Jueves 25 de Noviembre de 2021
Un crimen ligado a la distribuidora del “Manco” García en barrio Plata, escenario del doble crimen de un panadero y un chico de 19 años en julio pasado, comenzará a juzgarse en un debate oral y público. Se trata del homicidio de Javier Alejandro Miño, acribillado con más de veinte tiros un año antes cuando charlaba con un amigo en Avellaneda al 6600. En una audiencia preliminar al juicio el fiscal Patricio Saldutti pidió la pena de prisión perpetua para el acusado como coautor de un ataque planificado entre al menos dos personas. Un caso por el que también fue implicado un hijo adolescente del Manco, condenado en 2019 como jefe de una asociación ilícita.
La distribuidora de Constitución al 5100 fue blanco de numerosos ataques y atentados a balazos como el que en 2019 dejó en silla de ruedas a Oscar “Manco” García, dueño de un historial delictivo que lo situó como líder de una banda dedicada a la usurpación violenta de viviendas en la zona sur. El más reciente fue el del martes 20 de julio, cuando al menos dos hombres armados atacaron a tiros al panadero Gaetano Di Bartolomeo, dueño de una granja ubicada a cuatro cuadras, en el momento en que estacionaba su Citroën C4 Elysée Gris frente a la distribuidora.
En medio de un derroche de tiros, nueve balazos alcanzaron al panadero de 62 años, que llegó sin vida al Heca. Los agresores corrieron en direcciones opuestas. Uno lo hizo hacia la esquina de la casa del Manco, donde varios hombres trabajaban en un camión. En ese lugar al parecer se produjo un intercambio de disparos _se hallaron vainas de dos calibres distintos_ que le costaron la vida a Manuel Lautaro Sández, de 19 años, quien para la investigación podría haber sido uno de los atacantes.
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El crimen de Miño fue a unas quince cuadras de la distribuidora, al sur de la avenida de Circunvalación. Fue el 6 de julio de 2020 cuando charlaba con un amigo frente al tapial casa de sus padres en Avellaneda y la calle 2127 y de un auto que sería un Renault Sandero bajaron dos jóvenes. Mientras el conductor los esperaba en su asiento, los tiradores arremetieron a balazos. Miño, de 20 años, sufrió 23 heridas de bala de las cuales resultaron letales las que afectaron las zonas cardíaca y medular. Su amigo se refugió detrás del tapial. Como prueba de lo demencial del ataque, en la zona quedaron esparcidas 42 vainas servidas calibre 9 milímetros.
Los vecinos contaron que el muchacho asesinado había regresado hacía poco a vivir con sus padres. Sus allegados dijeron que sólo tenía problemas con dos personas del barrio: “Miguelito” y “Chulo”, diferencias que arrastraba desde una pelea en un baile. A partir de esos sobrenombres y un relevamiento por perfiles de Facebook la policía detuvo a los dos acusados _uno mayor de edad, otro menor_ en la distribuidora de Constitución y Lamadrid y en una casa lindera. En esos allanamientos se secuestró una pistola 9 milímetros.
El mayor es Miguel Angel Núñez, “Miguelito”, de 21 años, a quien el fiscal Patricio Saldutti acusó como coautor de un homicidio calificado por ser planeado entre al menos dos personas, además de la portación ilegal de un arma de guerra. En una audiencia preliminar al juicio que se realizó el martes solicitó que sea condenado a la pena de prisión perpetua con declaración de reincidencia, ya que cuenta con una condena previa de marzo de 2019 por abuso de armas y tenencia ilegal de arma de guerra. El defensor público Francisco Brolgia planteó que no existe evidencia para acreditar que fuera Núñez quien portó el arma.
El juez Facundo Becerra dispuso hacer lugar al requerimiento acusatorio y ordenó que se agende a la brevedad la fecha de juicio, que estará a cargo de un tribunal de tres jueces. Asimismo ordenó mantener la prisión preventiva del acusado hasta esa instancia.
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El otro implicado en el caso es “Chulo”, de 17 años e hijo del Manco, quien quedó a disposición del juzgado de Menores Nº 3. Su padre, también conocido como “Gitano”, es cuñado de Jorge Laferrara, un antiguo socio de Ariel “Viejo” Cantero que luego se distanció de él. Y es tío de Mauricio “Mauri” Laferrara, uno de los sicarios del sindicado jefe narco Esteban Lindor Alvarado.
El sábado 7 de septiembre de 2019 la vida del Manco dio un vuelco cuando a las 8.30 abría su distribuidora de bebidas y alimentos. Una camioneta Fiat Toro blanca robada días antes se estacionó frente al negocio y en un ataque bien planeado los cinco ocupantes bajaron a tiros. Cristian Beliz sufrió la peor parte de la descarga y murió en el lugar con nueve tiros. Cuatro balazos hirieron en la espalda al Manco y lo dejaron en silla de ruedas. Hubo otros dos heridos.
El ataque quedó filmado por las cámaras del local y hubo cinco imputados, entre ellos Mauri Laferrara y un policía. Según se planteó entonces, detrás del atentado estaba Alvarado con el fin de quitarle a García el negocio y el camión para “quedarse con el recorrido”. Tras la balacera se dispuso un móvil policial de custodia que fue blanco de un nuevo ataque el 7 de febrero de 2020. Un proyectil perforó el parabrisas del patrullero y las esquirlas hirieron levemente en el rostro a una suboficial. Con el correr de las horas se determinó que el balazo estaba dirigido a Chulo, el hijo adolescente del Manco que al ser corrido a tiros se resguardó detrás del patrullero.
Cinco meses después, Javier Miño caía acribillado frente a su casa de Avellaneda al 6600 tras recibir el llamado de su amigo que lo esperaba en la vereda para conversar sobre la venta de un caballo. Cinco días antes al muchacho lo habían perseguido a tiros desde un auto Peugeot de modelo viejo pero entonces logró esconderse en la casa de un vecino. El conflicto, según testimonios reunidos en la investigación, había comenzado en un baile en el que “se agarraron a piñas” y tras el cual Miño presentó una denuncia contra Miguelito: “Este pibe quedó preso y le dijo que se iba a vengar. Estuvo un par de días preso y después salió”. Esto ocurrió dos años antes del crimen.