Martes 22 de Febrero de 2022
Esteban Lindor Alvarado esperó a que transcurriera casi completa la primera audiencia del juicio oral en su contra como jefe de una asociación ilícita y, cuando la jornada se aproximaba a su fin, pidió la palabra. “Me voy a hacer cargo de lo que hice, pero no de lo que no hice”, dijo y se quejó de la multa de 758 millones de pesos que habían pedido más temprano los fiscales al solicitar para él una pena de prisión perpetua. “Quieren recaudar lo mismo o igual que la multa que le pusieron a Lázaro Báez teniendo mil propiedades y mil vehículos”, cuestionó el detenido como líder de un clan criminal, que admitió haber participado de la intimidación a una empleada judicial, a quien le arrojaron una cabeza de perro y luego le balearon la casa en enero de 2019. “La idea era dejarle una corona”, aclaró.
El descargo de Alvarado, el empresario narco condenado por robo de autos en el conurbano bonaerense, no fue breve. Se escuchó cuando la jornada de apertura del juicio ante los magistrados Alejandro Negroni, Patricia Bilotta y María Isabel Mas Varela llevaba varias horas en curso. Allí, los fiscales de Criminalidad Organizada Luis Schiappa Pietra y Matías Edery reiteraron los pedidos de prisión perpetua para Alvarado y otros tres acusados por planear y ejecutar el crimen del prestamista Lucio Maldonado en noviembre de 2018 (ver página 22).
A Alvarado lo acusaron además de ser el jefe de una organización dedicada al delito que trasvasaba sus ingresos a una red de empresas, todo con protección policial y capacidad de influir en pesquisas judiciales, además de cinco casos de lavado de activos, dos atentados simultáneos al edificio de Tribunales y al Centro de Justicia Penal de diciembre de 2018 y el atentado a tiros contra la casa de una empleada del Ministerio Público de la Acusación del 31 de enero de 2019. Por ese combo, junto a la pena de prisión perpetua los fiscales solicitaron una multa de 758 millones de pesos para el jefe del clan.
La hora del jefe
“Tomé la decisión de declarar después de escuchar a los fiscales la cantidad de falsedades que dijeron”, contragolpeó “el Esteban” a su turno, cuando su equipo de abogados terminó de presentar sus alegatos. Los defensores Juan Pablo Guenzi, Pablo Morosano, Lucas Peirone y Juan Pablo Audisio pidieron que se lo juzgue en base a las pruebas del juicio y “no simplemente por el apellido Alvarado”. En una línea que luego recuperaría la alocución de su cliente, reclamaron un “juicio justo”.
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“Veo que no voy a tener un juicio justo porque se me afectó el derecho a defensa. Nunca pude escuchar los audios de los teléfonos que me abrieron”, objetó el sindicado jefe, y cuestionó que no le permitieran designar un perito de parte para la apertura de su celular, de donde se recuperaron audios que contienen el grueso de la prueba. “La fiscalía volcó la balanza para quienes declaraban en contra mío, le daban medialunas y café”, soltó.
La primera parte de su declaración desgranó críticas hacia las causas penales en su contra: “Todo lo que estuvimos pidiendo fue todo mal. No nos dieron lugar a nada. Y yo creo que hoy los fiscales tienen el poder más que un juez porque les dan el okey. No hay justicia contra Juan Pérez, menos conmigo”, comparó Alvarado. Sostuvo que las personas de su entorno que firmaron condenas en procesos abreviados lo hicieron “por conveniencia” y para evitar la prisión.
“A mi mujer (Rosa Capuano) le pedían 8 años y le dieron 3 en libertad. Fue por conveniencia, nadie quiere ir un día preso. Todos los que firmaron fue por conveniencia”, remarcó. Dijo que él mismo estuvo a punto de acordar un abreviado “por cuatro causas a 12 años” pero lo hicieron esperar. “Que espera, que Baclini, que llegó la (audiencia) preliminar. En plena preliminar lo mataron a Carlos Argüelles (un ex colaborador que declaró en su contra) y dicen que fue Alvarado. Difamaron, yo no estoy imputado. Por eso digo: yo ya estoy condenado”. Más adelante, en otro pasaje volvió a referirse a Argüelles: “Quién más que yo hubiese querido que venga a declarar acá en el juicio. Lo mataron y nadie hizo nada. La Fiscalía dice que fui yo. No pudieron haber sido los Cantero, no. Fue el Esteban”.
La multa millonaria
La cuestión de la millonaria multa solicitada por la acusación fue otro capítulo sobre el que hizo consideraciones el principal acusado: “Hablan de Alvarado, de asociación ilícita, de millones, de 1.950 millones. Quieren recaudar lo mismo o igual que le pusieron a Lázaro Báez teniendo mil propiedades y mil vehículos”. En varios tramos aludió a la cuestión del dinero: “En todas las audiencias pregunté de dónde venía la plata y nunca me lo dijeron”.
Por la mañana el fiscal Edery había indicado que las actividades del líder de la banda no cesaron tras su ingreso a la prisión al ser condenado por robo de autos en un juzgado de San Isidro: “La red de sociedades y circulación de bienes Alvarado la empieza a construir estando detenido”, dijo el fiscal, quien detalló las visitas que el líder de la banda recibía en prisión, como el asesinado Emanuel “Pimpi” Sandoval y el exlíder de la barra brava de Rosario Central Andrés “Pillín” Bracamonte.
Estas revelaciones parecieron irritar al acusado como líder: “Mi fuerte fue armar autos pero el juzgado de San Isidro me sacó todo. Dicen que de 2012 a 2018 hice maniobras. ¿Dónde están? Soy conocido de un montón de gente. ¿Por ser jefe de la barra brava de un club no me pueden ir a ver? No entiendo la teoría de la Fiscalía, de qué presumen. Me están condenado públicamente pero lo único que pueden decir es que estoy con los autos desde el año 95, uno de los mejores que está en eso”.
“Yo me voy a hacer cargo de lo que hice, porque la Fiscalía dijo cosas de verdad también. Pero las que presumen, no van. De lo que hay pruebas me voy a hacer cargo. Voy nombrando lo que me acuerdo”, soltó a continuación. Y entonces reveló que al enterarse de que estaba declarando Rodrigo Ortigala, un exhombre de su entorno que testificó en su contra, intentó desviar las investigaciones del crimen de Lucio Maldonado para inculparlo. Dijo que de esa trama participaron el policía Pablo Báncora, condenado por incorporar pistas falsas a la pesquisa, y Jorgelina Chaves, exjefa de la comisaría 24ª de Granadero Baigorria, también condenada por sus aportes al grupo.
“Me dicen: Ortigala te está tirando a matar. Te quieren ver en cana”, contó. Entonces, según dijo, Báncora le pidió 50 mil pesos para favorecerlo y a ese dinero lo aportó su colaborador Marcelo Nicolás “Fino” Ocampo, asesinado en abril del año pasado. Alvarado dijo que entre ellos pergeñaron un plan para intimidar a una empleada de Fiscalía que investigaba el patrimonio de Alvarado, a cuya casa de barrio Martin arrojaron una cabeza de perro el 14 de enero de 2019. El 31 atacaron la vivienda a balazos. “Esteban” dijo que la idea no era “atentar” contra la empleada sino dirigir sospechas hacia Ortigala.
“Ocampo me dice: le tiramos la cabeza de un perro. Bueno, se la tiramos. Como no saltó en ningún lado, no tuvo repercusión, Báncora dice: Hagamos algo con más ruido”, declaró Alvarado, quien por ese entonces —según dijo— estaba en la provincia de Córdoba y tenía problemas de señal. “Como yo no me conectaba por la antena, Ocampo se toma el atrevimiento y le hace tirar los tiros a (a la víctima) sin tener conocimiento y si tienen los mensajes se van a dar cuenta de que yo no sabía”.
“Yo estaba en Córdoba —siguió Alvarado—. No me gustó, porque tonto no soy. No me puedo tirar nunca contra el poder, el fiscal, porque pierdo toda la vida. Cuando me entero le dije que estaba loco, que iba a traer problemas. Nunca tuve la intención de amedrentar a la justicia o fiscal, era desviar la investigación contra Ortigala. Le pido disculpas (a la víctima) por pasar por ese mal rato. Era la idea de una corona en principio”.
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Por último aludió al crimen de Lucio Maldonado, el prestamista informal que apareció con cuatro tiros en la cabeza en cercanías del casino City Center en noviembre de 2018, tras haber estado secuestrado en una casa quinta del paraje Los Muchachos registrada a nombre de los hijos de Alvarado. “No era mi amigo ni mi enemigo. Lo conocía por amigos en común. No es como dice la Fiscalía. No soy asesino, no tengo causa por homicidio. Me ponen como instigador y no dicen por qué. No hay motivo de que fue Alvarado. No hay escucha”.
Las coordenadas del GPS del Chevrolet Cruze de Maldonado arrojaron que estuvo cautivo en la quinta unos 64 minutos. Alvarado se refirió a ese dato: “El auto en el campo. ¿Qué se yo quién se lo llevó si yo nunca hablé con nadie. Con la experiencia que tengo en autos sé que cualquier auto tiene satelital. Y más uno nuevo. En el 2012 las chatas tenían todas satelitales. Yo compraba lo que robaban. A mí no me digan que metí un auto al campo. Capaz que estuvo, pero yo no lo metí ni lo llevé”.
Sobre el cierre volvió a insistir con que se lo juzgue por lo que hizo: “No sé qué prueba tienen y la cantidad de años que me piden. Pero bueno, soy Alvarado. Pido que se haga justicia. Que no sea ciega y se me condene como una persona normal, no por quién soy o mi apellido, suposiciones o lo que sea”, reclamo que cerró con un “gracias por escuchar”.