Condenados a 25 años de cárcel por matar a un albañil testigo de una balacera
Sentenciaron a tres hombres acusados del crimen de Mauro Pereyra, de 27 años, ocurrido en abril de 2019 en la zona sur de Rosario 

Martes 14 de Diciembre de 2021

Tres hombres fueron condenados este martes a la pena de 25 años de prisión por el crimen de un albañil, ocurrido en abril de 2019. La víctima de este asesinato había sido testigo de una balacera.

En la sede de la Oficina de Gestión Judicial del Centro de Justicia Penal de Rosario, el tribunal pluripersonal integrado por los jueces de 1ª Instancia Hernán Postma, Pablo Pinto y Nicolás Foppiani condenó a Martín C., Brian T. y a Miguel G. a la pena de 25 años por los delitos de homicidio agravado por el medio empleado, arma de fuego (un hecho), homicidio agravado por el uso de arma de fuego en grado tentativa (dos hechos) en concurso real, portación ilegal de arma de fuego de guerra todo en concurso real y en calidad de coautores.

El fiscal Adrián Spelta, de la Unidad de Homicidios Dolosos, les atribuyó el hecho ocurrido el 14 de abril del 2019 alrededor de las 20 en Margis 5000, de Rosario, cuando los imputados -movilizándose en un Chevrolet Corsa blanco- pasaron frente al domicilio de unas de las víctimas y realizaron detonaciones desde el vehículo impactando en Mauro Pereyra, de 27 años, quien murió en el acto. En tanto, dos personas identificadas como S. S. y R. C., fueron trasladados con heridas varias al Hospital Roque Sáenz Peña.

La historia de una crimen por venganza

Luego de la balacera, un mes y medio más tarde fueron detenidos dos de los presuntos ocupantes del auto: Brian Agustín T., apodado "Locato" o "Perrito", y Ramón C., a quien conocen como "Hermano del Emita". Los dos tienen 23 años y fueron imputados como ocupantes del auto desde el cual partieron los tiros.

A "Locato", se supo entonces, le habían dejado un mensaje mafioso el 2 de abril en su casa de Dorrego al 4300, entre Ameghino y pasaje Maratón. Desde un auto VW Gol o Ford EcoSport dispararon con una ametralladora treinta proyectiles calibre 9 milímetros. Las balas impactaron contra frentes de viviendas y coches estacionados y un plomo le rozó la cabeza a una vecina.

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Locato y Hermano del Emita fueron detenidos el 20 de mayo de 2019 tras una breve persecución del Comando Radioeléctrico por barrio Plata. Según el reporte policial de entonces, iban en un VW Gol Trend que al notar la presencia policial intentó escapar. En Castellanos al 5300 los fugitivos bajaron del auto y quisieron meterse en una vivienda pero fueron detenidos.

"Jefe, ya perdí. A mí me llaman Locato, tengo un par de broncas dando vueltas por ahí, díganme cómo podemos arreglar y yo hago bajar algo", habría dicho Brian T. a los policías, que lo buscaban por el crimen de calle Margis y la saga de balaceras en la zona de Flammarión y Gutiérrez.

El tercer requerido era G. A fines de junio de ese año fue detenido en su casa cercana al lugar del hecho por la Policía Federal. En base a un testigo de identidad reservada y de uno de los sobrevivientes, Spelta le atribuyó haber efectuado los disparos "sin descender del vehículo" y "con claras intenciones de quitarles la vida a las víctimas". Según el el fiscal, el Corsa blanco sin baúl se retiró de la escena escoltado por otro vehículo que podría ser un Gol negro.

Una disputa entre dos familias

El fiscal explicó que el crimen se dio en un marco de disputa entre dos familias de apellidos que comienzan con S. Una afincada en la zona donde atacaron a Pereyra, otra al otro lado de la vía que corre paralela a Flammarión y que estaría comandada por una mujer apodada "Pelada", suegra del albañil imputado.

Según pudo reconstruir la investigación, dos hijos de la mujer se pelearon con integrantes del bando rival y ella los denunció por un robo calificado. En represalia por la pelea, "Locato" y "Miguelito habrían cruzado al otro lado de la vía para balear el frente de una vivienda.

A esa balacera la presenciaron dos testigos: uno de ellos era Pereyra y el otro uno de los baleados en el ataque de la calle Margis. Los dos iban a declarar como testigos en una causa por abuso de armas la mañana posterior al crimen. Según la hipótesis fiscal el atentado se cometió para silenciarlos pero que no logró su cometido último.