Imputaron a dos hombres por matar a un joven que pidió fiado en un búnker
Matías Oroño fue asesinado a balazos el 18 de septiembre en la zona oeste de la ciudad

Lunes 03 de Enero de 2022

La investigación por un homicidio ocurrido en septiembre pasado avanza y, a la vez que identifica a sus partícipes, va perfilando un contexto de venta de drogas en el que queda establecido el cumplimiento de roles alrededor de un búnker. Se trata del crimen de Matías Oroño, de 25 años, quien fue asesinado a balazos luego de pedir que le fiaran. En ese marco, este lunes fue imputado uno de los sospechosos de haber matado al joven, que se suma a su hermano ya imputado la semana pasada y a otras dos personas acusadas de participar del crimen.

El 18 de septiembre pasado Matías Oroño fue a comprar droga a un búnker en la zona de Manuel Acevedo al 1200 bis, barrio Stella Maris de la zona oeste rosarina. Según la investigación que lleva adelante la fiscal Georgina Pairola, el chico pidió que le fiaran, lo cual generó una discusión con la encargada del kiosco de drogas porque Oroño ya adeudaba dinero de otras ocasiones.

>>Leer más: Un joven pidió que le fíen droga y fue ejecutado a balazos por un soldadito

"Vos no me pagás, ahora vas a ver", le dijo la transera a Oroño, según los testigos de identidad reservada que declararon en la causa. Acto seguido, la mujer llamó desde su celular a dos hermanos para los que trabajaba y les pidió que se acercaran al lugar. "Ya te lo voy a pagar, no tengo ahora para pagarte", fue lo que dicen que exclamó Oroño antes de que se hicieran presentes a bordo de una moto los dos jóvenes que había llamado la transera.

Oroño intentó alejarse pero los jóvenes lo alcanzaron y sin mediar palabras le dispararon varias veces. El chico, con cinco heridas de bala, logró correr unas tres cuadras hasta su casa, donde se desvaneció en la puerta. “Todavía respiraba. Yo le hablaba, le decía: «Mati, ¿Qué pasó?». El me miraba pero no me hablaba, no podía hablar. Estaba pálido, frío y transpirado. Yo al principio pensé que estaba pasado de droga porque no veía sangre, no le veía ningún impacto”, contó su hermana. Luego descubrieron que el chico tenía heridas de bala debajo bajo su ropa. Los disparos le habían afectado la zona lumbar, la ingle y las piernas, heridas que le ocasionaron la muerte en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez.

>>Leer más: Cayó otro sospechoso por el crimen de Matías Oroño

Hermanos detenidos

El 22 de diciembre la policía realizó una serie de allanamientos en varios domicilios de Rosario. En uno de ellos, una casa de Pasaje Isaac al 300 bis, fue detenido Fernando Germán L., de 33 años. Entonces se supo que se trataba de uno de los sospechosos del crimen de Oroño, por lo cual el 24 de diciembre fue imputado por el delito de homicidio calificado por el concurso premeditado de dos o más personas y agravado por el uso de arma de fuego.

Cinco días después, el 29 de diciembre, la policía llegó a una vivienda de Monteagudo al 1900 de Funes donde apresaron al hermano de Fernando Germán L., Marcelo Alejandro L., y a su pareja. En el lugar los agentes incautaron 250 gramos de cocaína en un trozo compacto, una balanza de precisión, un Volkswagen Bora azul propiedad del detenido, teléfonos celulares y 175 mil pesos en efectivo.

Marcelo Alejandro L. fue imputado este lunes como uno de los agresores que llegaron en moto y balearon a Oroño. El hombre, de 32 años, fue acusado por el mismo delito que su hermano y la jueza de Primera Instancia Rosana Carrara dictó la prisión preventiva efectiva hasta el 23 de marzo.

Otras imputaciones

En noviembre pasado, la fiscal Pairola había imputado a una pareja involucrada en el crimen. Se trata de Patricia V., de 28 años, señalada como la encargada del búnker. Y de su pareja, Pablo Alejandro S., de quien se supo que había amenazado a la madre de Oroño tiempo antes de que ocurriera el homicidio. Ella fue imputada por homicidio calificado por la participación premeditada de tres o más personas, mientras que él fue acusado por amenazas coactivas.

>>Leer más: Imputan a una transera por mandar a matar a un adicto que le debía 500 pesos

La pareja vivía en la casa de pasillo de Manuel Acevedo al 1200 a la que Oroño había concurrido para comprar droga. Cuando la policía allanó el lugar halló estupefacientes y balanzas de precisión, además de municiones y un cargador de arma de fuego. Por ese hallazgo, el juez Mariano Aliau había aceptado un pedido de la fiscal que la Subsecretaría de Niñez de la provincia intervenga por los tres hijos menores de edad de la pareja.

Consumo problemático

Matías vivía con su familia en calle Maradona a metros del arroyo Ludueña. Había terminado la secundaria y trabajaba en el Jockey Club a la vez que estaba en un tratamiento de rehabilitación por el consumo problemático de drogas. Sus familiares contaron que el chico había jugado en las inferiores de Renato Cesarini pero que su carrera deportiva se frustró por el consumo.

Tres días antes del crimen, Matías se había escapado de la última institución donde estuvo internado, en la zona norte de la ciudad, y regresó a su casa en taxi. Entre su familia y sus vecinos se turnaban para cuidarlo pero, según contaron, no lo podían contener. En el día previo al ataque letal había empeñado una pava de aluminio y una pava eléctrica para poder comprar drogas y consumir. La madrugada del 18 de septiembre en su casa escucharon cinco tiros y enseguida un golpe en la puerta: era Matías llamando a su papá. Lo encontraron tirado en el pasillo de entrada.