Miércoles 29 de Diciembre de 2021
Marta Elizabet Audo Gianotti tiene 43 años y vive en una humilde vivienda del barrio Las Flores, a metros del terraplen del arroyo Saladillo. En su declaración ante la jueza de primera instancia Hebe Marcogliese dijo ser ama de casa, pero llegó hasta el banquillo de los acusados por ser un engranaje menor de la banda que lideraba el narco empresario Esteban Lindor Alvarado. Le achacaron haber fingido una descompostura la medianoche del 10 de diciembre de 2018, en plena calle y a metros del edificio del Centro de Justicia Penal (CJP) obteniendo así que la guardia policial del edificio judicial concurriera a asistirla. De esa manera logró liberar la zona para que minutos después, desde una moto, otros integrantes de la banda perpetraran un ataque a tiros contra el frente del complejo de Virasoro y Sarmiento en un hecho que fue calificado como “amenazas coactivas con el fin de obtener medidas o concesiones por parte de cualquier miembro de los poderes públicos”. Por esa acción, la mujer fue condenada ayer en el marco de un juicio abreviado a una pena de 3 años de prisión condicional y una serie de restricciones y reglas de conducta por el mismo tiempo.
De acuerdo a la acusación elevada por los fiscales de al Agencia de Criminalidad Organizada Matías Edery y Luis Schiappa Pietra, la mujer ahora condenada tuvo participación secundaria en el ataque a tiros perpetrado a las 2.38 de la mañana del 10 de diciembre de 2018 contra el CJP que provocó la rotura de paneles de vidrio en la fachada de calle Sarmiento y Rueda, disparos que efectuaron dos hombres que pasaron por el lugar en una moto y que dejaron en el lugar una nota que rezaba “Con la mafia no se jode. Atte.: Esteban Alvarado”.
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En ese marco, Marta Elizabet Audo Gianotti “fingió una indisposición de salud una hora antes y en el mismo lugar de los hechos con el fin de relevar al personal de seguridad del lugar y lograr que el móvil policial que se encontraba asignado al cuadrante del edificio se retire para asistirla y la acompañe hasta su domicilio, lo que permitió que los autores pudieran tener el lugar libre para efectuar los disparos con la seguridad de no contar con efectivos en el lugar”.
Al fundamentar el pedido de pena, los fiscales sostuvieron que de acuerdo al hecho y el modo en que se perpetró “estamos frente a un verdadero atentado cometido por una organización criminal que contaba con gran cantidad de recursos tanto económicos, como humanos y materiales”. Y agregan que “la jefatura de la organización estaba en cabeza de Alvarado, quien era el único que tenía motivos y capacidad suficiente para determinar el hecho” mientras que “el resto de los personas involucradas no actuaban con un móvil personal sino que respondían a las órdenes que impartía su jefe”, tal el caso de Audo Gianotti.
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El acuerdo con los fiscales Edery y Schiappa Pietra fue alcanzado con la abogada Celia Pasquali y homologado por la jueza Hebe Marcogliese, quien le impuso a la condenada como reglas de conducta establecer una residencia fija, someterse al control post penitenciario, no cometer nuevos delitos, la prohibición de consumir estupefacientes y alcohol, y no tener vínculos ni acercamientos con los demás integrantes de la banda: Esteban Lindor Alvarado, Jorge Benegas, Marcelo David Rey, Martin Rey, Hugo Lombardi, Gustavo Ramos, Javier Makhat, Claudio Tavella, Rosa Natali Capuano, Valeria Nasca, Flavia Gori, Luis Quevertoque, Adrián Fernández, Leandro Suárez, Mauricio Laferrara, Jorge Laferrara, Facundo Almada, Jorgelina Chavez, Miguel Grecci Hazzi, Nadia Soledad Toledo y Ricardo lanni, muchos de los cuales ya han sido penados en otros acuerdos abreviados por sus distintos roles en la asociación ilícita.