En el medio de la discusión por un presunto caso de racismo en la Uefa Champions League, el titular de la Fifa instó a que se tomen duras decisiones
Lunes 02 de Marzo de 2026
El presidente de la Fifa, Gianni Infantino, afirmó que los jugadores que se tapen la boca mientras hablan con un oponente durante un partido deberían ser expulsados del campo de juego, en lo que definió como una medida de firmeza ante prácticas que bajo su criterio pueden esconder conductas discriminatorias o insultos.
Infantino planteó su postura en una entrevista con Sky Sports, en la que explicó que si un futbolista siente la necesidad de ocultar lo que está diciendo, “debe presumirse que ha dicho algo que no debería haber dicho” y por ello debería ser sancionado con tarjeta roja. “Si no tienes nada que ocultar, no te tapas la boca cuando dices algo”, sostuvo el dirigente, en referencia al gesto que se volvió foco de debate en un reciente partido de la Uefa Champions League.
Prestianni v. Vinícius Júnior
El pronunciamiento del mandatario de la federación se da en el contexto de la investigación abierta sobre el episodio entre Gianluca Prestianni y Vinícius Júnior, cuando el jugador de Benfica fue acusado de proferir insultos racistas al extremo brasileño de Real Madrid mientras cubría su boca con la camiseta. Prestianni fue suspendido provisionalmente por la Uefa mientras se desarrolla el proceso disciplinario.
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La posición de Infantino también coincide con la discusión en la International Football Association Board (Ifab), que ha acordado iniciar consultas para desarrollar medidas contra este tipo de comportamientos y otras conductas consideradas antideportivas antes del Fifa World Cup 2026, que comenzará en junio. Estas medidas buscan promover mayor transparencia, respeto y combate al racismo en el fútbol internacional.
La iniciativa, no exenta de controversia, apunta a evitar que se oculten conversaciones que luego dificultan la clarificación de hechos dentro del campo. Además de estudiar la expulsión directa, también se contempla la posibilidad de sanciones específicas o advertencias previas para disuadir este tipo de gestos, como parte de una “lucha más severa contra el racismo y la discriminación” en el deporte.