Martes 22 de Febrero de 2022
La Justicia de Rosario condenó a prisión perpetua a un joven de 29 años por un crimen perpetrado en ocasión de robo en noviembre de 2018. La investigación pudo comprobar que el agresor maniató a la víctima y cubrió su rostro con cintas de embalar para llevarse luego sus pertenencias y dinero en efectivo.
El tribunal integrado por los jueces de primera instancia Trinidad Chiabrera, Gonzalo López Quintana y Facundo Becerra condenó a Eduardo Andrés Acosta, de 29 años —al momento de cometer el crimen tenía 26—, a la pena de prisión perpetua por el delito de homicidio calificado por alevosía y hurto calificado por infortunio particular del damnificado.
La víctima se llamaba Ricardo Martín Gallozo, tenía 35 años y conocía a la víctima. Trabajaba en una panadería del barrio Bella Vista y justo ese miércoles 28 de noviembre tenía franco. De acuerdo a la versión aportada por testigos, Gallozo llegó en su moto junto a Acosta, a quien todos lo conocían por su nombre de Andr{es y por las dreadlock (rastras) que tenía en el pelo.
De acuerdo a la investigación que pudo reconstruir el fiscal de Homicidios Dolosos Gastón Avila, ambos llegaron ese día a la casa ubicada en Pueyrredón al 4000 y estuvieron por espacio de varias horas. "Llevaban una mochila roja y negra y una bolsa amarilla", habían apuntado testigos al recordar aquel día.
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Apenas pasadas la medianoche, el acusado maniató a la víctima y ocluyó sus vías respiratorias para ocasionarle la muerte por asfixia mecánica. Una vez logrado su cometido se apoderó de una notebook, un celular, la billetera con documentación y dinero en efectivo, y las llaves de la moto y la casa.
Es por este motivo que la Fiscalía había solicitado la pena de prisión perpetua, tal como finalmente salió el fallo.