La violencia narco parece no dar tregua a los vecinos de Empalme Graneros
Un vecino de 42 años fue baleado en José Ingenieros y Campbell. A diez cuadras secuestraron cerca de 18 kilos de marihuana y 262 gramos de cocaína

Domingo 17 de Julio de 2022

El tiempo pasa y no parece haber calma para los vecinos de los barrios Ludueña, Empalme Graneros y Larrea. Un territorio en la zona noroeste de la ciudad en la que se han producido 29 de los 146 homicidios registrados en lo que va del año. La semana estuvo dominada por una serie de ataques extorsivos contra varios locales comerciales que en Ludueña tuvieron como saldo parcial al menos el cierre de dos carnicerías de un mismo dueño que había sido compelido a pagar una alta suma de dinero y al que le balearon los dos locales. Pero las noticias desde el frente no pararon ahí. El viernes sobre el mediodía un pasillo ubicado en la esquina de José Ingenieros y Campbell brindó su escenografía para un ataque a balazos que dejó a un vecino de 42 años gravemente herido con tiros en el abdomen, el glúteo y la pierna izquierda por lo que quedó internado en grave estado e intubado en la Unidad de Terapia Intensiva del Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. “En este pasillo se vende falopa desde hace años. Pasaron dos en moto, tiraron y le pegaron tres balazos a un tipo. Pero no puedo contarte más. ¿Cómo está el barrio? Acá el tiempo pasa y todo empeora. Así está”, explicó un vecino.

>>Leer más: Lo acribillaron mientras vendía zapallos en su barrio

Pero no fue la única información ligada al narcomenudeo surgida en las entrañas de la zona más empobrecida de Empalme Graneros. Alrededor de las 18.30 de este mismo viernes efectivos del Comando Radioeléctrico fueron alertados de que en una vivienda de calle San José, entre Olavarría y Cabal, una vecina estaba vendiendo drogas. Los efectivos llegaron a las inmediaciones de Centro Comunitario María Madre de la Esperanza, donde trabajó la monja María Jordán hasta su muerte en agosto de 2020, y en una humilde vivienda lograron detener a Verónica Analía B., de 47 años, y confiscar 17,651 kilos de marihuana en 10 trozos y en bolsitas ya fraccionadas; y 262 gramos de cocaína en tres bolsas. En la vivienda también incautaron una pistola calibre 9 milímetros marca Bersa con su numeración visible y la inscripción Ministerio de Seguridad por lo que pertenecería a un policía, un chaleco porta elementos de los que habitualmente utiliza la fuerza santafeina, diez municiones calibre 9 milímetros, tres balanzas de precisión y dos bolsas con precintos plásticos. Todo lo secuestrado fue trasladado al Departamento Regional de Investigación Criminal sobre el Narcotráfico (Dricrin) de la Región II Rosario.

Territorio bajo fuego

Desde fines de febrero de 2008, cuando la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) detectó una cocina de drogas que regenteaba el asesinado “Tuerto Boli”, todo lo que rodea las inmediaciones de José Ingenieros al 6300 padece la patología de la violencia callejera. Cambian los nombres pero la violencia continúa. Hoy Empalme Graneros ostenta junto a los barrios Ludueña y Larrea un 20 por ciento de los asesinatos que se han registrado este año.

“Los meten presos, los matan, cambian los nombres pero la falopa siempre está”, dijo uno de los pocos vecinos que aceptaron el diálogo con este cronista. Los habitantes de la barriada bajo fuego ya no quieren hablar con la prensa. Quizás para evitar conflictos mayores. A lo mejor porque se dieron cuenta que a la política no le importa lo que pasa en sus barrios. O porque estiman que lo que les rinde es hacer catarsis frente a las cámaras de los noticieros, donde pueden verse y escucharse contando su bronca.

>>Leer más: Detalles de un doble asesinato contados por un sobreviviente que fue baleado

Pero motivos tienen para no hablar. Como referencia, José Ingenieros al 6300, entre Cullen y Campbell, es una zona que ha tenido desde la caída del “Tuerto Boli” un sinnúmero de ataques a balazos con muertos y heridos. Como ejemplo, en el mismo lugar donde a las 11.15 de este viernes fue baleado Damián Ricardo P., de 42 años, hace dos años fue asesinado Luciano Ezequiel Garbarino, un pibe de 19 años que vivía a dos cuadras de la boca del pasillo y que vendía zapallos en una bicicleta. Todo eso a metros de la plaza donde un mural recuerda a Ariel Alejandro “Chuki” Ávila, uno de los raperitos del barrio asesinado con siete balazos el 12 de septiembre de 2013 a metros de su casa tras una discusión por el robo de su moto. Los medios nacionales vendieron su caso como el pibe que “cantaba contra la droga y terminó asesinado”.

Pasado y presente

El último herido del que se tiene registro en Empalme Graneros, al menos hasta el viernes, reside en Campbell al 800 bis. A metros de su casa, la noche del domingo 30 de diciembre de 2017 fueron ejecutados por dos hombres que pasaron en una moto Luis García, de 30 años, y su sobrino Kevin Ramírez, de 17. A Josué, de 17 años, que recibió tres disparos pero logró huir de la matanza, lo fueron a buscar hasta el centro de salud ubicado en Génova y Olavarría. Josué y su tío, quien lo llevaba en moto, fueron emboscados en un pasillo cercano al centro de salud pero vivieron para contarla.

image.jpg

Droga y elementos secuestrado en una casa de calle San José, entre Olavarría y Cabal al 1400 bis. Una vecina de 47 años fue detenida.

Según la versión oficial Analía Verónica B. era la persona, o al menos una de ellas, que vendía drogas en una casa de calle San José, entre Olavarría y Cabal al 1400 bis. La zona es tan áspera que hasta el Centro Comunitario Mujeres en Lucha, una referencia en la zona, tiene disparos en su fachada. En las inmediaciones de ese punto de venta de estupefacientes este año fue asesinado Ezequiel Adrián Bahl, de 33 años, emboscado la madrugada del miércoles 27 de abril pasado por dos hombres en moto que lo asesinaron en inmediaciones de Cabal al 1300 bis, a pocos metros de una escuela.

Pocas horas antes había muerto en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez Gabriela del Carmen Zanini, de 33 años y madre de dos mellizos de 6, que fue baleada en la puerta de su casa de pasaje Quito al 2500 a las 17.30 del martes 26 de abril, a sólo 250 metros del lugar donde asesinaron a Bahl.

>>Leer más: Dos crímenes con pocas horas de diferencia y a metros de distancia en Empalme Graneros

Más atrás en el tiempo, el 23 de septiembre de 2020 en Cabal al 1300 bis fue asesinado Diego Nicolás Miranda, de 23 años, en lo que se investiga como una pelea entre barras del barrio, una de ellas ligadas al narcomenudeo. Otra referencia de esa zona la dio Benjamín Daniel Melo, de 22 años, que si bien no fue asesinado en la zona tenía residencia allí y lo ejecutaron la madrugada del 13 de junio último en Bielsa y Magallanes. Fue la tercera víctima de homicidios en los últimos dos meses en la misma cuadra de Ludueña, entre ellos el de Cristian “Larva” Fernández, uno de los pesos pesados de la zona norte.

“Todo esto es por la falopa. No hay que ser universitario para darse cuenta. Es por la falopa, hermano” fue la frase del vecino que quedó resonando en este cronista. “Y la falopa no se va a cortar porque es alto negocio”, agregó el residente bajo la llovizna y el gélido viento del sur.