Sábado 17 de Julio de 2021
Apenas habían pasado tres horas y media del escape a tiros de la cárcel de Piñero y todavía quedaban prófugos por repartir cuando Elisabeth y Rodrigo, quienes colaboraban con el traslado de los evadidos hicieron una pausa en Casilda para visitar a una pareja de amigos. Muy nerviosos y pendientes del celular, en un momento la mujer le pide a la dueña de casa que la acompañara al bañó. “Ahí me cuenta que había llevado gente a un campo cerca de la cárcel, que había participado en la fuga de Piñero”, relataría luego, bajo reserva de su identidad, la amiga que los recibió esa tarde.
Cinco horas después de esa visita, el auto Honda Civic en el que iban fue interceptado tras una persecución policial que comenzó en Soldini y culminó en el barrio Cabín 9 de Pérez. Para entonces esos dos presos que habían llevado a un campo, Joel Isaías Rojas y Sergio Martín Cañete, habían vuelto a subir al auto y estaban escondidos en el baúl. Así se convirtieron en los dos primeros recapturados. En ese momento nadie pensó que Cañete había organizado la evasión.
Esa pausa previa en el recorrido del auto, un “recreo” poco comprensible en el contexto de la fuga, expone cómo algunos aspectos del temerario plan de evasión parecen haber quedado librados a la improvisación. Esta visita a unos amigos en Casilda fue detectada al analizar la actividad del celular de Rodrigo Leonel G., que fue detenido esa noche junto con la conductora del Honda Civic, Elisabeth A.
En el Honda
Al muchacho le secuestraron un celular Samsung Galaxy que contenía entre sus búsquedas recientes de Google Maps un domicilio de Casilda. Esa tarde se había contactado a través de Facebook con unos amigos de esa ciudad para pedirles la dirección. Como andaba por allí, les dijo que podía pasar a visitarlos. Lo que, más allá de resultar un dato curioso, resultó valioso para los investigadores en términos de prueba.
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Según la investigación de los fiscales Franco Carbone y Matías Edery, el Honda Civic entró en la trama de la fuga del domingo 27 de junio luego de que, pasadas las 17, ocho presos fueran rescatados a tiros por dos asistentes externos con la ayuda de un tercero que rompió el cerco con una amoladora y falleció en el enfrentamiento con los penitenciarios. Rodrigo G. fue acusado este jueves de ser uno de los que ingresó armado a la cárcel.
Los presos del pabellón 14 subieron a un Peugeot 3008 en el cual un chofer los esperaba con puertas y baúl abiertos estacionado en un camino que bordea la cárcel. El vehículo avanzó hasta el kilómetro 3.6 de la ruta 14 donde hicieron un traspaso a otros autos. Un grupo subió al Honda Civic azul que según los fiscales manejaba Elisabeth, mencionada como “Eli” en los mensajes recuperados de dos teléfonos que orientaron la pesquisa.
Desde ese lugar el auto siguió hasta algún campito —se presume que en Pérez— donde bajaron algunos de los evadidos. Esto se sabe por un mensaje de Eli: “Ya los dejé a los pibes en Pérez”. Luego el auto se dirigió a Casilda. Los fiscales creen que ese viaje sólo se explicaría porque fueron a dejar allí a alguno de los evadidos como podría ser el aún prófugo Martín Cartelli, de 48 años y oriundo de esa ciudad. Al anochecer el auto regresó a Pérez y siguió su camino con Cañete y Rojas en el baúl hasta ser interceptado a las 0.50 del lunes.
Pero antes, en medio del vértigo, los ocupantes del Honda decidieron visitar a unos amigos.
Confesiones de baño
“Eran cerca de las siete y media u ocho de la tarde cuando Rodrigo me comentó que estaban en Casilda y que venían de visita”, contó la testigo de identidad reservada, quien los recibió en su casa sin imaginar de dónde venían. La mujer contó que los vio llegar en un auto grande y oscuro. “Hasta ese momento no sabía nada de lo que había pasado sobre la evasión. Quiero aclarar que yo solamente vi a Denisse (por ese nombre se refiere a Eli) y a Rodrigo. Si había alguien más agachado o escondido en el auto no puedo decir nada porque no estuve cerca. Luego ingresamos a casa y nos pusimos a charlar”.
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“Con el correr de los minutos —continuó la mujer— pude notar que ella estaba nerviosa. Manipulaba a cada ratito su teléfono celular. Le pregunté qué pasaba y ella me pidió que la acompañara al baño. Ahí me cuenta que había llevado gente a un campo cerca de la cárcel, que había participado en la fuga de Piñero. Que ella había ido junto a Rodrigo y que luego de eso habrían agarrado por la ruta que va a Bigand para llegar hasta Casilda”.
En esa charla en el baño, “Denisse” le preguntó a su amiga por dónde podía tomar hacia San Nicolás sin que la frenara la policía. “Yo le dije que no sabía y que si era eso cierto iba a haber policías por todos lados. En casa estuvieron un rato lago. Charlamos de otras cosas delante de Rodrigo y de mi pareja”, relató.
Antes de las 22 las visitas anunciaron que se irían: “Rodrigo a cada ratito decía que se tenían que ir. El también estaba nervioso”. Un momento antes Eli recibió una llamada y le informó a Rodrigo: “Tenemos que llevar el auto”. Antes de partir les dijeron que irían a Rosario y que los habían contactado a través de Facebook porque el muchacho había cambiado su número de celular.
Temor
La testigo contó que esa noche, por el temor, no pudo dormir. “Mi pareja se fue a trabajar bien temprano y entonces vi en las redes sociales la noticia de que habían detenido a dos de los que se habían escapado de la cárcel”, contó la mujer, que en las fotos reconoció a sus amigos. “A ella por la campera inflable blanca y por el color de su pelo. Y a Rodrigo también por la campera oscura”; la misma ropa que vestían al momento de la visita.
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“Estuve averiguando y me di cuenta de que son gente pesada, digo por ese Cañete. Por eso me dio miedo. Yo indagué en Youtube, creo. Ahí vi que Sergio Cañete robó un banco en Pérez al que entró en sillas de ruedas y eso me dio miedo”, dijo la testigo.
“Respecto de lo que me contó en el baño recuerdo que dijo que ella ayudó esperando en un camino de tierra. Que de pronto se subieron todos los locos estos y los dejó en un campo. Que tenía mochilas con abrigo y ella se los dejó ahí tirados. En todo momento en que me contaba interpreté un campo para el lado de Bigand y por eso terminan ella y Rodrigo acá en Casilda”.