El tiempo pasa y la violencia parece no cesar en una de las zonas más ásperas de Tablada
El viernes se produjeron dos ataques armados en cercanías de "La U". Uno, con un muerto y un herido. El otro fue un tiroteo de auto a auto

Domingo 27 de Marzo de 2022

Poco había pasado de las 18.30 del viernes cuando el rugir de una metra (como en la calle se reconoce a la pistola ametralladora) dejó atónitos, otra vez, a los vecinos de Garibaldi al 200, en la zona conocida como Cordón Ayacucho o simplemente “La U”, en barrio Tablada. Bartolomé Blanco, de 65 años, cayó fulminado con un balazo en la cabeza frente a su casa de Garibaldi 253 donde junto a su familia atendía una pequeña despensa. En el mismo hecho Juan Emanuel A., de 21 años, quien vive a pocos metros de la casa de la víctima fatal, recibió seis impactos en el cuerpo y hasta anoche permanecía internado en grave estado en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez. Un par de horas más tarde, alrededor de las 22.30 del mismo viernes, en Chacabuco y Doctor Riva (a 500 metros de la balacera letal) hubo un tiroteo entre los pasajeros de un utilitario Peugeot Partner y un Volkswagen Fox con la detención de un joven de 22 años al que le secuestraron una pistola calibre 22.

La primera secuencia fue registrada por los vecinos como la típica balacera en inmediaciones de un punto de venta de drogas para “quemarlo” y obligar a las fuerzas de seguridad a cerrarlo o intervenirlo. El segundo es parte de una dinámica más compleja, que sería la que mantiene en vilo por estos días a los vecinos de Tablada. Un enfrentamiento entre remanentes de la banda de Los Funes, que esta semana sufrieron el encarcelamiento de cinco de sus miembros a manos de los fiscales Valeria Haurigot (Unidad de Balaceras) y Gastón Ávila (Unidad de Homicidios Dolososo). Hombres que responden al condenado Brian Ismael “Pocha” Sánchez, ex miembro de la banda de Los Funes, que disparan contra sus antiguos aliados; y a los descendientes de Luciano “Chanchi” César, asesinado a balazos el 14 de marzo de 2020 en inmediaciones de Presidente Quintana al 100 bis, quienes antes eran anti Monos y ahora responderían a una nueva alianza con la banda liderada por Maximiliano Ariel “Guille” Cantero, según coincidieron operadores judiciales que conocen el territorio. Tres bandos en pugna por un mismo territorio.

Según los registros de este diario, construidos por estadísticas de la cobertura periodística de homicidios, desde el año 2013, cuando se generó la friolera de 277 crímenes en un año, se acumulan alrededor de 65 asesinatos en “La U” de Tablada y sus inmediaciones. Sólo en 2022 allí se registraron los 6 asesinatos que se contabilizan en la zona y durante la última semana se produjeron dos: el de Elizabeth Jazmín Arminchiardi, de 18 años, en un pasillo de Ayolas 75 bis (en el Bajo Ayolas, en un sentido amplio parte de Tablada) y el de Bartolomé Blanco.

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Desde hace un par de décadas al menos la zona delimitada por las calles Ayacucho, Patricias Argentinas, Doctor Riva y Uriburu se convirtió en escenario de la violencia callejera alimentada por diferentes conflictos barriales y ligados a la narcocriminalidad. En algún momento los homicidios se suscitaron por la histórica disputa puntual entre dos grupos referenciados con los nombres de las calles: “Los de Ameghino” y “Los de Centeno”, con apenas 200 metros de distancia. Mientras tanto otra usina de muerte fueron los enfrentamientos de los diferentes narcos, transeros y berretinudos que hicieron pie en esa zona, actuando solos o en alianzas con otros vendedores de droga. En territorios como “La U” la moneda siempre está en el aire. Nadie puede adivinar de que cara va a caer.

En esa zona pauperizada de la ciudad un asesinato puede nacer desde una mala mirada, una traición, por aproximación a algún personaje que haya quedado en la mira de uno de las grupos en pugna o por el contexto de la narcocriminalidad. Un informe de este diario publicado en enero de 2021, basado en estadísticas propias, colocaron a dos esquinas del sector como los puntos donde más crímenes se perpetraron desde 2013. Una esquina es la de Garibaldi y Patricias Argentinas, donde se registraron al menos 19 asesinatos en siete años. La otra cuadra con mas asesinatos de la zona en ese top ten fue Colón al 3800, con media docena de crímenes.

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Los comienzos

El cruel asesinato de Mariela Miranda, madre del encarcelado Alan Funes y del asesinado Ulises Funes, el 11 de marzo de 2016 en Ayacucho casi Uriburu, dio inicio a una feroz guerra de venganza. La pelea sin cuartel fue entre los Funes, liderados por Alan y Lautaro o “Lamparita” en coalición con René “El brujo” Ungaro, contra las huestes de Alexis Caminos, hijo del ex líder de la barra de Newell’s, y su ocasional aliado Ariel “Tuby” Segovia (masacrado el martes 24 de abril de 2018 en la cárcel de Coronda). En menos de dos años se produjeron alrededor de una treintena de asesinatos ligados a la pelea que comenzó a tener un punto final con la detención de Lamparita (en septiembre de 2017) y Alan (en enero de 2018). Alexis Caminos ya había sido detenido por efectivos de Gendarmería Nacional el 14 de octubre de 2016 a pocos metros de su casa, en Lamadrid y Alice.

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Todas esas alianzas, que con los líderes en la calle se honraron, una vez tras las rejas se diluyeron y desaparecieron. La alianza de los Funes con Ungaro habría tenido su punto final a partir de un conflicto de intereses en agosto de 2019 cuando Alan Funes arrebató la venta de tickets para las visitas en la carcel de Piñero al Brujo, su viejo aliado. Tuby Segovia sufrió la traición de Alexis y gente del riñón del hijo del asesinado líder del paraavalanchas rojinegro lo asesinó en la celda 27 de la planta alta del ala norte del pabellón 8 de la cárcel de Coronda. La alianza Funes-Ungaro y la de Caminos-Segovia son historia.

Por lo que se cuenta por la calles de Tablada, algo similar sucedió entre los Funes y Pocha Sánchez, un hombre que al estar sindicado como uno de los sicarios de Ungaro también ha matado en nombre de los Funes. Pocha fue condenado a 20 años de prisión efectiva por tres homicidios y tres intentos de asesinatos en un juicio abreviado homologado en diciembre de 2019 por los jueces Juan José Alarcón, José Luis Suárez y Carlos Leiva.

El tercer grupo en pugna, según mencionaron vecinos y confirmaron operadores judiciales que conocen el territorio, son los César, descendientes del asesinado Chanchi. De esta gavilla, fuentes consultadas dijeron que “antes eran anti Monos y ahora estarían trabajando” para Guille Cantero.

Por 30 mil pesos

Tras el asesinato de Mariel Lezcano, ocurrido el 13 de octubre pasado en una casa de Ayacucho 4389, a metros de donde radicaba la familia Funes, el cerco sobre Alan se fue estrechando. El crimen, según la investigación, tuvo un costo de 30 mil pesos. La madrugada de este miércoles la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y la Policía Federal concretaron una serie de allanamientos en 20 domicilios de la ciudad y requisas en las celdas de nueve personas alojadas en las cárceles federal de Ezeiza y las provinciales de Piñero y de Mujeres, de 27 de Febrero al 7800.

El esclarecimiento del crimen de Lezcano, cuya investigación llevó adelante el fiscal de homicidios Gastón Ávila, posibilitó conectar a los autores intelectuales del hecho con una asociación ilícita dedicada a cometer distintos delitos. Para la acusación, detrás de esa estructura está Alan Funes, quien según los investigadores impartía órdenes desde la cárcel de Ezeiza. Los 17 detenidos, nueve de los cuales estaban ya tras las rejas (entre ellos Alan Funes y su compañera Jorgelina “Chipi” Selerpe), serán imputados el martes por la fiscal Valeria Haurigot.