Jueves 16 de Febrero de 2023
Una década atrás un comisario de la policía rosarina dijo: “El único sistema de Justicia que funciona en Rosario es el de Tablada. Primero te dan el aviso y después te balean. Si no lo entendés es porque no querés”. Diez años más tarde, y mientras la Justicia investiga el asesinato Marta Susana “Chana” Bustamante, el trepidar de las pistolas continuó sobresaltando la vida del barrio Tablada. Una casa de Necochea al 3800, a 250 metros de la escena del crimen perpetrado la tarde del lunes, fue atacada a tiros 24 horas más tarde. La vivienda es de la familia de Ulises Gamarra Urquiza, un pibe de 23 años asesinado a tiros hace un año en la zona sur de la ciudad. Para los vecinos, esta nueva balacera se enmarcó en una réplica por el crimen de la Chana.
Era una fija que el asesinato de Bustamante traería réplicas de violencia por el momento inimaginables. El último tramo de la saga de tiros que terminó con la vida de la Chana comenzó el domingo a la madrugada cuando la mujer llamó al 911 para denunciar que le habían baleado el frente de su casa de pasaje Guerrico y 24 de Septiembre. En la llamada la mujer dijo desconocer los autores y el motivo. Sobre la fachada de la propiedad se hallaron dos impactos.
Como si nada hubiese pasado, alrededor de las 18.30 del lunes la Chana se sentó en la puerta de su quiosco pintado de rosa furioso, sobre Guerrico al 3700. Entonces pasó un auto gris y desde su interior un sicario abrió fuego contra la mujer que recibió cuatro impactos en el tórax y dos en la cara. Si bien su hija Priscila, conocida como “Chanita”, la trasladó en un auto al hospital Provincial, su madre llegó sin vida.
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La noticia del asesinato de la Chana corrió como reguero de pólvora no sólo en Tablada. Es que la mujer era una especie de madrina de la venta de drogas en la zona del Cordón Ayacucho. También se la reconocía por la fortuna que tenía para escapar de la balaceras de las que fue blanco. Lucas Iván “Lukita” Smith, sindicado como el líder de la banda de “La Planchada” del barrio Tablada (un grupo de tiratiros que dispara al mejor postor), era su yerno y estaba en pareja con Priscila, con quien tiene un hijo. El muchacho purga una condena a 7 años de cárcel por robo calificado.
Alrededor de las 20 horas de este martes uno de los operadores del 911 recibió un llamado de una vecina de Necochea al 3800 que alertaba que su casa estaba siendo atacada a balazos desde una moto negra. La víctima agregó que, además, la estaban amenazando por teléfono. El vecindario rápidamente entendió que el ataque era una réplica por el crimen de la Chana.
Tanto la casa de Bustamante como la vivienda atacada la noche del martes están en inmediaciones de “La U” como se reconoce popularmente al sector norte del Cordón Ayacucho, un punto rojo en el mapa del narcomenudeo. Según comentaron algunos residentes, en un radio de 300 metros se pueden encontrar una decena de quioscos de droga. Aunque en la zona residen vecinos que, sin comerla ni beberla, ni siquiera pueden abrir sus ventanas y mucho menos pretender que sus hijos jueguen en la vereda. Es una tierra sin paz.
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La casa de Necochea al 3800 atacada a tiros ya había sido blanco de los disparos en varias oportunidades entre 2016 y octubre 2019 y, según los pesquisas corresponde a familiares de Ulises Gamarra Urquiza. El muchacho tenía 23 años y un hijo de 4 cuando la noche del miércoles 23 de febrero de 2022 fue emboscado cuando estaba en un Volkswagne Fox blanco en las inmediaciones de San Francisco Solano y Soldati, a un par de cuadras del hipermercado Libertad. Mientras esperaba encontrarse allí con un contacto, tres personas que iban en una moto pararon junto a la ventanilla del conductor y tras un supuesto diálogo y un forcejeo, el joven fue asesinado a balazos.
Los investigadores policiales indicaron que el joven habría llegado al lugar después de pactar un encuentro. Ese detalle y la magnitud de la ejecución, sumado a que en el auto de la víctima había 24 mil dólares y 23.300 pesos, abonaron la hipótesis de que detrás del crimen hubo un conflicto ligado al comercio de drogas.