Las Delicias: una descarga de 9 milímetros terminó con la vida de un pibe de 20 años
Dalmiro Benci manejaba su moto Honda Twister cuando fue atacado con cinco balazos. Manejó 130 metros y terminó agonizante al costado del cantero central de Oroño y Anchorena

Miércoles 15 de Diciembre de 2021

“El barrio cada vez está peor y es por la falopa. Acá la gente tiene más miedo de quedar en medio de una balacera a que la roben. El concierto de tiros es a toda hora”. Una vecina de bulevar Oroño y Anchorena puso en palabras la desazón de la barriada de zona sur. Es que la muerte se dio otra vuelta por un territorio marcado por las luchas callejeras y se llevó la vida de un pibe de 20 años. El último nombre en la macabra cuenta de homicidios de Rosario es el de Dalmiro Sebastián Benci, ejecutado a tiros cuando manejaba su Honda 250 Twister sin patente por Anchorena al 2100. El principal sospechoso por el crimen es un hombre de 35 al que apodan “Judío” y que mantenía un viejo rencor con la víctima, quien estuvo detenido a disposición de la Justicia de Menores por un asesinato de 2018. “Judío”, en tanto, tenía un pedido de captura por portación ilegal de un arma.

Los vecinos del barrio Las Delicias y sus zonas aledañas ya no saben qué hacer para mantener la guardia en alto ante la lucha desigual contra el narcomenudeo y la violencia callejera. En el triángulo comprendido por Uriburu, Anchorena, bulevar Oroño y las vías del ferrocarril Mitre, escoltadas a un lado por calle Flammarión y al otro por Margis, fueron asesinadas 18 personas en nueve años. Una saga que no termina y parece estar en constante evolución. “Lo que la pudre es la droga, amigo. Es la falopa. El que no consume, vende; y el que no, es soldadito. No hay en el barrio quien no se mueva por alguno de los costados de la droga”, explicó un vecino haciendo referencia a un territorio en manos de la banda de Los Gorditos del temible Brandon Bay.

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El 16 de agosto un grupo de vecinos cortó bulevar Oroño y Lamadrid para reclamar “Basta de muertes”. Lo hicieron “aprovechando” el momento de la ejecución del sicario Pablo Leonel “Finito” Sosa, ocurrida diez días antes. “No queremos tener que salir a reclamar justicia por un asesinato. Queremos que nos den seguridad para que podamos vivir con nuestras familias”, pidió una vecina aquel día.

A diez cuadras

Dalmiro Benci vivía en Vuelta de Obligado al 4000, en el barrio de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y a unas 10 cuadras del lugar donde a la primera hora de ayer se topó por última vez con Fernando Elías “Judío” I., de 35 años. Las circunstancias del encontronazo que terminó con uno de ellos muerto y el otro preso no están del todo claras aún.

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Lo concreto es que a la 1.30 Benci pasó con su moto cerca de la casa de Fernando I. y se escucharon entre “siete u ocho disparos”, según los vecinos. Sobre el pavimento de la calle quedó grabada una mancha de combustible que marcó el recorrido de 130 metros que hizo la moto que piloteaba el joven luego de que un plomo perforara el tanque de combustible hasta terminar su recorrido en la mano sur-norte de Oroño, sobre el cantero central. “Descansa en paz amigo. Alta pierna guacho”, lo despidió uno de sus allegados en redes sociales. “Pierna”, en la jerga del hampa, es compañero en el delito.

Benci recibió cinco impactos en el abdomen y el torso. Agonizó un puñado de minutos rodeado de un grupo de jóvenes que caminaba por el cantero central de Oroño y murió. A unos 20 metros, sobre Anchorena y Balcarce, la policía encontró cuatro vainas servidas calibre 9 milímetros.

En esa misma esquina, alrededor de las 23 del lunes 21 de junio pasado, Damián Gastón Gómez manejaba su Chevrolet Celta cuando fue atacado desde una moto con una ráfaga de balazos mortales. El joven vivía en el barrio 17 de Agosto.

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Cuando la madrugada de ayer el padre de Benci llegó a la escena donde yacía su hijo muerto relató a los investigadores que la semana anterior otro de sus hijos se había agarrado a puñetes con “Judío” y que éste último los había amenazado de muerte. El señalamiento motivo que el acusado fuera demorado preventivamente por efectivos de la brigada de homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que trabajaban en la escena del crimen. Al consultar sus antecedentes saltó que tenía un pedido de captura emitido hace una semana por el fiscal Matías Edery por una portación ilegal de arma.

A eso se le acumularon testimonios de vecinos que lo habrían incriminado en el asesinato, por eso el fiscal Adrián Spelta lo dejó preso. “Sé que se llevaron al pibe preso, pero para mí no fue él. Puede ser un famunchú (adicto a la marihuana) pero él no es un bandido que ande a los tiros”, explicó en tono piadoso un vecino del detenido.

Cuando tenía 17 años, Dalmiro Benci estuvo detenido en el ex Instituto para la Recuperación del Adolescente (Irar) a disposición del Juzgado de Menores 4ª por el asesinato de Cristian Gabriel Serrano, quien fue baleado el 17 de junio de 2018 en una estación de servicios de Uriburu y Vuelta de Obligado. Los familiares de Serrano sostuvieron que al momento de ser asesinado, el hombre estaba junto a dos personas a quienes conocía y con las que tenía “una vieja bronca”. La mecánica de esa muerte fue similar a la de Benci. Discutieron, se tomaron a trompadas y Serrano terminó muerto con tres balazos en el pecho.