede determinar el origen, es decir si son robadas o de dónde salieron, no podría configurar ni hurto, ni robo, ni siquiera encubrimiento porque no hay delito previo", explicó un funcionario judicial a La Capital.
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"En cuanto a las escalas penales, los delitos pueden ser hurto o robo simple, consumado o como tentativa. Las penas mínimas, que son las utilizadas para valorar la prisión preventiva son muy bajas", analizó. "Hay que distinguir si las personas tienen antecedentes condenatorios, que posiblemente queden detenidos", agregó.
En cuanto al mecanismo con el que estos hechos se llevan a cabo el funcionario mencionó "la baja lesividad". "Los jueces valoran cuando no hay violencia contra las personas", indicó y agregó que también se tiene en cuenta "la situación actual de sobrepoblación carcelaria".
En el cementerio
La problemática del delito precario va más allá de un barrio y de un elemento. Así como el robo de picaportes o porteros en La Sexta, en las últimas semanas se conocieron varios casos de aprehensiones de personas que habían arrancado piezas de bronce de lápidas y nichos del cementerio La Piedad.
El domingo pasado, cerca de las 22, un vecino llamó a la policía tras escuchar ruidos de martillazos en el cementerio. Al arribar un móvil del Comando Radioeléctrico los agentes detuvieron a cinco personas con tres mochilas en las que llevaban 63 piezas de bronce, un martillo y un cuchillo.
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La madrugada de este martes, pasadas las 2.30, un hombre y una mujer fueron detenidos en Seguí al 5200 luego de que un peatón los señalara ante un móvil policial que pasaba por allí. Al ser requisados se les encontró tres placas del cementerio, un crucifijo, un retrato, dos macetas y otras piezas de metal.
Sobre este tema, otro funcionario policial consultado por La Capital apuntó al circuito que continúa al robo, es decir quién compra ese material y para qué. En ese marco, todo apunta a las chatarrerías, que a su vez mantienen esa actividad porque lo hace posible otro factor de esta problemática. “Las chatarrerías son ‘visitadas’ regularmente por personal policial de comisaría para cobrar un canon que conforma caja negra, es simple”, sostuvo el funcionario.
Otro punto sobre el cual llamó la atención tiene que ver con el personal policial destinado para la seguridad en este tipo de entidades públicas. “Los cementerios tienen un efectivo por servicio adicional. Pero faltan mucho porque cobran 600 pesos la hora. No quiere ir nadie aunque los sancionen”, indicó. Efectivamente, el pago por horas extras en entidades públicas que percibe un policía es de $ 673, que en un turno de cuatro horas alcanza los $ 2694.
Los cables
Este martes al mediodía, una persona fue detenida por la policía en la zona de Camilo Aldao al 3700: iba caminando por la calle arrastrando varios metros de cable que había sustraído de un tendido eléctrico. Se trata de otra de las patas del delito precario pero sobre la cual hay más penalidades, tal vez porque las consecuencias afectan tanto a empresas como a ciudadanos y motorizan denuncias e investigaciones.
Como ejemplo, aparece el caso de cuatro rosarinos que a mediados de julio fueron condenados a tres años de prisión condicional por el robo calificado en poblado y en banda, luego de reconocer en un procedimiento abreviado su participación en el robo de cables a una estación distribuidora de la empresa Telecom.
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En la crónica de La Capital sobre esa condena se menciona que Telecom advierte de esta problemática desde hace años, al punto de considerar a Rosario como “la capital del robo de cables”. En ese marco la empresa denunció en 2022 que en la ciudad se había robado unos 160 mil kilos de cobre. En octubre de 2020 habían comenzado a detectar una creciente en la sustracción de cables y desde entonces se habían contabilizado unos 3.400 robos, es decir unos 180 por mes y 6 por día.
En ese sentido se hacía mención sobre la preocupación de distintos sectores que padecen este tipo de robos y solicitaron que las investigaciones y operativos tengan como objetivo, más allá de detectar a los autores de los robos, conocer cómo continúa ese circuito con relación a quienes se ocupan de comprar y acopiar el material.