El crimen organizado, un factor que ubica a Santa Fe al frente de las estadísticas de homicidios
Según un estudio de la Universidad de Tres de Febrero, el problema de las organizaciones criminales va en aumento en la provincia, que registró la tasa de homicidios más alta del país entre 2016 y 2020.

Lunes 18 de Septiembre de 2023

Un estudio de la Universidad de Tres de Febrero ubica a Santa Fe al tope de las estadísticas de homicidios dolosos en el país. Desde 2016 a 2020, según el relevamiento, la provincia mantuvo la tasa más alta de la Argentina: fue del orden del 9,4% en ese período, por encima del promedio nacional del 6,4%. La ciudad de Rosario —que cerró 2022 con 290 asesinatos, el registro más alto de la historia— aparece como la localidad argentina con más casos. Números que se dan en un contexto de auge de la criminalidad organizada con complicidad policial y bandas dirigidas por sus líderes desde prisión, entre otros factores que explican esos indicadores de violencia letal más altos del país.

Los resultados del informe “Estudio sobre homicidios en Argentina: un análisis del período 2001-2021” fueron presentados en un acto en la Universidad de Tres del Febrero transmitido por zoom. El estudio de 97 páginas fue elaborado por el Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (Celiv) de esa casa de estudios. Una de sus conclusiones principales es que, pese a la percepción general, Argentina es el cuarto país en Latinoamérica con la tasa de homicidios dolosos más baja, con una fluctuación de entre 5 y 6 casos cada cien mil habitantes.

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Con el 8 por ciento de la población mundial, Latinoamérica alcanzó la tasa de homicidios más alta del mundo en el período en estudio: registró el 33% de los homicidios globales. Sin embargo Argentina fue el cuarto país con la tasa más baja de la región, con una curva de descenso de la violencia letal a partir de 2014.

Este sería, según el informe, un nivel de violencia “moderada” si se lo compara con el promedio internacional, que es de 6,1 casos cada cien mil habitantes. La tasa promedio nacional ubica al país muy por debajo de otros —como por ejemplo de Brasil, que alcanza un índice de 21 cada 100 mil— y lo posiciona como el cuarto menos violento de la región, por encima de Chile (3,5), Bolivia (4,4) y Perú (4,3).

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Esos registros más bajos se explican según el estudio por indicadores más bajos de pobreza, una menor circulación de armas de fuego y una escala más baja del crimen organizado: “No se conocen grandes grupos como los carteles mexicanos o colombianos, las potentes bandas en Brasil o las maras centroamericanas, y por lo tanto son escasas las ejecuciones”. Esto, aclara el informe, “a excepción de la provincia de Santa Fe, donde se observa un problema de crimen organizado creciente”.

Cuadro de situación

“El crimen organizado en Rosario subió en los últimos años del 29% al 74% y esto implica una complejidad a la hora de investigar”, dijo la fiscal general de la provincia, María Cecilia Vranicich, en el acto de presentación del informe. De acuerdo con datos propios de la fiscalía, la funcionaria indicó que “el sicariato subió del 10% al 54% en el período 2014-2022”. Un escenario que, según planteó, obedece a cuestiones estructurales como una fuerte marginalidad, el aumento de la narcocriminalidad y de lógicas mafiosas, así como cuestiones institucionales de las agencias penales.

“En nuestra investigación demostramos que en el mismo barrio conviven las víctimas con los victimarios”, indicó, teniendo en cuenta que en la provincia el 90% de los casos se comete con armas de fuego y más de la mitad de las víctimas mueren asesinadas a 500 metros de su domicilio. El año que pasó la ciudad de Rosario superó incluso el pico de homicidios de 2013 con 290 casos, el número más alto de la historia.

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Otro rasgo que sobresale en la estadística local es la cantidad de mujeres asesinadas en 2022: 59 en total, más del doble que los registros del año anterior. Con la singularidad de que más de 40 casos ocurrieron en contexto narco. Más de la mitad de esas mujeres —incluso niñas— murieron en ataques contra otras personas o en disputas a tiros para marcar territorios.

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Al tope

En sintonía con la escala local, según el informe de la Universidad de Tres de Febrero, entre 2016 y 2020 la provincia de Santa Fe registró la tasa de homicidios más elevada del país, con 9,4 casos cada 100 mil habitantes. Es la primera de las siete provincias que registraron una tasa por encima de la media nacional, seguida por Chubut y Tucumán con 7,7 homicidios cada 100 mil habitantes. La curva de casos muestra una suba notable en el período que va de 2007 a 2013, año de la primera explosión de asesinatos en Rosario, cuando la tasa provincial duplicó a la nacional.

Según el estudio, esas variaciones obedecen más a “problemáticas de orden local que a circunstancias estructurales del país”. Al punto que la provincia muestra un comportamiento diferente al resto de la región Centro, que en líneas generales se mantuvo con una tendencia similar a la media. Al interior de la bota santafesina, en tanto, esa violencia se distribuye con patrones muy concentrados al interior de los conglomerados más poblados, Rosario y la ciudad de Santa Fe, que registraron el 84% de los casos con cerca del 50% de la población.

El informe señala que en todo el país los homicidios tienden a concentrarse en pocos departamentos o en centros urbanos. Rosario figura al tope en esa lista. En 2020 (el último año en estudio) la ciudad encabezó el ranking con una tasa de 16,4 casos cada 100 mil habitantes, seguida por las ciudades de Tucumán y Santa Fe, ambas con 15,8, y las comunas 1 y 4 de la Ciudad de Buenos Aires con tasas del orden del 12%.

Ese porcentaje récord, repartido en el mapa rosarino según el lugar donde ocurrieron los casos, arroja una dinámica también registrada en otras ciudades: los casos tienden a concentrarse en la periferia, bordeando el centro.