Jueves 29 de Junio de 2023
Cuatro asesinatos de personas totalmente ajenas a los conflictos que desataron sus muertes, sumado al homicidio por la espalda de un integrante de la propia banda, se destacan entre los hechos por los que Pablo Nicolás Camino está siendo acusado como instigador desde su celda de la cárcel federal de Rawson. Cinco crímenes perpetrados en el término de un mes que para los fiscales de distintas unidades de investigación que confluyeron en estas imputaciones tienen que ver con la disputa entre dos facciones de Los Monos que tuvo como último mensaje, hasta el momento, la aparición de la bandera en la que Damián "Toro" Escobar y Leandro "Pollo" Vinardi marcaron el territorio de la tribuna de la barra brava de Newell's cuyo liderazgo se atribuye a Ariel "Guille" Cantero.
Más allá de este apartado sangriento, entre los 18 hechos de balaceras y extorsiones que se le achacan a esta nueva organización cuyo liderazgo le atribuyen a Camino, se destaca claramente el ataque a balazos ocurrido la madrugada del pasado jueves 2 de marzo contra el supermercado Unico de la familia Rocuzzo ubicado en Lavalle 2554. El hecho fue mencionado pero no llegó a ser imputado en la audiencia suspendida la tarde del jueves por el masivo corte de luz. Tras balear el frente del local —en la persiana de metal del lugar se contaron 14 impactos— los tiradores dejaron un cartel que decía: “Messi, te estamos esperando. Javkin también es narco, no te va a cuidar”.
Mensaje brutal
La brutal saga de homicidios comenzó el 1º de febrero con el crimen de Lorenzo “Jimi” Altamirano, ejecutado frente a la puerta 6 del Coloso Marcelo Bielsa. Según la acusación el músico y artista callejero fue utilizado como “sobre” para que la facción integrada por Camino, Eric Mansini y Leandro “Gordo” Vilchez le enviara un mensaje al grupo de Leandro “Pollo” Vinardi y Damián “Toro” Escobar.
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El eje de esa disputa era una deuda por 60 mil dólares que incluyó, antes y después de ese crimen, gran cantidad de balaceras y mensajería con carteles cruzados, muchos de ellos con espacios públicos como escenario. Uno de ellos el ataque a la subcomisaría 26ª, horas antes del crimen de Altamirano. En todos estos hechos Camino fue acusado como instigador.
También lo acusaron de ordenar desde la cárcel los asesinatos de Jorge Gustavo Maturano, el 20 de febrero a las 2 de la madrugada en pasaje 1752 2082, en barrio Santa Lucía. El de Pablo Latorre, ese mismo día a las 17, frente a la cochería de Teniente Agnetta al 1700 donde velaban a Maturano, ataque que además cobró heridos, entre ellos una mujer embarazada.
Por la espalda
También se le atribuyó el macabro asesinato de Benjamín Echavarría, el 1º de marzo en Amenábar y Barra. Ese joven de 25 años era parte de la banda pero quería salirse, porque quería "dejar de matar inocentes", según le había hecho saber una de las organizadoras de la banda. Camino se enteró y lo hizo llevar engañado a una escena de supuesta extorsión y cuando Echavarría se aprestaba a dejar un cartel intimidante dirigido a Emanuel “Tato” Leguizamón uno de los hombres que estaban con él lo ejecutó con nueve disparos por la espalda.
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El cartel que llevaba Echavarría decía: "Te trajimos un regalito Tato, para Emanuel Leguizamón. Sapo, si se sienten zarpado, nos zarpamos. Atte La Mafia”.
El quinto crimen que le atribuyeron se perpetró la noche del viernes 3 de marzo, en Vera Mújica y pasaje Independencia, donde ejecutaron a balazos en el interior de su camioneta Ford Ranger a Wilson Perdomo Silveira, dueño de un carrito de comidas “Milton”, de Pellegrini y Francia.
Para entender la complejidad de la ingeniería investigativa que desplegaron en lo que va de la audiencia los fiscales de Balaceras, de Homicidios y de la Agencia de Delitos Complejos y Criminalidad Organizada se resalta un dato por demás de llamativo: la coincidencia de materiales balísticos. Por ejemplo, que la misma arma empleada para matar a Pablo Latorre fue usada en la balacera contra el supermercado de los Rocuzzo.
Corte
La audiencia se interrumpió a las 17.32 cuando un apagón dejó sin servicio a buena parte de los vecinos de Rosario. El corte afectó a las imputadas alojadas en la cárcel de mujeres de 27 de Febrero al 7800. “Las internas no tienen conexión”, alertó la operadora de la sala 7 al juez Héctor Nuñez Cartelle, quien no pudo disimular en su rostro el tedio que le provocó la novedad. Para ese momento el fiscal Adrián Spelta estaba por terminar de leer las evidencias en la investigación del crimen de Wilson Perdomo Silveira y aún faltaban la acusación de otros dos fiscales de Balaceras.
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Núñez Cartelle trató de pilotear la situación de todas las maneras posibles. Reunió a fiscales y defensores, y éstos indicaron que sin la presencia virtual de las acusadas no se podía continuar. “Magia no puedo hacer”, dijo el juez y desde la Oficina de Gestión Judicial se comenzó a buscar una sala en la que este viernes se pudiera continuar. El trámite continuará en la sala 9 a partir de las 10 de la mañana. Habrá que solucionar un inconveniente de conexión con la cárcel federal de Rawson, como tiene todas las mañanas, pero no parecía un impedimento insalvable.