Jueves 24 de Diciembre de 2020
Un presunto miembro de la banda de Brandon Bay fue detenido junto con su pareja en su vivienda de la zona norte donde se encontraron cinco armas de fuego, municiones y otros elementos de interés para la investigación sobre un grupo al que se le atribuyen muchos de los hechos de violencia que ocurren en los últimos tiempos en la ciudad. Se trata de Iván Ramón R., de 35 años y hermano de un sicario de Bay con quien se lo escuchó hablando en una intervención telefónica sobre cuestiones relacionadas con la banda. Fuentes judiciales indicaron que será imputado por tenencia ilegal de arma de guerra y por integrar una asociación ilícita. Por su parte su pareja Eva Marisol C., de 30 años, también será acusada por la tenencia de las armas.
En simultáneo se realizó otro allanamiento originado en el mismo paquete de escuchas. En este caso fueron contra dos hombres sospechados de una balacera ocurrida hace veinte días en la que resultó herida una niña en una mano. En este caso el sindicado como tirador no fue localizado pero sí apresaron al presunto conductor de la moto, identificado como Jorge Daniel F.
Fuentes judiciales estiman que entre el sábado y el domingo se formularán las correspondientes imputaciones.
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Brandon Bay está detenido desde hace cinco años por una serie de delitos cometidos al frente de la banda de “Los Gorditos”, que surgiera en la zona de la villa Flammarión y luego comenzó a expandirse hacia Villa Gobernador Gálvez y San Lorenzo, especialmente desde que sus cabecillas están tras las rejas. Se presume que desde Piñero Bay instruye a sus laderos para regentear la actividad de narcomenudeo en búnkeres, conseguir soldaditos para producir las balaceras, generar extorsiones a fin de no usurpar viviendas y producir los cobros del dinero esos chantajes.
En este marco, Bay fue imputado en junio de este año por ordenar varios hechos de violencia en la zona norte de San Lorenzo, en un barrio que estaba dispuesto a dominar sembrando el terror a los tiros y con connivencia de la comisaría 7ª de esa ciudad.
Sin embargo, las nuevas imputaciones no terminan con los negocios violentos que cada vez más presos como Bay llevan adelante desde sus celdas. Así, la banda de Los Gorditos volvió a caer en el radar de los investigadores, en este caso de los fiscales Valeria Haurigot, Pablo Socca y Federico Rébola que tienen a cargo desentrañar hechos de balaceras mafiosas en distintas partes de la ciudad que en muchos casos suelen responder a este patrón: los líderes ordenan los actos a familiares o personas de confianza que están en libertad.
En este marco, por ejemplo, esta semana fueron imputadas dos hermanas de Brandon Bay. En la audiencia se expuso un audio en el que este joven de 25 años parece encargar un crimen y ordena “cortar en pedacitos” con una motosierra a la víctima. Es por ello que no se descarta su vinculación con el doble crimen de Jorge David Giménez y Víctor Martín Baralis cuyos cuerpos descuartizados aparecieron en tres contenedores de residuos el barrio Saladillo, en la zona sur.
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En este contexto, la brigada operacional delegación tribunales de la Fiscalía de hechos con Imputados No Individualizados (conocida como Fiscalía NN) detectó en escuchas a los miembros de la banda nuevo material para ir por la "pata en libertad" de la organización. Una de las escuchas a Claudio Ríos, preso como sicario de Bay, reveló una conversación de este con su hermano apodado "Chiche" en el que hablaban de una "tartamuda" en alusión a una ametralladora. La charla incluyó un pedido de Ríos para el envío de algún tipo de paquete al domicilio de su colaborador: "Decime tu dirección exacta".
Así, con el domicilio exacto de Chiche, el fiscal Pablo Socca envío este jueves a personal de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) de la policía santafesina a inspeccionar una casas de Garzón al 3900, en la zona sudoeste. Si bien no encontraron ninguna ametralladora, los uniformados hallaron cinco armas de fuego: dos pistolas calibre 9 milímetros, dos revólveres calibre 22 corto y otro calibre 22 largo. Además se hallaron unas cien municiones, un chaleco antibalas y se secuestraron doce teléfonos celulares, una tablet, dos cámaras digitales y dispositivos de almacenamiento de información como dos tarjetas de memoria, seis pendrive.
También llamó la atención el hallazgo de un portafolio con documentación de un vehículo, seis tarjetas verdes de distintos autos de las cuales al menos uno fue robado y seis carnés de conducir a nombre de un hombre que tiene pedido de captura aunque hasta el momento no se averiguó la causa.
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Otra escucha de la brigada operacional de tribunales captó una charla que refería a una balacera ocurrida el 5 de diciembre en Flammarión al 4900. Esa charla daba a entender que los agresores se habían enterado incluso que una niña de 8 años había sido herida en una mano como consecuencia de los disparos, al parecer dirigidos a un hombre.
En ese marco el fiscal Rébola envió a personal de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) a allanar dos viviendas. Al presunto tirador se lo buscó en un domicilio de la zona donde no fue encontrado. Y en Flammarión al 5000, a una cuadra de donde había sido el tiroteo, fue atrapado el supuesto conductor de la moto, identificado como Jorge F. En la requisa se le secuestro un revólver calibre 32.