Martes 19 de Diciembre de 2023
Pablo Nicolás Camino, quien estuviera bajo la lupa como gerenciador de una franquicia de Los Monos hasta que se desató una brutal interna con otra facción de la misma organización, sumó otra imputación a su abultada foja de delitos —muchos de ellos muy violentos— que le han atribuido desde que está preso. Este martes el fiscal Patricio Saldutti lo imputó como autor intelectual del doble femicidio de las hermanas Marianela y Estefanía Gorosito, asesinadas a balazos en un descampado de la ciudad de Pérez en julio de 2022 luego de haber sido engañadas para subir al auto que las llevaría a la muerte.
Por el doble crimen ya había cinco imputados, entre ellos una mujer que al menos en ese momento era novia del detenido y a quien éste le habría encargado el hecho por una presunta deuda que mantenía una de las víctimas con él. Y si bien parecía clara la vinculación de Camino con el doble crimen, la evidencia colectada en ese sentido es más reciente. Por ello, más de un año después de formular las otras imputaciones Saldutti le atribuyó haber “ordenado, planificado y diseñado un plan criminal” desde la cárcel de Coronda donde entonces estaba detenido para asesinar a las hermanas.
En ese sentido el fiscal le imputó en carácter de autor intelectual los delitos de femicidio, homicidio calificado por el concurso premeditado de personas y homicidio criminis causa, además de robo calificado ya que le sustrajeron pertenencias a las víctimas; todas figuras que contemplan la prisión perpetua como pena máxima. La jueza Silvia Castelli aceptó la imputación y, como una mera formalidad, le dictó prisión preventiva por el plazo de ley.
Robo y muerte
Estefanía Gorosito tenía 25 años y su hermana Marianela 28. Vecinas del barrio Belgrano Sur, la tarde del martes 19 de julio de 2022 merendaban en un bar de Oroño y Salta y al salir subieron a un Chevrolet Cruze negro donde las esperaban otras dos mujeres. El auto era seguido por un Citroën C3 gris en el que al parecer iban tres hombres y otra mujer. “Bajaron en un kiosco de zona oeste donde yo las robé. Después a ellas las subieron al Citroën C3”, explicó uno de los imputados y agregó que las hermanas siguieron viaje en ese auto mientras las otras dos mujeres continuaron viaje en el Cruze.
En el Citroën al que subieron en Chubut y Garzón, las hermanas fueron despojadas de sus celulares, alhajas de oro y las llaves de su casa mientras —según se corroboró con el impacto de las antenas de telefonía celular— las llevaban al descampado del barrio perecino Cabín 9. Si bien hubo disparos durante el trayecto, al llegar a Camino de los Indios y El Chajá las ultimaron de varios tiros. Estefanía recibió ocho balazos y Marianela cuatro; cada una tenía dos impactos en la cabeza. Según la investigación, las mujeres que participaron de la maniobra se encargaron de arrastrar los cuerpos.
Lo más curioso del hecho es que los responsables comenzaron a caer antes del hallazgo de los cuerpos. Fue sobre las 20.30 de ese mismo día cuando el Citroën de los asesinos se topó, a unos 500 metros de la escena del doble crimen, con un operativo de Gendarmería en El Chajá y Provincia de Misiones. Al ver el retén el auto fue abandonado en masa por sus ocupantes mientras el conductor atinó a huir marcha atrás.
Tras una breve persecución a pie fue detenido William Alberto Espinoza López, de 18 años, cuando intentaba huir por los techos de unas viviendas de la zona. que debía explicar por qué el auto en el que iba tenía rastros de sangre, un balazo en una puerta trasera y una gorra de lana rosa con sangre. El joven sostuvo que le habían ofrecido participar de un robo y que eso es lo que fue a hacer: “agarrar el oro” que le habían prometido.
El siguiente en caer fue el dueño del Citroën, Damián Ezequiel Rojas. El hombre de 30 años había hecho una tardía denuncia de robo del vehículo que para los investigadores fue un intento por desincriminarse.
Meses más tarde, el 7 de diciembre de 2022, fue detenido Lucas Martín Castillo, de 29 años y conocido como “Pelu” o “Chamaquito”. Considerado gatillero de Camino, había sido pareja de una de las víctimas y tenía pedido de captura como sospechoso de haber sido el autor material del doble crimen cuando fue interceptado al volante de un Chevrolet Corsa en un control de rutina del Comando Radioeléctrico en Presidente Perón y Campbell.
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Antes de Pelu, a fines de septiembre de 2022 habían sido detenidas las dos mujeres implicadas: Sandra Calegari, de 52 años y sindicada como transera de la zona de Rouillón y Seguí, y Melisa Samanta Negro, de 35. Como entonces estaba en pareja con Camino, esta mujer orientó la pesquisa al entorno del jefe narco que en algún momento, según las investigaciones de ese momento, gerenció una suerte de franquicia de Los Monos en el sudoeste rosarino hasta que a fines de 2022 estalló una interna con otros jefes —todos presos— por una presunta deuda que desató una disputa por el control de la barra de Newell's.
Acusaciones varias
Camino fue detenido en diciembre de 2015 por el crimen de Andrés Farías, ejecutado de cinco tiros en Biedma y Solís el 26 de diciembre de ese año, hecho del que se hizo cargo mediante un juicio abreviado. Desde entonces fue involucrado en varios delitos violentos que cometió tras las rejas, empezando por el asesinato del ex líder de la barrra de Newell's Rubén “Tubi” Segovia, a quien mató junto con otros tres presos en abril de 2018 en el pabellón que compartían en la cárcel de Coronda. También admitió la coautoría de ese crimen en un procedimiento abreviado en el cual se le unificó la pena en 24 años de cárcel.
Desde entonces fue imputado al frente de organizaciones que le atribuyeron haber manejado desde sus lugares de detención. En febrero de 2022 se lo imputó como conductor de una violenta gavilla con epicentro en barrio Godoy y otros del sudoeste rosarino, de los típicos polirrubros gestados tras las rejas que para asegurar sus territorios para el narcomenudeo cometen todo tipo de tropelías, desde robos y usurpaciones hasta extorsiones y asesinatos. La banda había sido desbaratada en octubre de 2021 con más de veinte detenidos.
En octubre de 2022 se le imputaron dos ataques a tiros contra dependencias del Servicio Penitenciario. Y en junio de este año volvió a ser imputado al frente de una asociación ilícita a la que se le atribuyeron, entre otros, dos de los hechos más resonantes de este año: el crimen de Lorenzo “Jimi” Altamirano, raptado y ejecutado el 1º de febrero frente a un ingreso al estadio Coloso Marcelo Bielsa para dejar un mensaje mafioso, y la balacera contra el supermercado del suegro de Lionel Messi a comienzos de marzo pasado.
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Esos dos episodios, junto con otros cinco homicidios, fueron imputados a una asociación cuyo liderazgo le atribuyen a Camino cuando estaba alojado en el penal de Rawson junto con Leandro Vilches, quien fuera condenado como miembro de Los Monos. Según la investigación fiscal Camino ordenó cometer hechos de gran impacto público para hacer tambalear el liderazgo que Leandro “Pollo” Vinardi y Damián “Toro” Escobar ejercían desde el penal federal de Ezeiza sobre la barra brava de Newell's, con sus correspondientes negocios.
En medio de estas imputaciones Camino fue ubicado ahora como quien ordenó el doble femicidio de las hermanas. Entre las hipótesis sobre el móvil la más fuerte es que una de ellas, con quien habría mantenido una relación sentimental, quedó debiéndole dinero por la venta de drogas.
Si bien entre los imputados por el hecho hay gente vinculada con Camino, éste todavía no había sido acusado formalmente. Pero la recuperación de un teléfono que había usado cuando ocurrió el hecho mientras estaba detenido en Coronda aportó información que se convirtió en evidencia para respaldar la imputación.
Al igual que en otras acusaciones que ha recibido, esta nueva imputación por el doble femicidio de las hermanas Gorosito prevé una pena máxima de prisión perpetua para Camino. En este caso como autor intelectual de dos homicidios criminis causa y femicidios agravados por violencia de género, figura por la cual también fueron imputados Espinoza López, Rojas y Castillo. Para los acusados hombres el fiscal Saldutti consideró que el hecho “fue cometido mediando violencia de género, y como manifestación de la relación desigual de poder entre mujeres y hombres”.