Martes 13 de Julio de 2021
Las sirenas policiales sonaron al mediodía en Villa Moreno. El llamado anónimo de una vecina alertó que Alejandro Candia, de 35 años y evadido de la cárcel de Piñero, estaba en una casa de pasillo de Presidente Quintana al 2000. Tres móviles policiales llegaron al lugar y en una vivienda del fondo dieron con Candia. Es el quinto recluso recapturado y aún quedan tres presos prófugos tras la espectacular fuga. El fin de semana otros dos hombres fueron apresados en una serie de allanamientos como quienes integraron el grupo de apoyo externo que concretó el golpe comando del domingo el 27 de junio.
A medida que pasan los días de la cinematográfica evasión a tiros de la Unidad 11 comienza a quedar claro quiénes eran los internos que no tenían armado un plan de fuga. A Candia habían comenzado a cercarlo desde hace unos días. El martes pasado alguien denunció haberlo visto en un camping de Oliveros y hacia allí acudieron varias patrullas. Desde entonces sólo pudo mantenerse prófugo por seis días y ayer lo atraparon cerca de su casa.
No fue el único apresado en relación a la fuga. La División de Inteligencia de la Agencia de Investigación Criminal detuvo al caer la tarde de ayer en Colombres al 2800 a Franco C., de 21 años y apodado “Wachín”. El fin de semana había sido detenido en un domicilio de la zona sur Pablo G., apodado “Chavo”, de 34 años, aunque su arresto recién se informó ayer.
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Se sospecha que ambos habrían participado con distintos roles en el grupo comando que posibilitó la fuga y serían llevado mañana a audiencia imputativa junto a Candia por los fiscales Franco Carbone y Matías Edery. Otra persona que formó parte del grupo fue Walter Soraire, quien murió de un tiro en su rostro cerca del alambrado que cortaba con una amoladora.
Buscados
Los allanamientos se concretaron a partir de un trabajo conjunto con personal del Grupo de Irrupción de Respuesta Inmediata (GIRI). En la casa de Colombres al 2800 de Rosario se identificaron siete personas adultas y dos menores. Además de Franco C. fue arrestada en forma preventiva su pareja, Daiana E., de 26 años. Además se secuestraron aparatos celulares que serán peritados en las próximas horas.
Durante el fin de semana se realizaron allanamientos en Rosario, Funes y Villa Constitución hasta dar en una casa de la zona sur con Pablo G., quien tenía un revólver calibre 32 cargado con seis cartuchos, cuatro intactos y dos percutidos, y una suma total de 150 mil pesos en efectivo. La AIC mantuvo en reserva la detención de “Chavo” debido a los allanamientos y detenciones pendientes para este lunes.
Según pudo investigar la AIC, “Chavo” y “Wachin” estarían presuntamente vinculados a Walter Soraire, quien falleció en el tiroteo. En el marco de los operativos del fin de semana, la fuerza de seguridad incautó una veintena de teléfonos celulares, documentación de interés para la causa, otro revólver calibre 22 con carga completa, varios cartuchos del mismo calibre y 14.390 pesos.
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Las detenciones coincidieron con la captura de Candia, quien purgaba una condena por robo a 10 años y 4 meses de prisión. Casi anticipando la caída, el martes pasado vecinos de un camping de Oliveros, en Corrientes y General Roca dijeron que Candia había estado allí. Incluso reconocieron las fotos que les mostraron los fiscales Franco Carbone y Carlos Ortigoza. Para los investigadores estaba claro que andaba por la zona y que no se había alejado del sur provincial. Tanto es así que fue capturado a pocos metros de su casa de Moreno al 3800, donde había fijado su domicilio al caer en prisión.
Según se informó, fue suficiente el aviso de una vecina que alertó a la policía sobre la posibilidad de que uno de los prófugos de Piñero estuviera refugiándose en el fondo de un pasillo de Presidente Quintana al 2000. Al advertir la llegada de los policías el prófugo intentó esconderse pero finalmente fue detenido sin oponer resistencia.
Así el fiscal Franco Carbone, quien lleva adelante la investigación por la evasión, resaltó “la importancia del compromiso ciudadano” en el aporte de información para dar con los prófugos restantes. “Los evadidos se están moviendo, estamos tras sus pasos, cualquier dato es importante”, destacó Carbone.
Experto en fugas
Esta es la tercera vez que Candia es recapturado luego de evadir un centro penitenciario. El 7 de octubre de 2017 huyó de la Unidad 16, ubicada en el límite de Rosario con el barrio Cabín 9 de Pérez. Un grupo de internos se enfrentó con los penitenciarios que custodiaban el patio y lograron fugarse después de saltar el alambrado perimetral.
En mayo de 2019 Candia protagonizó la fuga de nueve presos que lograron frenar el minibús del Servicio Penitenciario en el que eran trasladados desde Rosario a la cárcel de Coronda.
Hasta el momento continúan prófugos Claudio “Morocho” Mansilla, David Piscione y Martín Cartelli. Los tres tienen pedido de captura internacional y en el caso de Mansilla se evaluó ofrecer un millón de pesos otorgados por el Ministerio de Gobierno para quien aporte datos sobre su derrotero y posible paradero. Se lo considera el cerebro y financista del escape.
Un plan osado
El escape se concretó el domingo 27 de junio. En un golpe comando y en menos de cinco minutos, cuatro hombres facilitaron la evasión al cortar con una amoladora tres alambrados perimetrales del penal. Luego de correr varios metros disparando contra los centinelas llegaron hasta el patio del pabellón 14. Allí los esperaban los reclusos, a quienes les entregaron algunas armas para sumar poder de fuego a la hora de desandar el camino y escapar todos en un mismo vehículo. Todos menos uno que quedó afuera por falta de lugar y así fue recapturado.
Según pudo reconstruir la investigación el escape fue detectado minutos después de las 17 cuando se descubrió a tres personas armadas con pistolas de gruesos calibres habían ingresado a la unidad penitenciaria luego de cortar el alambrado externo con una amoladora portátil. Entonces, calcularon los investigadores, recorrieron unos 200 metros hasta llegar al cerco perimetral del módulo D donde cortaron otros dos alambrados.
Para entonces unos 15 presos habían forzado o saltado el tejido del patio externo del pabellón 14. Cuando sus cómplices terminaban de cortar el tejido empezaron a tirar piedras contra la garita. Según testimonios del personal, uno de los evadidos que disparó contra los penitenciarios fue “Morocho” Mansilla. El Peugeot 308 usado en la fuga se fue arrojando clavos “miguelitos” en el cruce de las rutas provincial 14 y A012.