La última changa del albañil asesinado de once tiros
Miguel Sandoval tenía 38 años. El albañil levantaba la pared de una casa en Villa Gobernador Gálvez cuando un hombre entró directo a matarlo y lo acribilló

Lunes 31 de Mayo de 2021

Miguel Sandoval, de 38 años, no vivía en la casa en la que fue asesinado a tiros la tarde de este domingo. Allí, una vivienda humilde de pasaje Capuchino al 2600, Villa Gobernador Gálvez, levantaba una pared de ladrillos en una de las pocas changas de albañil que sostenía. En eso estaba cuando un hombre, después de llamar a la puerta, entró a la casa y le disparó al menos once balazos a quemarropa para luego fugarse en una moto en la que otra persona lo esperaba.

Del lado de afuera de la vivienda de Capuchino al 2600 no llega a verse con claridad porque una lona negra cubre todo el frente. Del lado de adentro sí puede verse la pared en pleno proceso de construcción que llevaba adelante Miguel Sandoval. Ahí mismo desde el domingo se ven también las marcas de los balazos que quedaron estampados en otra pared de la casa.

"Él trabajaba de albañil. Estaba haciendo esta pared", señaló este lunes Claudia, la dueña de la vivienda que por casualidad tuvo que toparse con el trágico desenlace de la vida de Sandoval. Según trascendió el hombre estaba con salidas transitorias y así lo sugirió esta señora al confirmar que "algunos días él avisaba que salía a firmar y volvía". "Pero la vida privada es de cada uno, yo no la conozco", dijo la mujer dejando en claro que el pasado de Sandoval no había sido un obstáculo para que ella le ofreciera trabajo.

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"Él era muy trabajador, yo lo conocía de las changas que hacía", agregó. Sandoval había llegado a la casa de Capuchino al 2600 para continuar el trabajo que había comenzado unos meses atrás. Al mediodía del domingo la víctima paró un rato a descansar, compartió un arroz con salsa con la familia, como era costumbre que lo invitaran a almorzar. Después se quedó sentado, apoyado sobre la propia pared que estaba construyendo. Fue esa la última imagen que Claudia conservó de Sandoval.

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La vivienda de pasaje Capuchino al 2600 en la que fue asesinado Miguel Sandoval.

"Yo estaba baldeando acá. Me iba para el fondo cuando escuché que llamaron. Yo grité que ya iba, pero cuando volví ya lo habían matado", describió la mujer. La puerta, un tejido de alambrado, da al patio delantero donde el hombre hacía su trabajo. El domingo estaba abierta porque los chicos de la familia jugaban en bicicleta por calle Capuchino que a esa altura es un suelo de tierra irregular por el paso de los automóviles.

Once tiros

En la escena del crimen fueron marcados once balazos, de los cuales varios quedaron sobre una pared en diagonal a la puerta. En ese trayecto de unos pocos metros, según la dueña de la casa, quedó tendido el cuerpo de Sandoval. Ella dedujo que el hombre intentó escapar para el fondo de la vivienda, pero apenas pudo moverse unos metros.

Desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) indicaron que en el crimen de Sandoval intervinieron, en principio, dos hombres. Que llegaron en una moto y uno de ellos agredió a la víctima "con múltiples disparos de arma de fuego". La investigación quedó a cargo del fiscal de Homicidios Ademar Bianchini, quien ordenó medidas investigativas a la División Homicidios de la Agencia de Investigación Criminal (AIC).

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Desde esta dependencia indicaron que Sandoval murió en el lugar del hecho producto de los 11 impactos de bala que tenía su cuerpo. El presunto homicida, según detallaron, sería un hombre de contextura delgada, morocho, que al momento de cometer el crimen vestía ropas oscuras, gorra y tapaboca. En el lugar levantaron 10 vainas calibre 9 milímetros.

El intento de salir adelante

"Él estaba tratando de salir adelante, pero a veces se complica", resumió Claudia la mañana siguiente al crimen. Ella fue quien tuvo que recibir a los familiares de la víctima e intentar explicarles lo que había pasado. "No sabía qué decirles, imaginate que estaba trabajando acá y pasó esto", dijo la mujer.

A medida que reconstruía lo que por casualidad le tocó vivir sus ojos fueron llenándose de lágrimas. "Más allá de que no era muy conocido le teníamos aprecio porque venía a trabajar siempre", contó. "Después tuve que consolar a mis hijos, porque son chiquitos y no encontraban consuelo. Uno ve en la televisión las noticias pero no piensa que le puede pasar en la casa, a alguien cercano", agregó la mujer acerca del impacto que generó en la familia el brutal ataque a tiros ocurrido en el patio de la vivienda.

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Sobre Miguel Sandoval solo trascendió por fuentes policiales que estaba con salidas transitorias, aunque no se especificó en el marco de qué causa ni si ese detalle podría tener vinculación con el crimen. Quienes le dieron una de sus últimas changas solo sabían que Sandoval se había distanciado de su familia, sobre todo desde el fallecimiento por Covid19 de su madre. Desde hace unos meses, contaron, el hombre no tenía un lugar fijo como domicilio y en cambio pasaba las noches en casas de distintos conocidos.

"Ayer estaba medio raro, estaba callado. Él siempre conversaba pero ayer no. Ni quiso tomar mate", contó Claudia. "Comimos arroz con salsa, después se fue a hablar con un vecino. Al ratito volvió. No comentó nada. Después se sentó ahí", agregó la mujer señalando el lugar donde Sandoval pasó los últimos minutos de su vida.