Crimen de Ivana: entretelones de una pesquisa con fuerte participación ciudadana
En los primeros minutos tras el crimen fueron vecinos de a pie quienes se ocuparon en preservar testimonios y perseguir a los prófugos

Viernes 20 de Octubre de 2023

El crimen de Ivana Garcilazo, el sábado 30 de septiembre minutos después de finalizado el clásico en el Gigante de Arroyito, expuso que buena parte de la sociedad rosarina está preparada y alerta ante hechos de violencia callejera. Con Ivana ya muerta en inmediaciones de Ovidio Lagos y Montevideo por un adoquinazo que le impactó sobre el costado de la cabeza, fueron las personas que se acercaron quienes organizaron, sin saberlo, los primeros minutos de la pesquisa aún cuando el fiscal Gastón Avila no había sido anoticiado. Un taxista decidió perseguir a uno de los sospechosos mientras llamaba al 911 con escasa suerte. Una vecina que salió para ver qué había pasado anotó las referencias que dio el taxista, que había regresado a la escena prendido fuego por lo que había visto. Ella le tomó los datos y le grabó dos audios para que no se perdieran detalles para la investigación. Y fueron decenas los ciudadanos que llamaron al Ministerio Público de la Acusación para identificar a las personas que se veían en dos videos difundidos diez días después del crimen.

Pero a este cúmulo de información aportada por ciudadanos, el fiscal Gastón Avila, y su equipo, le sumó ingeniería investigativa a partir de la data que iba surgiendo de la identificación de los sospechosos: Ariel Matías Cabrera, quien vestía aquella tarde una remera celeste, y Damián Damián Gerardo Ernesto Reifenstuel, que llevaba un buzo rojo, y otra persona aun no individualizada, que tenía puesto un buzo gris o negro con capucha. Reifenstuel y el tercer hombre están prófugos. Para la investigación, Reifenstuel cruzó a Bolivia hace diez días.

Con los números de celular de los identificados el fiscal solicitó a la la Dirección de Asistencia Judicial en Delitos Complejos y Crimen Organizado de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (DAJuDeCO) un informe de sectorización. Así a partir de los impactos de esos celulares en celdas y antenas, los investigadores supieron que habían hecho Cabrera y Reifenstuel antes de que el primero de ellos se entregara.

Con esos datos de geolocalización el fiscal pudo conocer que Cabrera y Reifenstuel, quienes vivían en Ybarlucea y Pérez respectivamente, se encontraron a ver el clásico en un domicilio ubicado sobre calle Catamarca entre Cafferata e Iriondo. A esta información luego se le sumarían testimonios que robustecerían la teoría de la pesquisa. Según el informe de celulares, Cabrera estuvo en ese domicilio entre las 14.13 hasta las 18.14, minutos después de que el clásico hubiera finalizado.

Los tres que salieron de la casa de calle Catamarca caminaron 25 cuadras para comenzar a tirar baldosas contra toda persona que pasara con ropa de Central por lo que ellos entendían como territorio leproso. En ese trayecto fueron captados por al menos 14 cámaras de videovigilancia.

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Minutos más tarde el teléfono de Cabrera fue captado por una antena ubicada en Francia al 1200 y a las 19.08 el monitoreo ya lo daba en las inmediaciones de Ovidio Lagos y Montevideo. Alrededor de las 19.13, cuando ya se había concretado el ataque letal contra Ivana, el celular fue captado por una antena ubicada en inmediaciones de Pellegrini y Crespo.

Padrones y celulares

En el proceso de identificación de Cabrera y Reinfestuel la Fiscalía consultó los padrones de Newell’s Old Boys, de los que son socios, en la que ambos figuraban con sus fotos. Y a partir de la difusión de los videos por parte del Ministerio Público de la Acusación (MPA) la oficina del fiscal comenzó a recibir mensajes, testimonios y correos electrónicos de personas aportando datos. Muchos de ellos figuraron en la acusación como testigos reservados.

“Tomamos la decisión de hacer públicas las imágenes porque tenían calidad y la ciudadanía podía reconocer a los autores. Sobre el de buzo rojo fueron múltiples las manifestaciones. Dijeron que era Damián Reinfestuel. Una persona aportó el teléfono. Solicitamos las antenas y estas lo colocaron en el lugar del hecho, luego en Pérez. Se constató que después del hecho realizó una única llamada a la línea de Cabrera. Fue a las 19.42”, detalló el fiscal Avila, en una rueda de prensa posterior a la acusación de Cabrera.

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Tras el crimen un taxista persiguió a Damián Reinfestuel hasta Richeri al 1400. Le gritó: "Ponete contento porque la mataste”.

El ataque sobre Ivana fue presenciado al menos por tres testigos directos. Daniel, el novio de la muchacha asesinada quien se enfrentó con una linga cuando Cabrera se le fue encima para agredirlo. Una conductora que regresaba a su casa con sus hijos y su cuñado y circulaba detrás de Ivana. Ella fue una de las primeras primera personas que intentó auxiliar a la víctima. Y un taxista que estacionado sobre Montevideo, a la espera del semáforo, vio a tres hombres tirando piedras a la gente que pasaba con ropa de Central.

El taxista

De acuerdo al registro de la investigación el taxista llamó al 911 y quedó registrado con el número “8838593”. El chofer le explicó al operador que “unos muchachos de Newell´s acaban de tirarle unos piedrazos a una moto y me parece que lo mataron. Los estoy siguiendo. Están acá, Richeri y Montevideo yendo para por Richeri para Zeballos. No encuentro ninguna policía para marcárselos. Soy un taxista que los vi. Justo los vi”, indicó el chofer.

El operador comenzó a desplegar preguntas protocolares cómo si la persona agredida llevaba ropa de Central. Mientras esto sucedía el taxista manejaba buscando a los agresores prófugos. En ese contexto se concentró en el vestido de rojo. Es decir en Reifenstuel. “Sí, era un hincha de Central. Estaba en Ovidio Lagos y Montevideo y yo los estoy siguiendo a los otros. A los que le tiraron el piedrazo”. El operador le respondió: “Ok. Aguardeme por favor no me corte. Aguardeme”.

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El chofer, con las pulsaciones a mil, le dijo: “Dale. Están caminando los muchachos. Se separaron. Hay uno solo que esta caminando (Reifenstuel) y el otro se fue por Zeballos para el lado de Ovidio Lagos (el tercero no identificado)”. Luego se da una serie de diálogos sin mucho sentido que terminaron cuando el taxista dijo “necesito que agarren al tipo que tiró la piedra” a lo que el operador respondió: “señor, nosotros sabemos como trabajar”. Y le cortó. El taxista dijo que probó llamando dos veces pero nunca lo atendieron.

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La prueba del delito. Restos de las baldosas con las que el trío de agresores atacó y asesinó a Ivana Garcilazo.

Persecución

En su declaración el taxista dijo que persiguió a Reifenstuel hasta cruzarlo en Riccheri entre Zeballos y 9 de Julio. “Perdido por perdido me le puse al lado al tipo y le dije (desde el taxi): Ponete contento porque la mataste”. Y me fui. El no me respondió nada. Pero me miró y abrió los ojos como sorprendido. Creo que el pensó que nadie había visto lo que había hecho”, declaro el taxista. Envuelto en frustración volvió a la escena del ataque. Ahí habló con una vecina a la que le contó lo sucedido. Ella le tomó los datos y le hizo grabar dos audios para que no se perdieran detalles de los sucedido.

A esto se le sumó la denuncia que hizo Marianela, pareja de Cabrera, el martes 10 de octubre luego de que esa mañana se enterara por los medios de comunicación que su compañero en los últimos diez años había participado del crimen de Ivana. La mujer se había ido esa mañana de su casa de Ybarlucea en completo estado de shock. Al hablar con Cabrera le recriminó que no le hubiera contado nada de lo ocurrido. Habían pasado diez días de un crimen de Ivana. Un asesinato de alto impacto social. Cabrera argumentó que no le contó por miedo a que se enojara.

Y ella le respondió: “Son unos pelotudos. Unos hijos de puta que tienen 40 años al pedo”. Luego siguió en comunicación con su cuñada a la que advirtió: “Si no se presenta (ante la Justicia) esta noche, lo denuncio”. Y fue lo que hizo. En su declaración aportó un dato importante. “El tuvo el pelo largo siempre. Pero antes de ayer se lo cortó. Pero normalmente lo tenía largo. Con colita. Con un rodete. Hace cinco años que usaba el pelo así”, explicó a los investigadores Marianela. Este miércoles al ser imputado Cabrera tenía el pelo corto.