Martes 21 de Diciembre de 2021
Hernán Ramón Romero, más conocido como “Lichy Romero”, afrontó en una audiencia preliminar un pedido de condena de 28 años de prisión por haber ordenado desde la cárcel el secuestro de un hombre, al que se lo reconocía por el apodo de “Joselito” ya quien integrantes de su banda raptaron, golpearon y balearon hasta que lo dieron por muerto en un camino de tierra del barrio Nuevo Alberdi. El hecho ocurrió en abril del año pasado y fue el comienzo de una feroz guerra entre los Romero y la banda de Los Monos, ya que la víctima estaba ligada a la banda liderada por Ariel Máximo “Guille” Cantero.
“Lichy”, de 31 años, fue acusado por el fiscal Patricio Saldutti como coautor de los delitos de privación ilegal de la libertad coactiva triplemente agravada por las lesiones causadas a la víctima, por la participación de tres o más personas, y por la participación en el hecho de menores de edad; por la tentativa de homicidio doblemente calificado, por el concurso premeditado de tres o más personas y críminis causa, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de menores de edad.
Junto a “Lichy” se le pidió la misma pena a Gastón Fabián Núñez, de 24 años, acusado como coautor de los delitos de privación ilegal de la libertad coactiva triplemente agravada, por las lesiones causadas a la víctima, por la participación de tres o más personas, y por la participación en el hecho de menores de edad; homicidio doblemente calificado, por el concurso premeditado de tres o más personas y críminis causa, doblemente agravado por el uso de arma de fuego y por la participación de menores de edad, en grado de tentativa; portación ilegítima de arma de fuego de guerra además de actuar como autor de encubrimiento.
Alrededor de las 20 del sábado 4 de abril de 2020, José Orlando "Joselito" C., de 37 años, salió de su casa de Polledo al 3800 para limpiar una sartén en la vereda. Su pareja lo escuchó discutir con alguien. Luego oyó la detonación de un disparo y alcanzó a ver cómo se llevaban al hombre en un Peugeot 206 gris. La mujer llamó a familiares de José y éstos a la policía. Los agentes que llegaron al lugar levantaron una vaina servida calibre 9 milímetros y un pasamontañas negro que habría usado por el agresor.
Horas más tarde el hombre fue hallado por una vecina de la zona en el kilómetro 4 de la ruta nacional 34 quien escuchó los pedidos de auxilio y se acercó. José tenía un balazo en el abdomen, otro en el muslo izquierdo y fuertes golpes en la cabeza. Balbuceante, la víctima pudo contarle con dificultad lo que había pasado y la vecina llamó a la policía. Una ambulancia del Sies lo trasladó al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, donde quedó internado con pronóstico reservado y con el correr de las semanas se recuperó.
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Joselito estaba ligado a la familia Cantero. Un año y medio después del secuestro Lorena R., ya ex pareja del hombre secuestrado, fue detenida por la División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) tras un allanamiento en Espinillo al 3600 en el que se secuestraron aproximadamente dos kilos y ocho panes de marihuana que pesaron 7,4 kilos. A partir de las investigaciones de la guerra desatada entre Los Romero y Los Monos que incluyó un sinnúmero de balaceras con y sin heridos, dos homicidios (los de Joel Nicolás Mansilla el 19 de mayo de 2020 y Pablo Agustín Fernández el 7 de noviembre del mismo año) y un oscuro incidente en el que el suboficial Víctor Hugo Páez resultó con un balazo en la cabeza en un operativo en el que se secuestró un fusil FAL, se detectaron vínculos entre los sospechosos por el ataque y Ariel Maximiliano "Chanchón" Cantero y Alexis "Tartita" Schneider, hijos del fundador de Los Monos, Máximo Ariel "Viejo" Cantero.
Núñez preso
Tres semanas más tarde, el 24 de abril, Núñez fue detenido por efectivos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) en un allanamiento realizada en una vivienda de Servellera al 3900. Cuatro días después fue imputado, pero el 13 de agosto pasado sobre la base de nueva evidencia Núñez y Lichy Romero fueron reimputados. También resultaron acusados Dylan B. y Erásmo “Pipi” B., quienes al ser menores de edad son investigados en la Justicia de Menores. Hay un quinto sospechoso, familiar de Lichy Romero, que se encuentra identificado y prófugo.
En medio de la guerra desatada contra Los Monos por el secuestro de Joselito, Lichy fue condenado en un proceso abreviado a 7 años y 4 meses de prisión como jefe de una asociación ilícita dedicada al lavado de activos y por dos asaltos en Paraguay al 1000 y Garzón al 1200. Junto a Lichy cerraron abreviados su madre, Mónica Romero (fallecida por Covid el año pasado mientras pagaba condena); su primo Gastón y uno de sus lugartenientes, Horacio “Cuchini” Toledo. En agosto del año pasado Lichy, su padre (Ramón Vallejos) y uno de sus hermanos (Hugo “Labio Leporino” Vallejos) fueron condenados en un acuerdo abreviado por la tentativa de homicidio de tres personas ocurrida en junio de 2018 en el barrio El Churrasco. Lichy acordó una pena de 5 años y 4 meses.
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Según pudo reconstruirse, tras levantar a Joselito de la puerta de su casa y herirlo con un balazo en la pierna izquierda, lo privaron de la libertad en una casa de Matheu al 3400. Allí lo coaccionaron para que entregara una suma de dinero, títulos de propiedad de la vivienda y de su automóvil. Pero como Joselito no aflojaba lo ablandaron con golpes de puño y con la culata de un arma de fuego. Siempre según la acusación, el quinteto se comunicó en reiteradas oportunidades vía WhatsApp con Lichy, quien por entonces estaba alojado en el pabellón 6 de la cárcel de Piñero bajo la tutela del Servicio Penitenciario provincial.
Aproximadamente a las 22.30, tras dos horas y medio de tormentos sobre el cuerpo de Joselito, Lichy ordenó que lo sacaran de la casa de calle Matheu y lo ingresaron al Peugeot 206 gris. En ese momento Núñez, manejando una camioneta Ford F-100, circuló por calle Juárez hacia la ruta nacional 34 para posteriormente ingresar a la estación de servicios Centro Field, de Baigorria y avenida de Circunvalación. Allí cargó combustible en un bidón y siguió por la ruta 34 hasta el kilómetro 4 donde se encontró con el 206 gris.
En una calle de tierra se estacionaron los dos vehículos. Del 206 gris hicieron descender a “Joselito” y le ordenaron que corriera. Y mientras este corría herido en una de sus piernas, los tiratiros de Lichy comenzaron a dispararle con intenciones de matarlo, según la acusación.
Joselito finalmente cayó sobre la banquina y fue asistido por vecinos que se asomaron para ver qué ocurría. El quinteto se repartió en los dos vehículos y se dio a la fuga por la ruta 34. A Núñez también le imputaron la tenencia de un chaleco antibalas secuestrado en el allanamiento de su casa de calle Servellera al 3900 el 24 de abril de 2020 y la portación de arma de guerra sin la debida autorización legal. Lichy y Núñez están bajo la medida cautelar de prisión preventiva por el plazo de ley, algo que el fiscal Patricio Saldutti requirió en la audiencia del lunes que se mantenga hasta la celebración del juicio. La jueza de primera instancia Paula Álvarez, quien presidió la audiencia a través de videoconferencia con los dos privados de la libertad alojados en la cárcel de Piñero, resolvió tener por ofrecidas las pruebas para rendir en juicio admitiendo la acusación presentada por la fiscalía y mantener la prisión preventiva efectiva del acusado hasta el comienzo del juicio oral.